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29 de Oct de 2020

Cultura

Destellos del pasado y el futuro desde la perspectiva teatral

El director de teatro Raúl Martín Ríos hace un balance de los cambios en su cuba natal y los desafíos de la humanidad abordados desde la dramaturgia

Habían transcurrido siete años de la victoria de la revolución cubana cuando nació Raúl Martín Ríos, quien se interesó en el teatro desde muy niño y decidió hacer de su juego favorito, su arte y expresión tangible.

Creció en la época pujante de la sublevación, cuando era respaldada por el bloque soviético y millones en el mundo la identificaban en la voz de Fidel Castro y Ernesto ‘Che' Guevara, un faro de solidaridad y cambios en el mundo. Fue en estos tiempos de ‘patria o muerte' en que el artista comenzó su camino de creación, pasando por la Escuela Nacional de Instructores de Teatro, luego en el Instituto Superior de Arte donde se graduó como director de teatro.

Fue así como se convirtió en discípulo de Roberto Blanco y Carlos Díaz, destacados directores escénicos cubanos.

‘Yo formo parte de una generación privilegiada', exalta Martín Ríos. ‘En los años 80 teníamos una educación impecable. Pasé por una primaria y secundaria en un momento de plenitud del sistema cubano, después tuve los mejores profesores de actuación'.

Además de director artístico es diseñador de vestuario, escenografía y luces, actor y coreógrafo. Trabaja además como atrezzista y en la confección de vestuarios y escenografías.

También ha impartido talleres de actuación y dirección y ha sido asistente de dirección, labores realizadas con diversos grupos de teatro y danza como: Teatro Irrumpe, Teatro Nacional de Guiñol, Danza Combinatoria, Teatro del Círculo, Codanza, Teatro Galiano 108, Teatro Trotamundos, Teatro en Las Nubes, Teatro Oscenibó, Teatro Buendía, Danza Contemporánea de Cuba, Teatro Okantomí, Teatro del Sol, Compañía Teatral Hubert de Blanck, Humoris Causa, DanzAbierta y Teatro El Público.

AQUELLA DÉCADA DE LIMITACIONES Y CREACIÓN EN CUBA

Para el director teatral aquellos años posteriores a la caída del bloque soviético no tuvieron ‘nada especial, sino todo lo contrario fueron años duros', recuerda.

‘Los años 90 fueron una década muy fértil para el teatro. Contábamos con pocos recursos pero con mucha imaginación y romanticismo. En aquellos años se fundaron decenas de grupos teatrales', afirma quien también es parte del Consejo de Expertos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas

Entre los fundados está su compañía, Teatro de la Luna, que formó parte de las experiencias que nacieron de lo que Martín Ríos define como ‘un acto de resistencia, alimentándose de todas las precariedades y los problemas sociales que conlleva tener una economía bloqueada'.

‘Los años 90 en Cuba los recuerdo con mucha alegría, por mi crecimiento personal y también porque sirvieron de cantera para hacer obras muy fuertes y críticas; para buscar soluciones a través del teatro. La gente iba en masa a las funciones. Funciones teatrales que aún duran tres o cuatro meses', rememora en voz alta.

Con aquella carga de riqueza cultural desde uno de los bastiones latinoamericanos de donde brotan innumerables bailarines, actores, escritores y músicos; Martín Ríos conoce las profundidades del quehacer artístico de su país, con un sistema amado y odiado por muchos. Él es crítico, pero no rechaza el sistema que lo formó, y apuesta a seguir construyendo dentro del mismo.

Entre sus balances describe como positivo el respaldo del estado cubano al arte, del que se puede vivir con un salario haciendo teatro, donde se ofrecen salas, escenografías. Una realidad de cualquier disciplina artística en la isla, de la cual, comenta, algunos se aprovechan y no producen nada.

‘Se tuvieron que cerrar algunos grupos, aun así hay que ser más tajantes para que no se desperdicie el dinero destinado para la creación cultural', dice.

‘El arte y cualquier necesidad básica de ser humano debe ser garantizada por el Estado, creo que es uno de los méritos de la revolución. Es un privilegio que no tienen en otros países y que debemos proteger en Cuba', afirma el director de ‘Sospecha de sospechas', la obra de la autora Alondra Badano, que se estrena hoy en el Teatro Anita Villalaz.

TEATRO E HISTORIA

Raúl Martín Ríos se describe como hablador, el silencio no es lo suyo, sin evadir temas, responde, ‘esta apertura de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos y Cuba, no solo será positiva y disminuirá tensiones, sino que devolvió a los cinco cubanos presos en Estados Unidos por espiar a grupos extremistas en Miami. Recuerdo que si bien no fue un tema que se abordó desde el arte cubano, estaba muy presente en la población, aunque afuera fue silenciado, fue una batalla que libró Cuba prácticamente sola', explica.

Y cuenta que nunca pensaron que iba a tener un final feliz, contraria a la batalla de Elián, que la consideraron ganada desde el principio. Fue, más bien, una batalla que unió mucho al pueblo cubano. La campaña de regreso de ‘Los 5 héroes cubanos' fue manejada desde el punto de vista político. Hoy vemos que después de 15 años ellos regresaron con sus familias.

Con respecto al embargo económico que aún pesa sobre la patria de José Martí cuenta que hoy se demuestra que fue un error de EE.UU., una política contra Cuba que fracasó, tal como lo dijo Barack Obama. En sus definiciones no duda en mencionar la palabra política, ‘mira, queremos ser apolíticos y eso es imposible, todo tiene una carga política. Nunca me molestó la política como herramienta de acción pero lo que sí me obstinaba era que en festivales internacionales me preguntaran sobre la situación en Cuba y no de mi arte como a mis colegas de otros países', contó.

Y parafrasea las palabras de su presidente, Raúl Castro cuando dice, ‘creo que Obama es otro tipo de presidente, más humilde, pero lo cierto es que él no puede cambiar todo porque EE.UU. sí tiene un comportamiento imperial, así como lo fue el romano, otomano o persa. Con Obama vivimos otro tiempo y ha entendido que el diálogo es el camino', explica Martín Ríos.

‘Algunos están preocupados por la injerencia de la cultura estadounidense en Cuba. Yo sólo espero que no se pierdan las conquistas culturales de Cuba y que siga el apoyo médico internacional que siempre ofreció mi nación al mundo. Ese internacionalismo no injerencista debería ser parte de la acción de todos los países. El mundo estaría mejor'.

Sus palabras se pasean por varios personajes de la historia y se detiene en uno que hoy está en la mira del mundo: el Papa Francisco. ‘Es un hombre de paz, de diálogo y que habla para todos'.

‘Tan grande y complejo es este tiempo de la Humanidad que hoy vemos cómo nos acercamos a la paz en Colombia y Cuba en el escenario donde se dio. Es una gran felicidad, en especial para Colombia, un país que es hoy una referencia del teatro a nivel latinoamericano'.

El discurso de Martín Ríos oscila entre la esperanza y la preocupación, ‘no podemos olvidar lo que pasa en Medio Oriente, no podemos estar inmóviles ante esto, en especial los artistas. El teatro debe exponer, mostrar la realidad, saber que la humanidad es hoy una aldea completa. Debatir más allá de la mirada occidental y soberbia. El arte es humanista, es su misión, ya que la humanidad no está bien. Siempre hay algo que criticar y decir, con comedia, drama, etc; pero no hay que dejar de decir', alerta el director.

Crítico pero a la vez constructivo asegura que sigue inclinándose hacia la izquierda, aunque hoy esté muy desprestigiada, ‘es el sistema que aboga por el bienestar para todos pero necesita de crítica interna, fue lo que hicimos mucho en Cuba, a partir de nuestro trabajo nos consolidamos como revolucionarios críticos por eso digo aquí lo mismo que digo en Cuba, sin tener que cambiar mi discurso', cierra Raúl Martín Ríos.

Un hijo crítico de La Habana, que vive en libertad en Cuba y en constante revolución desde los escenarios.

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‘El teatro debe exponer, mostrar la realidad, saber que la humanidad es hoy una aldea completa. Debatir más allá de la mirada occidental y soberbia.

RAÚL MARTÍN RÍOS,

ACTOR Y DIRECTOR DE TEATRO