26 de Feb de 2020

Cultura

Una ‘Semilla' que fortalece la cultura y el ambiente

Yisel Calderón, testigo de los problemas sociales que enfrentaban los moradores de la isla Contadora, decide darle un giro a la situación y crea su fundación que desde hace trece años ha realizado actividades generadoras de cambios de actitud

A través de actividades culturales, los moradores de la isla Contadora han logrado empoderarse. Esto, y el advenimiento de una mayor conciencia ecológica, se ha propiciado gracias a la labor de grupos como Semilla de Arte y Conciencia.

Esta fundación sin fines de lucro ha logrado formalizarse después de año y medio. No obstante, su experiencia de trece años le ha permitido impactar a nivel social en la conducta de los ciudadanos.

Su directora, Yisel Calderón, ha logrado visualizar estos resultados con satisfacción. Es una labor desinteresada a través de la que ha logrado cambios entre los habitantes de la isla de Contadora, gracias a iniciativas apoyadas desde el seno de la organización.

‘Al vivir en el lugar, veía las necesidades que enfrentaba la comunidad; ante esta situación, comprendí que si quería hacer la diferencia tenía que comenzar con algo',

YISEL CALDERÓN

DIRECTORA DE LA FUNDACIÓN SEMILLA DE ARTE Y CONCIENCIA

‘Al vivir en el lugar, veía constantemente las necesidades que enfrentaba la comunidad; ante esta situación, comprendí que si quería hacer la diferencia, tenía que comenzar haciendo algo', expresó.

En una entrevista con La Estrella de Panamá , Calderón explicó que la organización ha dado sus primeros pasos para propiciar un acercamiento con los profesores de la Escuela Isla Contadora. Durante sus visitas, impulsaba actividades dirigidas a los estudiantes con un enfoque ambiental con toque artístico.

Frente a la aceptación generada por la iniciativa, Calderón contó que tuvo que enfocar las metas para comprometer a los vecinos. De ellos necesitaba fondos que sustentaran los proyectos.

Con el paso del tiempo, han logrado crear una extensa agenda que cada año se inicia en el mes de diciembre. Las primeras actividades están relacionadas al Festival de la Tierra, el 22 de abril, que incluye la realización y apertura de talleres de manualidades, dibujo, serigrafía y cerámica fría.

Otras actividades son: organización de caminatas y acciones voluntarias de limpieza de playas y de sus alrededores.

Los participantes se dividen en grupos con un máximo de veinte niños; en caso de que la cifra se supere, se recurre a la ayuda de voluntarios.

La artista plástica recalcó que todo este esfuerzo es en beneficio de los niños del área, para que puedan participar en actividades recreativas durante sus vacaciones escolares.

Antes del mes de marzo, la comunidad retoma los preparativos para la conmemoración de la etnia negra.

Otro festival en la programación es el Día del Campesino, que tradicionalmente se celebra en octubre.

La directora dio a conocer que el año pasado, por primera vez, contaron con el apoyo del conjunto Proyecciones: Cultura y Folclore de la provincia de Colón.

En aquella ocasión, los bailarines, además de las presentaciones artísticas ofrecidas, orientaron al público en relación a la música y vestimenta.

COMPROMISO CON UNA ISLA QUE CRECE

Tienen más de un año y medio de ser oficialmente una fundación.

APOYO

En cada actividad, el sector público y privado ofrece su ayuda.

CRONOGRAMA

Desde diciembre hasta el mes de octubre del año entrante se estarán realizando actividades.

Para este año, la fundación se encuentra trabajando en las consultas pertinentes que permitan la integración de los estudiantes de la Universidad de Panamá a su red de voluntariado, de manera que puedan organizar mejor sus proyectos de labor social.

La directora apuntó que la comunidad ‘se mantenía en un estado sumiso sobre ciertas realidades y problemáticas que enfrentaban; una era la falta de enseñanza de la cultura panameña a los niños, razón por la cual trabajaron en crear proyectos sociales para ellos'.

Además, reiteró que por medio de las obras que realizan han logrado un 50% de la aceptación entre la comunidad, a pesar de los regaños o llamadas de atención para aquellos visitantes —incluso extranjeros— que lanzan desperdicios en las playas de la ínsula.

Frente a esta situación, le sorprende positivamente el apoyo que ha obtenido de parte de las autoridades gubernamentales y privadas, de quienes ha recibido ayuda para organizar ciertas actividades, siendo una de estas la oportunidad de brindar a los niños de diferentes islas un recorrido aéreo.

‘Mi idea es integrar al sector público y privado, para que así estas iniciativas no solo sean vistas como una responsabilidad de una persona, sino como un trabajo de unidad integral', expresó la artista.

CAMBIO ACTITUDINAL

Calderón destacó que el propósito de la fundación es promover la conciencia ambiental frente a las necesidades de un pueblo que confronta la realidad de vivir en un entorno en extremo vulnerable del archipiélago de Las Perlas.

Reiteró que es ‘muy importante que las personas se comprometan y sean parte de algo bueno, ya sea en pro de su comunidad, sus sueños o deseos'.

Más que un compromiso social, la directora consideró que las funciones que han adquirido en este proyecto sustentan su razón de ser, de existir, ya que antes buscó ‘muchas cosas' que la satisficieran, pero la fundación ha sido lo único que cumple con los aspectos que la hacen sentir su verdadero propósito en la vida.

‘Hasta donde tenga fuerza de voluntad seguiré en pro de mantener la organización y mis proyectos en pie. Considero que mi presencia ha traído resultados para mi comunidad', acotó la directora.