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03 de Dec de 2020

Cultura

Un cielo cubierto de infinitas aves

El Biomuseo presenta desde este viernes 20 de octubre una exhibición temporal dedicada a la historia y estudio de las aves migratorias en nuestro país, en colaboración con Audubon Panamá y la Embajada de Canadá

En una época del año, entre los meses de octubre y noviembre, se da un fenómeno que pocos hemos pasado por alto; sin embargo, no lo conocemos o comprendemos. Se trata de la migración de aves provenientes del hemisferio norte al llegar el otoño para pasar los meses de invierno en tierras más cálidas.

Un buen día, algo llama nuestra atención y nos encontramos con ‘‘el cielo cubierto de infinitas aves”. Esta frase la utilizó por primera vez el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia Natural de las Indias , en el capítulo denominado ‘Del paso de las aves'. El cronista describió aquello que vio en Santa María La Antigua, Castilla de Oro, en pleno siglo XVI.

Esta sería la primera referencia sobre la migración de aves en las Américas, según establece Darién Montañez, encargado del Programa Público del Biomuseo, forma en que esta institución extiende sus mensajes.

‘El cielo cubierto de infinitas aves' sirve de nombre a una exhibición temporal que a partir del viernes 20 de octubre está abierta al público y que está dedicada a la migración de aves en Panamá.

‘Esa frase tan poética, tan bonita, resume perfectamente el punto de partida de nuestra exhibición', explica Montañez.

La exhibición temporal pretende brindar un seguimiento a la historia que el museo cuenta en sus exhibiciones permanentes, el papel de Panamá como un puente terrestre que conecta todos los continentes. ‘Ese intercambio sigue dándose y una de las expresiones de ese papel de Panamá como conexión entre dos mundos distintos, literalmente, es de paso, con esas aves que crían en Norteamérica y pasan el invierno en Centroamérica o incluso en Sudamérica'.

El Biomuseo quiere partir de esa experiencia colectiva que tenemos todos los panameños para empezar a responder esa pregunta que no nos habíamos hecho, ¿por qué hay tantas aves en el cielo?

EL VUELO HACIA EL SUR

‘La posición geográfica de Panamá, su forma y estrechez hacen de nuestro país uno de los mejores lugares del continente para presenciar este fenómeno. Todas las aves que vienen bajando de Norteamérica se recogen un poco en México, más en Centroamérica y todas pasan aquí encima de Panamá, casi una encima de la otra', detalla Montañez.

Y el Biomuseo aprovecha este hecho para hacer un acercamiento desde múltiples puntos de vista, incluyendo el histórico, cultural y científico, no solamente refiriéndose a los procesos sino revelando cómo sabemos lo que sabemos y cómo lo aprendimos.

La primera parte de la exhibición se refiere entonces a la historia de la migración, cómo los naturalistas se daban cuenta de que las aves por un tiempo desaparecían y luego regresaban, cuáles eran esas teorías que trataba de explicar ese fenómeno y después cómo, poco a poco, se empezó a descubrir a base de evidencia o de momentos particulares, que había un ciclo migratorio.

Los primeros intentos científicos de seguir a las aves se observan en el siglo XIX. Los primeros intentos de colocar anillas para identificar a las aves si eran cazadas se empiezan a dar entre el año 1899 y 1901. Mucho se ha investigado desde entonces y a pesar de todos los cambios tecnológicos, esa manera de dar seguimiento a las aves se sigue usando y distamos de conocer todos los detalles de este evento natural.

‘Todavía hay mucho que no se sabe sobre estas aves, a pesar de toda la tecnología que tenemos hoy día. Se sabe dónde se crían, pero no se sabe dónde pasan el invierno. Se sabe que en el Amazonas, pero no en qué sitio exacto. Tampoco sabemos qué ruta siguen, porque hay especies que vuelan de noche, unas que vuelan solamente de día; es un fenómeno que mientras más atención le pones, te das cuenta de que tienen muchas diferencias', afirma Montañez, también observador de aves.

‘No sabemos cuáles son los procesos que utilizan estas aves que nacieron en la tundra para saber dónde tienen que pasar el invierno. No es una historia que conocemos por completo, sabemos bastante, pero hay muchas preguntas por responder. El propósito último de la exhibición es que el visitante se lleve esas preguntas en la cabeza y considere la ciencia como una carrera potencial para dedicar la vida', agrega.

Un segmento de la exhibición habla de los diferentes tipos de aves migratorias: las playeras, que encontramos en los humedales, muchas de ellas han elegido la bahía de Panamá como punto de encuentro. Están las aves rapaces, de gran tamaño y que vemos en grandes bandadas sobre la ciudad, y las aves canoras, que son de dimensiones más pequeñas. Cada una de ellas tiene sus particularidades y su forma de censo y estudio. ‘De más de mil especies de aves registradas en el Istmo, 177 son migratorias. La mayoría se crían en el norte de Canadá y Estados Unidos y pasan el invierno en Centroamérica y Sudamérica. Pero también hay migraciones distintas, hay aves que se crían en Sudamérica. Son cuatro o cinco especies que vuelan al norte durante los meses de julio y agosto', añade.

Otras particularidades de la migración es que para el vuelo de ida hacia el sur, todas las aves utilizan la misma ruta; sin embargo, al regreso utilizan distintas rutas en distintos momentos, por lo que no percibimos un gran movimiento hacia el norte.

‘Todavía hay mucho que no se sabe sobre estas aves, a pesar de toda la tecnología que tenemos hoy día',

DARIÉN MONTAÑEZ

PROGRAMA EDUCATIVO DEL BIOMUSEO

Montañez hace la salvedad de que todos estos estudios se están realizando en Panamá con instituciones panameñas, como el Instituto Smithsonian de Investigaciones tropicales, la Universidad de Panamá y Audubon Panamá, pero también por instituciones de Estados Unidos, Europa y Canadá, que vienen a investigar y ofrecen colaboraciones para producir este conocimiento.

‘Tanto instituciones como científicos han hecho una gran labor, llevan más de treinta años haciendo estudios muy importantes de la migración de aves hacia Panamá', señala Roberto Maduro, de desarrollo institucional del Biomuseo. ‘Queríamos conectar las cosas muy buenas que se están haciendo en Panamá con quienes no se han enterado de las cosas que están pasando, ser una lupa que dispersa estas historias de éxito que se dan pero que permanecen en los círculos cerrados, en la gente de ciencia, de arte, de conservación, y que no cala en el resto de la población', agrega.

Saber cuántas especies de estas aves se encuentran en peligro no es sencillo, pues cada especie tiene una historia natural distinta y requerimientos diferentes. Para tener una idea un poco más clara, el último elemento de la exhibición presenta una galería de retratos de cien especies migratorias que pasan por Panamá con una indicación de cómo ha variado su población en los últimos cincuenta años. ‘Hay unas que han aumentado mucho, la mayoría están estables o decreciendo ligeramente. Hay unas decreciendo críticamente y otras están amenazadas. Muchas aves en Estados Unidos están protegidas, su hábitat de cría está amenazado, pero a pesar de estar protegidas su número sigue descendiendo y esto se debe a factores adicionales, como los altos edificios que se construyen, depredadores como los gatos y el cambio climático. Esto nos indica que todos debemos poner nuestro grano de arena porque estas aves no son solo nuestras, sino de todo el continente, y proteger toda la ruta migratoria es imposible', alerta Montañez.

LA EXHIBICIÓN

La exhibición está diseñada para que pueda viajar. Se presentará en forma de paneles informativos, elementos escultóricos, fotografías, proyecciones, ilustraciones y vitrinas con las herramientas de campo con las que cuenta un ornitólogo para hacer su trabajo de campo. Al estar llevándose a cabo el conteo de aves en esta migración, se incluirán las cifras del día anterior del conteo y las cifras acumulativas.

BODAS DE ORO

En 50 años, una cadena de logros

A finales del 70, Audubon incidió en Washington, en los Tratados del Canal, para que se consideraran cláusulas ambientales de protección a los bosques circundantes del Canal.

Desde 1970, todos los años en diciembre se realizan los conteos navideños de aves, una actividad realizada por más de 45 años, a pesar de la invasión de 1989.

Panamá fue el segundo país de América que para 1998 ya había identificado sus Áreas Importantes para Aves, un programa de BirdLife International que se ha realizado en todos los continentes.

Finalizada la exhibición entre los meses de marzo y abril, este material viajará a otros espacios donde pueda ser visto por un público más amplio. ‘Aunque no hemos hecho aún los preparativos, la exhibición se puede presentar en centros comerciales e incluso en el Aeropuerto de Tocumen, allí hemos hecho otras exhibiciones', afirma Maduro, quien destaca el interés por el público de otras provincias para participar en las actividades que periódicamente programa el Biomuseo.

Entre los lugares que visitará la exhibición se contemplan las comarcas, a través de otro importante socio, Nutrehogar.

La historia de la migración de las aves resultó favorecida entre los varios libretos que el Biomuseo tiene avanzados para sus exhibiciones temporales por razones contundentes: ‘El tema abarca la relación de Panamá con Canadá, más allá de lo político y lo humano, lo hace desde la parte natural, que es muy anterior a la presencia de la humanidad en el continente americano. La exhibición cuenta con el apoyo de la Embajada de Canadá, que está celebrando sus 150 años como nación.

Otro elemento de peso en la ecuación son las bodas de oro de Audubon Panamá, agrupación con la que el Biomuseo mantiene un convenio de cooperación. La razón principal es que justo en este momento se está dando la migración de aves.

El curioso puede salir del Biomuseo y dar un paseo por la bahía de Panamá o por el Cerro Ancón y mirar con sus propios ojos el fenómeno natural. ‘Las aves son sexy, son hermosas, cantan bonito, tienen colores agradables, tienen una gran historia de conservación. Cuando hemos hecho encuestas y sondeos, hemos visto que es un tema muy popular. Además, el momento es muy relevante para la ocasión en que está siendo inaugurada', resume Montañez.

AUDUBON PANAMÁ

Desde hace casi treinta años, ‘Audubon Panamá ha mantenido una relación muy productiva con los esfuerzos de conservación que ha realizado el Gobierno de Canadá con las aves migratorias en Panamá', informa su directora, Rosabel Miró. ‘Esa memoria histórica que guardamos con cariño nos permitió brindar una cantidad cuantiosa de información que se verá reflejada en los paneles de la exhibición: información de los estudios realizados por científicos canadienses en Panamá, cómo esos estudios sirvieron de soporte para que el Gobierno de Panamá designara a los humedales de la bahía de Panamá como un Sitio Ramsar y un sitio de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras y cómo, a través de los años, nos han apoyado con estudios de aves en la bahía de Panamá, con tecnología de punta como son los nanotags y en la educación ambiental en las escuelas públicas del país, a través de proyectos como Aulas Verdes', detalla.

La asociación también ha brindado a la exhibición materiales, herramientas y documentos.

Para Miró, esta colaboración busca visibilizar la gran cantidad de apoyos que Panamá, y en particular Sociedad Audubon de Panamá, ha recibido, tanto del Gobierno canadiense, como de ONG como Nature Canada, Birds Studies Canada y del pueblo canadiense, no solo para conservar sitios de gran valor como los humedales de la bahía de Panamá, también para educar a niños y adultos sobre su importancia y para realizar estudios científicos más ambiciosos, con tecnología de punta, de las aves playeras, rapaces y canoras que utilizan diferentes hábitats en su paso migratorio por Panamá. ‘Es la oportunidad de oro para que la población aprenda más de nuestra rica biodiversidad, de la cantidad de aves migratorias con las cuales convivimos en playas, bosques y patios. Y también sobre las amenazas que enfrentan las aves migratorias con la pérdida de hábitat, las colisiones con ventanas, los depredadores comunes y el temido cambio climático', concluye.

PROTECCIÓN DE ESPECIES AMENAZADAS DE AVES

A través de la Resolución No.DM-0657-2016 del 16 de diciembre de 2016, se oficializó la lista de las especies de fauna y flora consideradas como amenazadas en Panamá. Esta Resolución incluye 344 especies de aves que están bajo alguna categoría de amenaza en Panamá. Entre estas especies hay varias que nacen en Canadá y pasan por Panamá o hacen su temporada invernal acá, entre ellas el águila pescadora, el gavilán aludo, gavilán de Swainson, pibí boreal, zorzal del bosque, reiita, entre otras. En su artículo 4, la Resolución manifiesta que las especies incluidas en la lista, ‘conforme a la categoría de amenaza asignada, tendrán prioridad a la hora de definir, elaborar y ejecutar estrategias, planes o programas de conservación de especies en todo el territorial nacional'. Adicional a esa Resolución, están los acuerdos internacionales con los cuales se ha comprometido el Estado panameño, entre ellos, la Convención de Especies Migratorias firmado en 1989, el Convenio para la Diversidad Biológica y el Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias de América Central, ambos firmados en 1995.