21 de Sep de 2021

Cultura

Retazos del pasado entre Las Perlas

Hace más de 6 mil años llegaron los primeros pobladores al archipiélago. Un proyecto arqueológico revela datos novedosos para la región

A medio noviembre, un cielo cerrado y gris auguraba la travesía de dos horas que le deparaba al equipo sobre el mar perturbado, en una de sus últimas expediciones a la isla Pedro González en el Archipiélago de las Perlas.

Ya próxima a la Playa Don Bernardo, la embarcación se detuvo. Lloviznaba. Los investigadores, encapuchados, descargaron sus herramientas en ‘La Fea', la panga que los transportaría al sitio de excavación.

Para el Dr. Juan Guillermo Martín, arqueólogo de la Universidad del Norte (Barranquilla, Colombia), era una visita rutinaria a la intervención arqueológica que se había iniciado el pasado agosto.

Lo acompañaban, por primera vez, el Dr. Jaime Escobar, ingeniero ambiental de la Universidad del Norte y Enrique Moreno, palinólogo (experto en polen) del Instituto Smithsonian.

A orillas de la playa desierta, estarían en plena faena Fernando Bustamante, arqueólogo de la Universidad de Antioquia (Colombia), 16 estudiantes de arqueología de Colombia y Costa Rica y algunos isleños contratados para el proyecto que concluyó su trabajo de campo el pasado jueves 10 de diciembre.

Casi diez años antes, el Dr. Richard Cooke, arqueólogo del Smithsonian, habría recibido un apoyo de Senacyt que le permitiría hacer prospecciones en islas del archipiélago panameño, en las que había planes de desarrollar proyectos.

Gracias a eso, se topó con el yacimiento en la isla Pedro González, en la que — a través de muestras de material carbonizado— se confirmó el asentamiento humano más antiguo en todas las islas de la plataforma centroamericana, 6 mil 200 años atrás.

El siguiente paso, presentarle los hallazgos a Grupo Eleta, involucrados en el desarrollo turístico de la isla en cuestión, tuvo resultados inusuales. ‘Se interesaron inmediatamente', comenta Martín. A raíz de ello, se comprometieron a financiar los trabajos de rescate arqueológico necesarios.

APRENDIZAJES PRELIMINARES

Diez mil años atrás, Pedro González era parte de tierra firme, pero para la época en que fue habitada por primera vez, ya era una isla. Es decir, los grupos humanos que llegaron a ella debían ser buenos navegantes.

Para entender mejor la historia de la ocupación de la isla, los arqueólogos identificaron un basurero —un sitio en el que los primeros pobladores desechaban todo lo que consumían—, e hicieron un corte de 24 metros cuadrados con cuatro metros de profundidad. A partir de los desechos encontrados en distintas épocas, los investigadores pueden obtener una aproximación al entorno histórico. Adicional, localizaron un sitio cercano de vivienda, con cerca de mil años de antigüedad, en el que se hizo una excavación más extensa, a menor profundidad.

Los restos hallados han permitido determinar que hubo varias ocupaciones, en distintas épocas. La primera, entre 6 mil 200 y 5 mil 500 años atrás. Luego parece haber un periodo de abandono hasta hace 2 mil años, cuando arriban grupos con alfarería. Los siguientes asentamientos datan de hace mil 500 años y mil años atrás. ‘Sabemos que eran grupos distintos por el estilo cerámico', indica Martín. La última oleada migratoria en el archipiélago tiene lugar tras la colonización española, ‘asociada a la explotación de perlas que tiene lugar a finales del siglo XIX'.

En la excavación menos profunda, se identificaron huellas de postes —que indican la presencia de una especie de bohío—, ollas de barro y unas lajas bajo las que se hallaron pequeños nichos con conjuntos cerámicos variados, como ofrendas. ‘Este dato es muy importante porque ya conocemos un marcador de rasgos funerarios', manifiesta Martín.

Sin embargo no se han encontrado restos humanos en el terreno, posiblemente dado que la humedad de los suelos en el archipiélago no permite que se conserven los huesos de animales, excepto cuando están mezclados con conchas marinas que reducen la acidez, como es el caso de los basureros.

IMPORTANCIA DEL TRABAJO

Para los arqueólogos detrás del proyecto es necesario aclarar que el ‘valor' de este tipo de hallazgos se debe medir en términos investigativos o educativos. Esto es contrario a la creencia generalizada en el país de que el valor de un yacimiento arqueológico se mide en términos monetarios.

Dado que los científicos partieron de la hipótesis de que los primeros inmigrantes arribaron a Pedro González alrededor de 6 mil 200 años atrás, se puede suponer que el ambiente isleño estaba relativamente intacto.

Los trabajos en Playa Don Bernardo ‘abren muchas ventanas al pasado'. Ofrecen información sobre la antigüedad de los grupos indígenas en islas, el impacto que tuvieron en un ambiente prístino y sobre sus estrategias de adaptación al entorno.

Se aprendió que la primera población que llegó a la isla tenía profundos conocimientos del mar y de la navegación en aguas peligrosas.

También acerca del potencial de los variados recursos marinos —inclusive los delfines—, que fueron aprovechados durante toda la ocupación precerámica, ‘un dato que hasta la fecha es único en América Central', destaca Cooke.

Las evidencias recolectadas del basurero no solo ofrecen información sobre la dieta de estos grupos, pero indirectamente sobre la tecnología o las herramientas que utilizaban. ‘Si encontramos delfines, cómo los cazaban?', se pregunta Martín.

Incluso, sabiendo cuánta comida se producía —basado en los desechos—, se podría tener un aproximado de densidad de población.

‘Tangencialmente sabremos la diversidad biológica de las islas', añade el arqueólogo. Aunque esclarece que esto no es una medida exacta de la fauna que vivía allí.

‘Los seres humanos somos selectivos y comemos cosas porque nos gustan o porque están disponibles', argumenta. Aún así, es una acercamiento a la biodiversidad que hubo en Pedro González, no solo de su fauna, sino también su flora.

El trabajo que se hizo mostró, asimismo, cambios sustanciales en la fauna entre la ocupación precerámica y las subsiguientes. Esta se torna menos diversa.

‘Hay un cambio climático reportado en muchas partes del trópico, hace más o menos 5 mil años', explica Escobar, quien recolectó muestras de la excavación para analizar si ese fenómeno pudo haber afectado Las Perlas en la misma época que desaparece el asentamiento precerámico de Pedro González.

SIGUIENTES PASOS

A pesar de que en varias islas se han hallado sitios con posibles yacimientos arqueológicos, Pedro González es la única en que se han hecho amplias excavaciones. ‘El problema es encontrar quién financie esos proyectos', sostiene Bustamante. ‘El que haya empresas como Grupo Eleta interesadas en conocer el pasado del archipiélago es fundamental'.

Para él, la armonía que se merecería un país como el nuestro —en el que se desarrollan tantos proyectos de todo tipo— es que a las compañías promotoras ‘les importe también investigar el aspecto cultural'.

Agrega que ya terminado el trabajo de campo y la recolección de información, se llevarán a cabo los análisis pertinentes en el laboratorio.

‘En un año esperamos tener mucho más clara la secuencia de ocupación de estos primeros pobladores de las islas', indica.

‘Y, ¿para qué conocer el pasado? Porque nos da pistas de lo que nos puede pasar en el futuro', concluye Martín

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‘Y, ¿para qué conocer el pasado? Porque nos da pistas de lo que nos puede pasar en el futuro'

JUAN GUILLERMO MARTÍN

ARQUEÓLOGO

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SUBSISTENCIA

La dieta precolonial isleña

En los basureros de Playa Don Bernardo (PDB) se hallaron huesos de peces, moluscos, mamíferos y aves, pistas sobre los patrones de consumo a través del tiempo. Pero hay dos descubrimientos particularmente interesantes, la presencia de huesos de delfín (el común y el nariz de botella) durante el periodo precerámico y la de un venado enano que ya no existe en la isla. ‘Es la primera vez que se ha recuperado evidencia del aprovechamiento humano de los delfines en la América Central', expone el Dr. Richard Cooke, arqueólogo del Smithsonian. ‘La gran antigüedad de los restos, sin embargo, no deberá de sorprendernos puesto que para la misma época, algunas comunidades en Japón, California y Chile eran especialistas en la persecución de los delfines'.

En cuanto al venado enano, se ve disminuir su frecuencia a lo largo de la ocupación, indicando que los primeros habitantes lo consumieron hasta su extinción. Sin embargo, estudios recientes de las proteínas presentes en el colágeno de los huesos, por parte del Dr. Mike Buckley de la Universidad de Manchester (Inglaterra) indican que la especie perteneció a los venados corzo ( Mazama ) y sugieren un parentesco con un venado un poco más grande, que aun habita en la vecina Isla San José.

Otro dato sobre la alimentación de los primeros habitantes en la isla es que subsistían a base de cultivos, pesca, delfines y tortugas marinas, moluscos, frutas silvestres y cacería. ‘Aún no se le quita a muchos arqueólogos la noción de que el término ‘precerámico' no es consistente con la falta de la producción de alimentos', puntualiza Cooke. Para ilustrar este punto, el arqueólogo menciona los trabajos de la Dra. Dolores Piperno, del Smithsonian, en que se demostró que en el istmo ya se cultivaba maíz, yuca, camote y zapallo hace 8 mil años. Gracias a varios ejemplares de piedras para moler halladas en la excavación, Irene Holst, también del Smithsonian encontró que en el PDB precerámico se usaba bastante el maíz. ‘Es un dato muy interesante que estuvieran consumiendo maíz hace 6 mil años', manifiesta Cooke. ‘Por supuesto, el maíz se convierte en uno de los alimentos más importantes de la América precolombina', agrega el Dr. Juan Guillermo Martín, arqueólogo de la Universidad del Norte (Colombia). ‘No es gratuito que nuestro desayuno sea siempre con tortilla'. Cabe destacar que Pedro González es el único sitio en las islas de Centroamérica en el que se ha confirmado la gran antigüedad de los sistemas de producción precolombinos.

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UN ESQUEMA PROVISIONAL

Datos que presumen distintas oleadas migratorias y el contacto con tierra firme

  • De 2300 a 1500 años, los tiestos hallados se asemejan a vajillas encontradas en los alredores de Lago Alajuela, el lado Pacífico del Canal, Taboguilla y Taboga.
  • De 1550 a 1000 años atrás la cerámica es muy parecida a la que se reportó en Playa Venado en la entrada del Pacífico del Canal, así como en sitios de Azuero y Coclé, como Cerro Juan Díaz y el Valle de Tonosí. Pertenece a los estilos ‘Cubitá' y ‘Conte' de la secuencia del área cultural del Gran Coclé.
  • La última ocupación de Pedro González presenta cerámica estilísticamente similar o con el material que caracteriza la zona comprendida entre el volcán de El Valle y el Darién occidental y la mayor parte de la comarca Guna Yala. Este fue territorio ocupado en vísperas de la conquista por grupos que ‘hablaban la lengua de Cueva'. >p< Fuente: Richard Cooke, arqueólogo del Smithsonian Tropical Research Institute Panamá