20 de Feb de 2020

Cultura

Oda al día de la nada

Tic, tac, tac... el tiempo se nos pasa en celebraciones vanas, festejando el día de esto o de aquello

¿Para qué celebrar o conmemorar fechas? Estoy escribiendo mientras escucho el disco de Agustín Yonson, argentino radicado en Panamá. Escucho a Agustín cantar: ‘Cuando se acerca el final'. Y yo pienso: para qué celebrar o conmemorar fechas: Día del Psicólogo, día de la madre, día del doctor, día de los mártires.. Día del músico, día de la poesía. Se acerca el final. Días de los muertos. Día de la bandera. En el día de la mujer. En el día de la mujer te quiero regalar un discurso sobre las necesarias y bellas diferencias entre los dos sexos. Cuando se acerca el final, vuelve a cantar Agustín. Ojalá algún día no haya días de nada. Ya no quiero saber de días. ¿Para qué? Es que nos empeñamos en vivir circularmente, en recordar, recordar, volver atrás. Año nuevo, carnavales, semana santa, patronales, Fundación de Panamá la vieja, fiestas patrias, día de la madre, navidad. Y a repetir. Tedio, tedio, tedio. ¿Por qué no hay un día del hombre? Debería haber uno, entonces, ya que estamos, ¿o no? Día de la hembra y del macho. O incluso de la feminista y el machista (ojo, no es que el feminismo equivalga al machismo, ojo, no se me vayan a ofender así de fácil).

‘Cuando se acerca el final', canta Agustín. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Ni idea, solo sé que quiero manifestarle a los lectores que mientras escribo escucho esa canción de Agustín que dice que el final se acerca, pues, no sé si habla del final de la vida o de un amor, o de qué, pero al cosa es que viene el final. Pero nosotros celebramos fechas. Un cumpleaños más, un año menos. Tic tac, tic tac. El reloj no para. A celebrar, celebrar. Aniversarios de bodas. Otro año más de casados. ¿De qué más hay días? Hay día de los homosexuales, ¿no? ¿Hay un día de los heterosexuales? ¿Hay un día de los bisexuales, de los asexuales, de los zoofílicos, etc? ¿Tendrá sentido todavía que de nuevo diga que ojalá algún día no haya días de nada, ni de la madre, ni del padre, ni del hijo, ni del nieto?

¿Estoy enojado? Y si lo estoy, ¿cuál es mi rabia? Se acerca el final, vuelvo a escuchar. No, no, no. No quiero día de nada, ni de la mascota adoptada o no adopta, de los animales libres, ni de los de cuatro o dos patas. ni del fuerte ni del débil, ni de países, ni banderas, de nada. El día de nada, o de todo, que lo mismo da. De acuerdo, para que no me tachen de fanático nihilista propongo un día de la gente, un día del ser vivo, o de la vida, un día tal vez del que vive y muere. Ah, al carajo con todo, yo quiero un día que celebre aquello que nunca nace. Un día de la roca, que es dichosa, ‘por que esa ya no siente'. Un día para el silencio, para la ausencia. ‘Cuando se acerca el final', vuelvo a escuchar. Acaba la música. Agustín deja de cantar. Yo susurro: ‘cuando se acerca el final'. Día de la muerte de mi madre. ‘Cumplirá 3 años de muerta', pienso. Digo en voz muy baja: ‘Cuando se acerca el final. Este año, de nuevo, conmemoramos su muerte'. Cierro los ojos y me echo en la cama. Miro el cielo raso. Me pregunto: ‘¿Qué significa descansar en paz?'.

MÚSICO Y POETA