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02 de Apr de 2020

Cultura

50 años de confluencia cultural

El Instituto Episcopal San Cristóbal cumple medio siglo de aporte al desarrollo educacional de Panamá y lo celebran con una obra de teatro

‘Allí entendí que la cultura es entender la multiculturalidad. Creo que ese deseo que tengo de conocer personas y compartir nuevas experiencias viene de los viajes que hacíamos con el conjunto típico', explicó Michelle Hines desde Alemania por un mensaje de whatssap. Ella tiene 30 años y es egresada del Instituto Episcopal San Cristóbal y durante sus años escolares, estuvo en la banda de música, el conjunto típico y en coreografías para los saraos y actividades de entretenimiento.

Su opinión la comparten muchos de los que pasamos por esa institución, que el próximo 25 de julio cumple medio siglo y que lo celebrará con una serie de actividades, comenzando el 15 y 16 de mayo con la presentación de ‘Melancolía Jr. El musical'. Distintos eventos pensados por las autoridades del colegio, pero organizadas y acuerpadas por exalumnos de la institución que se inauguró con 11 alumnos el 25 de julio de 1965, gracias al obispo Clarence W. Hayes, la profesora Margarita Moreno de Troya y Georges R. Colbourne J. Desde aquella fecha su sede es la calle 10ª de Parque Lefevre.

Las experiencias de quienes entonaron todos los lunes de su vida escolar el himno episcopalino, un proyecto educacional que apuesta por el ser humano integral, uniendo culturas y religiones a través de los valores humanos, las artes y la disciplina.

LOS PRIMEROS AÑOS

Si bien, como las mismas autoridades lo señalan y por ser una iglesia fundada por una comunidad cristiana, el carácter de la educación que se ofrece en el I.E.S.C. es cristiano, científico, integral y comprometido, es esta una consigna que se cumple apostando a la diversidad cultural, étnica y religiosa que caracteriza a Panamá. En sus aulas conviven rasgos, descendencias y distintos credos que se vuelven uno, gracias al concepto ecuménico del colegio y de quienes dan clases.

El objetivo, como lo señala el Reverendo Luis Felipe Cáceres, es formar seres humanos íntegros, ‘somos una comunidad religiosa, creemos en los postulados de Jesús, siendo ecuménicos, por eso hacemos nuestro aporte social desde las escuelas', expresó Cáceres.

Integral es la palabra que repite todo ex estudiante del instituto, ya que en esta escuela, no existía la posibilidad de estar aburrido. Las decenas de actividades como la banda de música, banda sinfónica, banda de guerra, la Cruz Roja, el conjunto típico, el club de liderazgo, club de ajedrez y los distintos equipos deportivos tanto masculinos como femeninos hacían de la dinámica estudiantil una larga jornada de aprendizaje que comenzaba a las 7:30 a.m. y que (entre clases y demás actividades) podía llegar a terminar a las 4 o 5 de la tarde.

‘Para mí la escuela fue la posibilidad de desarrollar mi potencial en diversas áreas del conocimiento, tanto académicas como en las artes, la música y el deporte. En mi caso, estar en la banda de música, fue crucial para tener disciplina y dedicación en un instrumento, y la seguridad de interpretarlo en conciertos y desfiles en Panamá y el extranjero. También me marcó la posibilidad de hacer servicio social rural, compartiendo momentos únicos con mis compañeros, a través de la ayuda a comunidades con menos recursos', explicó Roxana Palacios, quien egresó del instituto en el año 2001 y hoy es psicóloga.

La energía infantil y en especial la adolescente se concentraba y canalizaba en aprender haciendo y a veces hasta jugando; siempre con un plan de disciplina resumido en la frase, ‘Jóvenes, desorden con orden', que al no ser comprendida le garantizaba al alumno un día de retención: tres horas de estudio obligado en aula de disciplina, bajo la mirada de halcón de quien para los años 2000 era la jefa de disciplina, la profesora Rina Filós.

Por eso era muy común que en los recreos se escuchara música y se jugara ping pong.

Por su parte, José Teng, también egresado, hace una pausa en su ensayo teatral para contarnos su experiencia.

‘La escuela te forma integralmente, recuerdo que como estudiante tenía no solo que estudiar, sino también armar un stand para la feria de turismo, mientras que participaba en el conjunto típico y luego salía corriendo para la práctica de la banda, esta serie de actividades me ayudaron a ser más proactivo y organizado, ya que estas no me exoneraban de estudiar. Es una dinámica que te ayuda a exigirte y a ser un estudiante completo', explicó Teng, quien con 20 años protagonizó el éxito dirigido por Winnie Sitton, ‘El Ahogado', obra de teatro ganadora de 5 premios Escena 2014.

Él dirige ‘Melancolía Jr. El Musical', obra que se presentará el próximo 15 y 16 de mayo en el gimnasio-auditorio del Instituto Episcopal San Cristóbal. Una actividad que Teng describe como ‘un aporte para las generaciones más chicas de su Alma Matter'.

Un proyecto actual (de la autoría de José Batista y con música de Ezequiel Rangel) que habla de temas actuales como las redes sociales y la fama y protagonismo que muchos buscan a través de ésta. Allí participan 27 estudiantes del colegio y tras el telón, egresados del I.E.S.C.

Teng fue testigo y protagonista de aquella globalidad episcopalina y recuerda entre sonrisas cómo en el año 2000 participó en una olimpiadas de física en la cual ganó el primer lugar y que en ese mismo certamen bailó el punto, en el conjunto típico del que también era miembro activo. ‘Todos se preguntaban ¿que hacía el muchacho que había ganado, bailando típico?', contó.

Más allá de la añoranza de los años adolescentes, es aquella formación integral la que provoca que tantos ex alumnos se identifiquen con el proyecto educacional que celebra sus bodas de oro. La dinámica de sus años escolares fueron un motor para proyectos personales.

SIN BAJAR LOS BRAZOS

La directora del plantel, Patricia de Lewis explica que al pasar los años el plan de estudios ha ido transformándose al ritmo de las necesidades nacionales e internacionales, pero nunca dejaron a atrás la meta de transformar integramente a los jóvenes.

‘Contamos con una decena de actividades extracurriculares y nos hemos dedicado en desarrollar la parte musical, porque entendemos que eso hace crecer y sensibilizar al estudiante. Hemos hecho una gran contribución al progreso del país. En cada empresa, medio o institución gubernamental hay un egresado del I.E.S.C, al igual que en la Autoridad el Canal de Panamá', detalló la magister Patricia de Lewis, quien ha tenido múltiples reconocimientos, entre estos, la orden Manuel José Hurtado.

La docente, que camina los pasillos del episcopal desde hace más de 30 años, habla con alegría del proyecto, que hoy alberga a 2 mil estudiantes e invita a todos los ex alumnos y ex docentes del plantel a las festividades de las bodas de oro, ‘ellos construyeron lo que es hoy el colegio'.

Muchos egresados hoy no solo recuerdan sus años en el Episcopal San Cristóbal con alegría, sino que reconocen en su plan de estudios una oportunidad para sus hijos, haciendo fila para matricularlos en el colegio.

El proyecto sigue apostando por enseñar, dejando una estela intachable en la historia educacional del país.

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Patricia de Lewis

‘ Hemos graduado a más de 5 mil estudiantes los últimos 35 años de existencia e invitamos a los ex docentes y ex alumnos a comunicarse con nosotros para que formen parte de los festejos de estos 50 años'

DIRECTORA DEL INSTITUTO EPISCOPAL SAN CRISTÓBAL