22 de Feb de 2020

Cultura

Somos una isla de paso

Panamá es histórica y culturalmente una isla y de esa manera nos comportamos muchas veces

La semana estuve en Costa Rica. El día que partí , en mi muro de Facebook me decían : ‘¿Por qué no te vas en avión? En 45 minutos estás en San José'. Para la mayoría, viajar es solo llegar. Hoy en día el ‘ahorrar tiempo' y la ‘eficiencia' están por encima de la poesía del viaje en carretera, el cual te brinda la magia del movimiento mismo, más allá de lo obvio (paisajes pintorescos, etc.).

Estar flotando, como inmóvil, en un avión, entre nubes, tiene lo suyo, pero al final es estar en la nada, es un ‘no-lugar', como decía un escritor francés del que me acaba de hablar mi compa Bladimir Víquez, quien me acompaña en esta aventura en carro.

El viaje en carretera siempre será puerta abierta a una imaginación más ‘rupestre', por falta de mejor palabra a estas horas de la mañana (la próxima me vengo en bicicleta, y luego a pie; y así, algún día, llegaré hasta México). En fin, que lo que quiero decir es que ya estoy en Paso Canoa, frontera entre Panamá y el hermano país de Costa Rica. Aquí voy, en movimiento, recogiendo olores y luces, rumbo al Festival de Escritores por la Tierra. Seguiré reportando (compartiendo) más tarde. Abrazo. Y, en efecto, seguí compartiendo. Puse fotos de mi paso por la costanera, una seria de playas en el pacífico costarricense.

El Facebook y las redes sociales en general son para dar envidia, todo el mundo lo sabe; son para hacerles pensar a los demás que la vida de uno es perfecta y carente de problemas; creo que más o menos resultó. Aun así, hubo quienes me dijeron que jamás se irían en carro a Costa Rica, que ¡qué pereza!; y eso que las fotos mostraban playas paradisiacas, mucho azul y verde, mucha brisa y canto de olas, ya se sabe, lo que le gusta a la mayoría de la gente. A mí, en cambio, me gusta más la montaña.

El caso es que escribo esto porque pienso que el panameño es poco aventurero. Al este tenemos el tapón del Darién, lo cual siempre ha imposibilitado que crucemos al sur libremente por carretera, y para el oeste, desde que tengo uso de razón, estaba, en Costa Rica, el Cerro de la Muerte y las malas carreteras camino a San José, y más allá de territorio tico acechaban las guerrillas y luego las maras. Al norte, el mar Caribe, al sur el mar Pacífico.

Es decir que cuando el ignorante comentador de fútbol, cuyo nombre no quiero mencionar aquí, dijo que Panamá era una isla, tenía casi la razón. Panamá es histórica y culturalmente una isla y de esa manera nos comportamos muchas veces. Somos no un país de paso, sino una isla de paso. Somos isleños. Tenemos mentalidad de isleños. Nunca nos hemos sentido ni centroamericanos ni sudamericanos. ¿Es esa una no-identidad o una identidad en sí? ¿Es nuestra identidad no pertenecer y no movernos? Habrá que analizarlo. Yo, mientras, sigo desplazándome en carretera. Cruzo costas. Cruzo montañas.

MÚSICO Y POETA