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16 de Oct de 2019

Cultura

José Martí, del siglo XIX al siglo XX

De cara al curso introductorio sobre pensamiento de Martí, el doctor Pedro Pablo Rodríguez habla de la actualidad del pensamiento martiano

El historiador Pedro Pablo Rodríguez López llegó a Panamá desde Cuba, invitado por la Universidad de Panamá y Ciudad del Saber, para dictar a partir de hoy uno de sus cursos introductorios sobre el pensamiento del maestro cubano José Martí.

Rodríguez es habanero, periodista, historiador y doctor en Ciencias Históricas. No solo es un estudioso de las obras del ‘gran maestro cubano', sino que ha sido testigo de cómo el ideario de Martí penetró en el ser mismo de cada habitante de su Cuba natal.

Con 70 años de edad, el expositor conoció a profundidad la obra de Martí, cuando estaba por terminar su carrera universitaria, al dársele la oportunidad de trabajar como profesor de filosofía. Impartió el curso de pensamiento cubano, donde se abordaba la figura del ilustre cubano, lo que obligó a Rodríguez a realizar un estudio sistemático y organizado sobre las ideas del maestro.

publicado en la revista Pensamiento Crítico, llamado ‘José Martí y la idea de liberación nacional', se abría camino a una vida dedicada al análisis de quien fue el personaje más importante de la historia cubana del siglo XIX.

¿QUÉ REPRESENTA JOSÉ MARTÍ PARA EL CUBANO?

Se vinculó de modo natural. Martí tenía un pensamiento tan radical y durante los años pre-revolucionarios, toda la gente de izquierda, progresista y los que lucharon contra la enmienda Platt de Estados Unidos compartieron su visión. Además, siempre fue un símbolo ético. Yo siempre escuché a mis padre hablando de Martí y decir ‘aquel es martiano', lo que no quería decir que fuera un estudioso, sino una persona ética y con un comportamiento humanista. Fue un instrumento para la crítica la vida republicana cubana.

La revoluciones de 1930 y 1959 evocan a José Martí. Fidel Castro, al ser detenido por la toma del Cuartel de Moncada, dice en su famoso alegato que Martí era el autor intelectual de aquel intento revolucionario.

¿CÓMO FUE EL ENCUENTRO DEL PENSAMIENTO DE MARTÍ CON EL MARXISMO?

Algunas personas trataron de hacer de Martí un marxista o de enjuiciarlo desde el marxismo; lo acusaban de reformista. Tuvimos muchos choques con personas que venían de los países socialistas de Europa, porque no entendían nada, tampoco entendían la revolución cubana. No se explicaban una revolución que no se había hecho desde el marxismo. La afinidad de estas ideas no es por Martí al marxismo, sino por una cercanía similar a los problemas sociales de su época y de sus condiciones.

¿CUÁLES SON LAS BASES DEL PENSAMIENTO MARTIANO?

Son dos puntos esenciales: una ética de base humanista, de sentido de solidaridad, y un alineamiento con lo que él llamaba los poderes de la tierra. Martí se alineaba con los sectores campesinos, esclavos, los desposeídos.

Cuando observó a América Latina, tuvo una mirada de avanzada. Martí superó el pensamiento liberal, porque entendió a las culturas indígenas y supo que el verdadero avance solo se lograría en la medida que se asumieran esas culturas mestizas.

Para su época, conocía muchísimo de las culturas de México y Perú. También tuvo una visión mundial con los pueblos dominados, por ejemplo escribió unas crónica sobre temas europeos, y crítico la dominación francesa sobre Túnez.

En su ensayo ‘Nuestra América', reconoce que en América no hay conflicto de civilización y barbarie, sino una falsa erudición y naturaleza. Objetó que las clases dominantes, los repúblicas criollas, después de la independencia copiaron los modelos de Europa y Estados Unidos, alejando al indio, al negro y al campesino. Martí siempre tuvo esa mirada, creo que es lo que lo hace un revolucionario en aquella época y de alguna forma actualmente.

A PARTIR DE SUS ESCRITOS, ¿SE PUEDE DILUCIDAR EL TEMPLE DE JOSÉ MARTÍ COMO POLÍTICO?

Entendía el tema de clases y como las dominantes buscaban proteger sus intereses. Para él, Cuba no era una revolución social en lo inmediato; sino alcanzar la independencia e impedir que Estados Unidos se expandiera hacia América del Sur. Por eso decimos que Cuba que es anti-imperialista, porque entendió la esencia expansionista de Estados Unidos.

MARTÍ FUE MÁS ALLÁ DE LA LITERATURA Y DE LA ACADEMIA ¿QUÉ LO POTENCIÓ?

Yo diría que después del triunfo de la revolución cubana, el peso de Martí se fortaleció muchísimo. El propio prestigio de la revolución ha ayudado a crear curiosidad y preguntarse ¿quién era Martí? Y que se haya comprendido más su valor, aunque desde los años 1920 era una figura de talla continental y uno de los grandes escritores de la lengua española. Era respetado en las altas esferas, aún cuando esos grupos no compartían sus ideas. Incluso, ya hay académicos en China, La India y Japón que estudian el pensamiento de José Martí.

¿SE PUEDE DECIR QUE EL PENSAMIENTO DE MARTÍ RENACE CONSTANTEMENTE?

En los años 1960 y 1970 fue creciendo la figura de Martí, no es casual que algunos revolucionarios venezolanos escribieran sobre él o algunos guatemaltecos también como Marco Antonio Sosa, Tusio Eslima, al igual que el peruano Hugo Blanco o los guerrilleros de Salta en Argentina.

Creo que se fue comprendiendo que se tenía que estudiar a nuestros próceres y además demostró que tenemos pensadores y una tradición revolucionaria propia.

ENTONCES, ¿ME HABLA DE UN PROCESO DE COMPRENSIÓN COMPLEJO?

Sí, en América comprendimos que nuestros próceres se distancian de las estatuas frías. Estamos retomando a Martí como a Bolívar, las nuevas generaciones se identifican con sus ideas. Por ejemplo en Argentina, el pueblo se identifica con José de San Martín, que chocó con la oligarquía porteña. Es un proceso de entender nuestra historia y los aportes de los movimientos revolucionarios al presente del continente.

¿CÓMO DEBEN LEER LAS NUEVAS GENERACIONES A JOSÉ MARTÍ?

Creo que los cubanos podemos transmitir experiencia, pero no dar lecciones. Considero que Martí debe ser leído para lograr un mundo mejor, con la esencia del pensamiento martiano, siempre pensando en los desposeídos. Para atender a los grandes problemas sociales.

Recuerdo que a finales de 1994 fui a dar un curso a México y empezaba el Tratado de Libre Comercio del Norte, que tenía una gran oposición porque podía afectar la producción nacional y descapitalizar el país. Puse a trabajar a las personas con varios textos de Martí y entre ellos estaba el Tratado de Reciprocidad comercial entre México y Estados Unidos de 1884, que aprobó el congreso mexicano, pero nunca el estadounidense, así que nunca entró en vigencia. En el texto, Martí decía que no podía haber reciprocidad entre dos naciones con niveles de desarrrollo distintos. Lo que planteaba en su momento es lo que ahora llaman la asimetría en las relaciones económicas.

Cuando la gente leyó esto, se armó un gran debate porque lo relacionaban con el tratado firmado en 1994, o sea con su actualidad. Ese momento me hizo darme cuenta como se vale el hoy de José Martí y lo indispensable de estudiar los movimientos revolucionarios de nuestra región. Al final muchos se va a España a estudiar doctorados sobre Heggel pero no saben nada del pensamiento latinoamericano.