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18 de Oct de 2019

Cultura

Querida hada de los dientes...

Una carta con muchas interrogantes, escrita por un niño que busca respuestas sobre el oficio del hada que deja dinero bajo la almohada

A pocas horas del lanzamiento de Dear Tooth Fairy, los principales involucrados en este proyecto de libro ilustrado estaban inmersos en el montaje de una exhibición que permitiese a los asistentes ver de forma más directa el trabajo de cada una de sus páginas y, sobre todo, acercarse al universo del chico que cuando estaba perdiendo sus dientes de leche escribió una larga carta al hada de los dientes.

Nadie puede dudar de la gran imaginación de Hamzah Habbas, quien en una hoja de papel rayado y escrito con una brillante tinta verde disparó una tras otra, 36 preguntas que ofrecen todo un universo de posibilidades.

La carta estaba en manos de su madre Faiza Syed, quien se decidió echar hacia adelante un proyecto para celebrar la vida de su hijo Hamzah, quien tuvo una vida muy corta, pero plena.

‘Este proyecto terminó siendo exactamente como lo había imaginado, si no en un nivel superior', dice Syed completamente emocionada. ‘'Y supe desde el momento que así sería, desde que incluí a Mariana en él y luego incluyéramos a Román', agrega.

Se refería a la artista visual y creativa Mariana Núñez Haugland , con quien había compartido algunos proyectos y que tuvo a su cargo el concepto visual y el guión gráfico, así como a Román Flórez, dibujante, museólogo y arquitecto, quien se encargó de todas y cada una de las ilustraciones.

‘No tengo palabras para agradecer el cariño, el tiempo y la sensibilidad así como el sentido del humor que ellos pusieron en este proyecto', agrega.

Para el equipo, fue algo completamente mágico. ‘Todo fue embonando de una manera fantástica, todo estuvo en la página correcta'. Se trata de un recorrido en el cual se embarcaron por más de dos años y que no solo les ha dejado un excelente producto sino una enriquecedora travesía que ayudaría a Syed y a los amigos de Hamzah a llevar adelante su duelo. ‘Este libro no es para mí, es de todos', dice Faiza con tono decidido.

PAPELES

Syed llevaba consigo la carta que en la niñez había escrito su hijo. Pero en 2012, ordenando las pertenencias en la habitación de su hijo, se encontró con un papel arrugado que tenía unas cortas líneas escritas. ‘¿Cómo te gustaría ser recordado?, decía el papel que probablemente era una tarea de la escuela. Más abajo decía ‘¿Qué mejor manera de dejar un legado que a través de un libro ?' Desde ese momento sabía que haría un libro y un montón de ideas empezaron a fluir', recuerda.

En un principio el proyecto fue muy fácil de acometer. Las preguntas al hada de los dientes eran claras y además, muy divertidas. ‘Inmediatamente nuestras mentes volaron con toda esa locura, la creatividad empezó a fluir', cuenta Syed.

‘Por el contrario, debimos buscar la manera de contener la cantidad de ideas que llegaban a nosotras en un momento dado', asegura Mariana Núñez Haugland.

‘Que Faiza tuviese el deseo de hacer el libro era ya un regalo de la vida, sentimos [Mariana y Román] que haber podido caminar juntos este camino mágico ha sido un regalo de la vida. Si bien ha sido un trabajo complejo, se ha hecho todo con amor', declara Núñez. Pero lo más importante en esta ecuación ha sido la libertad de crear que Syed otorgó a Núñez.

‘Me parece que tenemos un subconsciente con muchas similitudes; Román nos llama ‘maximalistas', porque ambas compartimos un amor por las no coincidencias, los pequeños signos, las pequeñas cosas que pasan desapercibidas y que coinciden mucho con la filosofía de Román de ver más que el mirar', asegura Núñez.

Para Mariana, el ejercicio de imaginar cómo sería el libro, cómo cada una de las preguntas al hada de los dientes podía convertirse en una historia y cómo, a través de ilustraciones se plasmaría esa historia ‘era como tener una habitación muy grande con miles de objetos imágenes, vivencias, anécdotas y cuentos. Era como tener un subconsciente grandote del cual tenías que ir escogiendo los elementos que compartíamos', explica.

LA TRAVESÍA

Núñez se llevó la carta para digitalizarla y al leerla quedó maravillada con las preguntas que Hamzah había hecho con toda la inocencia del mundo al hada de los dientes. ¿De dónde eres?, Cuantos años tienes?, ¿Vives en un país o en una casa de hadas?, ¿Crees que podrías vivir en Panamá? ‘Cada pregunta era una historia en sí misma', detalla Núñez. Establecer un formato fue sencillo. Faiza compartió con los amigos de Hamzah, quienes lo conocieron bien, algunas preguntas para que aportaran sus ideas. Y se reservaron algunas para las que tenían una idea ya concebida.

‘Mientra cocinaba lo técnico me imaginaba estas ilustraciones muy ricas, iba haciendo algunos bocetos y cada ves que me imaginaba cuan detallados y con cuantas capas de información contarían esos dibujos, pensaba que había que buscar un talento puntual', comenta Núñez.

A sus recuerdos llegó el trabajo de un ilustrador que había trabajado en un proyecto del Museo de Arte Contemporáneo y le comentó a Syed su deseo de incluirlo en el proyecto, para lo que le pidieron algunas pruebas de algunas de las escenas.

Cuando Núñez se reunió con Román Flórez en una cafetería y vio las primeras pruebas estuvo completamente convencida de que la mancuerna funcionaría, pero había que mostrarle a Syed las pruebas. ‘A Faiza le encantaron y me pidió que lo llamara para reunirnos inmediatamente. Fue una reunión con muchas risas y llanto', recuerda Mariana.

En adelante el rol de Núñez fue de alimentar a Flórez con las ideas para cada una de las historias/ilustraciones. ‘Al verlas sentía como que él podía fotografiar lo que yo estaba viendo en mi cabeza y luego, él enriquecía aquello con sus ocurrencias', cuenta.

El trabajo se fue dosificando. Tomó alrededor de un año y medio completar todas las ilustraciones.

Román Florez recibía de Faiza y Mariana todos los aportes para acometer su trabajo que debía tanto cumplir con una cantidad de especificaciones técnicas como generar un impacto, en este caso, que cada historia ilustrada pudiese llevar al lector-espectador a un momento de su niñez. Para lograr esas condiciones que dependen tanto del raciocinio, como lo que él llama la ‘dimensión sensible del proyecto', tendría que hacer uso de una herramienta imprescindible que no sería ni la plumilla ni su talentosa mano, sino sus oídos.

‘Había dos personas que necesitaban ser escuchadas, a lo largo del proceso ellas navegaron por un montón de sentimientos y ocurrieron situaciones que serían determinantes', comenta Flórez. Escuchar para mí resultó muy importante, tal vez más impotante que dibujar', admite.

Y es que a la hora del dibujo, ‘cada quien tiene su método de trabajo y su manera de divertirse en la mesa, pero para hacer un dibujo se requiere de escuchar y extraer de todo lo que está ocurriendo y también observar', considera el dibujante. Toda la información necesaria está alrededor de las conversaciones que se tienen, sobre todo si ellas se llevan a cabo en el universo (casa o habitación) de esta persona.

Román considera que para este trabajo hay que pasarla bien, pero también incluir el dolor detrás del proceso y luego divertirse un poco con ello para ayudar a que ese dolor pase. Es necesario conversar con las imágenes, conocer al autor, ‘porque estoy tratando de poner en las imágenes, respuestas a una lista muy larga de preguntas, cada una más loca que la anterior. Todas las preguntas son rarísimas, No sé como un niño tan pequeño podría hacer esas preguntas a un ser imaginario', medita.

Pero así como la necesidad de Faiza y Mariana era de ser escuchadas, la necesidad de Román era de ser observado, visto. ‘Un par de semanas después yo tendría unas cuatro horas con ellas para que me vieran a mí, lo que había hecho. Esto se repitió 36 veces; algo muy interesante desde el punto de vista creativo, es como una excavación arqueológica: excavar, unir y atar cabos para construir cada imagen', describe Román.

Para todos los miembros de este equipo un elemento facilitador de este complejo trabajo fue el nivel de libertad creativa con el que contaron.

‘La misma libertad que Mariana recibió de Faiza, la recibí yo también. Aunque había guión, borradores, bocetos y una idea inicial, afortunadamente recibí mucha libertad para poner detrás o adelante algún elemento que le diera a esa historia un poco de sentido del humor o lo contrario', cuenta Román.

La comunicación fue muy fluida, no solo en persona, sino a través de voice messages y las sugerencias siempre encontraron buena acogida.

‘Román siempre encontró la manera de que ser muy respetuoso en caso de que quisieramos que alguno de los pliegos fuera de una forma u otra. Su manera de acoger las ideas no dio mucha serenidad', dice Núñez.

A medida que se iban presentando pliegos, crecían las ganas de continuar con más empeño. Finalmente se completaron las 36 historias. ‘A pesar de que fue un trabajo largo y complejo, hemos quedado con ganas de seguir', admite Mariana.

Esto, según la artista visual ocurre cuando trabajas con alguien que tiene un ‘ojo superior'. ‘Te eleva el estándar, sabes que tienes que rendir. Tienes que encontrar la manera de que las cosas pasen al nivel que estamos buscando'.

EL RESULTADO FINAL

Mariana Núñez guarda una sensación de satisfacción. ‘Todo está hecho a cabalidad. Por el tipo de historias, pareciera que hay arbitrariedades, pero no hay una sola. Hay cosas absurdas pero no arbitrarias', declara.

‘Todos los elementos que están incluidos tienen que ver con el mundo de Hamzah: sus juguetes, el papel arrugado, una bolsa de platanitos, los estampados. Es muy exéntrico, pero es real', dice Faiza.

Para Núñez, este proyecto representó ‘un repaso de muchas tareas técnicas y creativas que he vivido a lo largo de mi carrera, pero todas ellas, de una manera muy placentera', relata.

Y es que una de las mayores satisfacciones del trabajo editorial es que al final se puede observar todo aquel empeño y trabajo materializado en un libro que tomará su propia vida.

‘Esperamos que lo haga y haga honra a esas palabras de un niño que le pregunta al hada de los dientes, con toda su ternura ¿Eres una gitana?', agrega Núñez.

Para Faiza Syed, este libro no tiene nada que pedirle al de historias como Alicia en el país de las maravillas o El Principito .

Y la idea es que este trabajo trascienda llegue a muchos niños de escuelas públicas y privadas de Panamá.

‘Es el libro más mágico al que he estado expuesta, al menos en mi vida adulta

MARIANA NÚÑEZ HAUGLAND

Dear Tooth Fairy , presentado en español e inglés, cuenta con una edición limitada en cubierta dura que está a la venta en la Galería Arteconsult. También se ha hecho una edición más numerosa con cubierta suave que será distribuida en escuelas de todo el país. Lo recaudado de la venta de la edición de cubierta dura será utilizado para continuar con la impresión de más ejemplares que llegarán a las escuelas.

‘Como la carta estaba en inglés debatimos si podían estar en los dos idiomas y así lo decidimos. Además de ser una herramienta de aprendizaje de otro idioma, sentimos que el libro es una herramienta de apertura de la imaginación del niño', asegura Núñez.

‘Si un solo niño de un grupo despierta en sí un deseo de crear, de imaginar, ser curioso e interesarse por las artes y las letras, ya logramos nuestro cometido', agrega.

Las simples preguntas de Hamzah ofrecen muchas maneras para que los niños curioseen sobre la vida.

‘Es el libro más mágico al que he estado expuesta, al menos en mi vida adulta', dice Mariana.

Es una oportunidad también para que los adultos recuerden su niñez y no se les olvide pensar como niños, como sugiere el prologuista H. M. Naqvi.

‘Cada vez que veo el libro me transporta donde está mi hijo y mi hijo está en todos lados', dice Faiza. ‘Tengo un sentido de realización, me siento bendecida', agrega.

Es un trabajo cuyo producto, incluyendo las horas y horas de la maravillosa pluma de Román, refleja todo lo que soñamos e imaginamos, pero más allá de que el producto refleje todo el proceso, ha sido el proceso en sí y la semilla que nos dejó Hamzah con esa carta, el abrir un espacio en nosotros porque por dos años este proyecto ha sido parte íntima de nuestras vidas, obviamente de la familia Habas, y para Román y para mí, ha sido una oportunidad creativa inolvidable', concluye Núñez.