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04 de Apr de 2020

Cultura

‘Todo el mundo puede ser un prodigio', Idriss Abarkane

Este neurocientífico apunta que el mundo sería mejor con más prodigios y advierte de que todas las revoluciones en la historia

‘Todo el mundo puede ser un prodigio', Idriss Abarkane
Idris Aberkane en la promoción de su libro

Todo el mundo puede ser un prodigio, pero no utilizamos bien el cerebro, señala el neurocientífico Idriss Aberkane, quien, para lograrlo, defiende un cambio radical del sistema educativo y que ‘la pasión y el amor' vuelvan a las aulas.

‘Soy de los que piensa que todos podríamos ser prodigios; el problema no radica en nuestras capacidades, sino en la definición del término prodigio que, en el fondo, es muy pueril', señala Aberkane en su nuevo libro, Libera tu cerebro .

Y es que, lamenta Aberkane, la sociedad ha creado un modelo de aprendizaje que únicamente se basa en los resultados académicos obtenidos, no en el desarrollo de las habilidades mentales.

Por eso, hay que distinguir entre ‘la vida puntuada', basada en el aprendizaje tradicional, y la ‘vida real', donde hay que utilizar otras habilidades además de los conocimientos académicos y donde es vital expresarse libremente, ser autónomo o trabajar en grupo.

Este experto parisino, afirma que durante mucho tiempo se sostuvo que uno era prodigio de nacimiento. ‘Ahora nos damos cuenta de que, ante todo, un prodigio es alguien que hace lo que le gusta, hace algo en lo que es bueno, que el mundo necesita y para lo que puede ser pagado', explica Aberkane, quien añade que la genética juega un papel, pero ‘para nada es determinante'.

Este neurocientífico apunta que el mundo sería mejor con más prodigios y advierte de que todas las revoluciones en la historia de la Humanidad pasan por tres etapas: primero se considera ridículo, luego peligroso y después evidente, como con el voto femenino. ¿Entonces cómo se aprende a ser un prodigio? Aberkane resume que la curiosidad y la práctica son las claves en una educación que debe fomentar la ‘neuroergonomía' o el arte de utilizar bien el cerebro, y esto -asegura- está lejos de premiar la mera memorización.