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18 de Nov de 2019

Cultura

El habla y la creación literaria

La escritora Nancy Morejón escribe como conversa.

La escritora cubana Nancy Morejón dictó una conferencia magistral en la inauguración del XIV Simposio Internacional de Lingüística, celebrado recientemente en la ciudad de Santiago de Cuba. En su exposición, ella se centró en las relaciones entre el habla, la lengua y la literatura. Resaltó el caso de América Latina y el papel que han jugado las variantes dialectales, sobre todo en el Caribe y cómo influyen en las obras de los escritores. El contenido de su disertación, nos motivó a profundizar en una entrevista que accedió a brindar, mientras resolvía un problema de transporte aéreo hacia la capital del país. Ella estima que hay mucha relación en ambos sentidos entre el habla y la creación literaria, sobre todo en América Latina. Actualmente preside la Academia Cubana de la Lengua; además cuenta con una amplia obra, no solo en diferentes géneros literarios, sino también de estudios que analizan el trabajo y el discurso literario. Es autora de poemarios como Mutismos , Amor, ciudad atribuida , Richard trajo su flauta y otros argumentos , La quinta de los molinos , Carbones silvestres . Además, desarrolló el ensayo y estudios literarios y publicó trabajos como Nación y mestizaje en Nicolás Guillén , Fundación de la imagen y Pluma al viento . En 2001 obtiene el Premio Nacional de Literatura y en 2002 se hizo una exposición de sus obras pictóricas, denominada ‘Pasatiempos’. La estudiosa Juanamaría Cordones-Cook, en su obra Soltando amarras y memorias: mundo y poesía de Nancy Morejón , uno de los más enjundiosos estudios sobre la producción literaria de la académica, escribe que ‘su voz poética ha venido fluyendo como los grandes ríos, pródiga y diversa, a la vez que fiel a sí misma y a sus ideas.’ Agrega que cuenta con una ‘gama de temas y estéticas que consagran lo externo y lo íntimo, lo colectivo y lo personal, el pasado y presente’.

PARA ALGUNOS, LOS ESCRITORES TRABAJAN CON UN NIVEL DEL LENGUAJE QUE PRODUCE UN DISTANCIAMIENTO ENTRE SU FORMULACIÓN LITERARIA Y EL HABLA POPULAR. ¿QUÉ RELACIONES EXISTEN ENTRE AMBOS Y CÓMO SE VINCULAN?

Creo que este tema está siempre relacionado con la dinámica entre la literatura y la lengua y literatura. Naturalmente, no hay una sola literatura ni una sola lengua; de acuerdo a cada una, la otra y cada cultura. Porque por ejemplo, yo soy hispanoparlante; esa es mi lengua materna, el español, el castellano; sin embargo, yo no soy española y así podrían declarar muchísimos caribeños y latinoamericanos. Tenemos a la lengua como una base de expresión; sin embargo, no somos españoles y allí está toda la historia de un continente, en la que no vamos a entrar ahora. Lo importante es que hay dos nomenclaturas en el plano lingüístico, que son la lengua escrita y la lengua oral. En los tiempos modernos, el mundo de la literatura ha tenido que aceptar el hecho que lo oral –lo que llaman los norteamericano ‘spoken language’-, es decir el habla, es fundamental para la comunicación, para el arte y otras expresiones. No podemos hablar de tradición oral si no hablamos de literatura y viceversa... Siempre recuerdo en estos casos a Gabriel García Márquez, que recientemente perdimos. ‘Gabo’ era un gran escritor, no solo porque ganó el premio Nobel, sino porque era uno de los más leídos, de los más confrontados y escuchados, de la época y del siglo. Él decía a un crítico que estaba escribiendo sobre Cien años de soledad , que ya era un clásico; ‘usted me pregunta del estilo, el tono de esta novela, el de mi abuela de Aracataca; yo traté de reproducir la forma de hablar de mi abuela en ese pueblo’. Y eso es una lección lingüística extraordinaria. Es decir, vamos a tomar un poeta como Nicolás Guillén, no se explica su poesía, si no entendemos el habla popular de los negros cubanos de La Habana, en un momento determinado. No es posible. En el centro de estos temas hay una gran cantidad de conflictos. Pienso que no hay una lengua mejor que otra, como no hay ninguna literatura mejor que otra, ni una cultura mejor que otra. Hay etapas de desarrollo; logros de una cultura con una literatura que se difunde mejor y que se difunde más. Lo que sabemos es que en el mundo moderno no podemos matar o eliminar una lengua, llámese ‘creol’, dialecto o como quiera con un decreto. La vida es la que decide y determina si una lengua va a extinguirse.

CUANDO USTED HABLA DE ESTOS ASPECTOS Y RESCATA LA IMPORTANCIA DEL HABLA POPULAR, ¿HASTA QUÉ PUNTO, PODRÁ SER UN RECURSO PARA LA LITERATURA, ENTENDIENDO QUE SE VE AMENAZADA POR FUERZAS EXTERIORES?

Le voy a poner otro ejemplo, Juan Rulfo, sus cuentos nadie los puede explicar si no hay un estudio o conocimiento del habla mexicana de los campos. Aún con la economía de medios expresivos de este autor, está la fonética, el ritmo, la cadencia de los compatriotas suyos. Yo creo que lo fundamental es admitir esas tradiciones que han ido conformando cada vez más. Pienso que los países francófonos, los amigos de Haití, Martinica, Guadalupe, de la Guyana; ellos crearon toda una conciencia en relación con esto que ellos hablan que no es francés; es un ‘creol’ y hay un clásico escrito por Jean Bernabé, Rafael Confiant y Patrick Chamoiseau, sobre el hecho de la ‘criollés’, vamos a decirlo así. Ellos le llaman ‘créolité’, hay una conferencia que la Casa de las Américas realizó sobre este clásico. No se trata solamente de un problema, de una lengua compuesta, una lengua híbrida, no, no, no. Hay detrás de todo eso, la aceptación de un fenómeno de mestizaje. Vamos a decirlo con una palabra de todos los días, de aculturación, hibridez, transculturación. Es así y las lenguas son mestizaje en la medida en que se prestan cosas. Después, por ejemplo, del nacimiento de la era de la electrónica, de la cibernética, ¿cuántos términos no tenemos que emplear, que vienen del inglés que fue donde se generó este? Todas las lenguas se hacen préstamos. Uno dice un ‘long play’ y no dice disco de larga duración y ya sabemos de lo que estamos hablando y de lo que se trata. En este sentido, hay que perpetuar las identidades, defenderlas y, al mismo tiempo, crear aperturas porque todos escribimos en presente; todas las lenguas, como decía el maestro Glissant. En este momento estamos escribiendo en polaco, en alemán, en portugués; es decir, donde tenemos que aceptar la diversidad y que la riqueza del futuro es esa diversidad.

¿CREE USTED QUE HAY UN CAMBIO O UNA NUEVA TENDENCIA EN BUSCAR ELEMENTOS EN EL HABLA POPULAR PARA LA CREACIÓN LITERARIA?

Eso siempre ha estado vigente. Cuando uno abre a Balzac, a Stendhal o a Flaubert, que son los grandes del realismo crítico de ese siglo en Francia, diría que los tres tuvieron gran oído para el habla popular. Yo escuché a Lezama, cuando iba a su casa de joven y él decía, para escribir una novela, un escritor tiene que escuchar, tiene que saber la cadencia de las personas que están a su alrededor. Es que los diálogos se tienen que escuchar en forma verídica. Es a través de esos diálogos que se cuenta una historia y se da a conocer un argumento. Por lo tanto, desde siempre; desde el Quijote para acá; desde El cantar de Roldán para acá, vemos que esa presencia no deja de existir. Se manifiesta en la narrativa, que es donde estos tres autores crearon cátedra. También en crónicas, en otro tipo de obras, que no son exactamente una novela, fijaron la importancia del oído, de lo que se conversa y de lo que un novelista tiene que fraguar. Si tomamos Rayuela , de Julio Cortázar -estamos celebrando el centenario de él en muchas partes del mundo-, la composición de esta novela es totalmente innovadora, tiene múltiples formas porque tú la puedes empezar a leer lo mismo por la mitad, que por el final, del final al principio o viceversa. El autor creó un dispositivo a través del texto que no es lineal, todo lo contrario. Sin embargo, en esa experiencia, ¿qué es lo que se escucha cuando se oye hablar a la maga? Estamos oyendo a una persona; no es la descripción fría de un narrador. Es el personaje fundamental que es la maga, que te cuenta cosas, tú ves cosas y te transmite en el centro del proyecto de ese narrador que es Julio Cortázar. Estos temas son infinitos. Podríamos estar hablando aquí tres días inagotablemente; porque en verdad ese tema de la tradición oral, ¿pero qué ocurre en el mundo medieval, el del Quijote , no está allá la cosa oral; no está allí lo que determina. Se supone que está lo que complementa Sancho que se supone es el lenguaje del pueblo. Sin embargo son dos caras de una misma moneda, que se van complementando. Eso pasa en todas las esferas, en las literaturas que conocemos; tenemos que saber que hay una palabra que es ‘floopy’, que no es francesa ni es española. Es inglesa y tenemos el ‘cover’ cuando entras a un bar a un cabaret. Son cosas que son préstamos definitivos, pues las culturas y las lenguas siempre tienen que estar abiertas.

REGRESO Y RETOMO ALGO QUE ACABA DE MENCIONAR. ESTA APERTURA EN LA LENGUA Y ESTOS CAMBIOS EN EL HABLA, ¿TERMINARÁN POR AFECTAR LA LITERATURA…?

El hombre cada vez tiene menos tiempo para leer. Esa es una realidad y sin embargo, muchos niños que ya nacieron en esta era de la electrónica, de la tecnología –y no hay que tener edad para la computadora- con un celular, están en el lenguaje digital, en el de la modernidad. Pienso que eso es infinito, que tiene posibilidades infinitas; sin embargo, solo tenemos que estar alertas para no trivializarnos, banalizarnos y poner esos aparatos en función de nuestras necesidades y conocimientos para expandir como es debido y no para enajenar. Yo no estoy en contra de la electrónica para nada y los juegos y todo eso. Pero si a un niño no se le enseña a ver una puesta de sol y apreciar este espectáculo y él, las horas que está despierto, nada más que atento a la pantalla de un celular o a una computadora, estamos creando un robot, no un ser humano.

¿CÓMO SE PREPARAN O ESTÁN PREPARANDO LAS ACADEMIAS DE LA LENGUA FRENTE A ESE ESCENARIO?

Es un hecho que se acepta como tal. En el sexto congreso internacional de la lengua, que tuvo lugar en Panamá en 2013, nos encontramos con el hecho de que muchos temas en el programa estaban constantemente llenos sobre reflexiones en cuanto al fenómeno de la cibernética, sobre la electrónica; la comunicación se ha convertido en otra cosa, a partir del correo electrónico. Todo el conocimiento que yo tengo, lo adquirí sin el correo electrónico, sin ayuda de la computadora.

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Nancy Mojerón

ESCRITORA