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03 de Dec de 2020

Cultura

Huella urbana: la historia de la ciudad de Panamá

La Separación en 1903, la construcción del Canal y el saneamiento de la ciudad tienen un papel representativo en el proceso de transformación urbana y demográfica y del país

El siglo XX inicia el pistolazo con acelerados procesos de transformación urbana, demográfica y del paisaje de la ciudad de Panamá. Por un lado, con la independencia en 1903 y la construcción del Canal por los norteamericanos, se da el saneamiento de la ciudad con el fin de poder recibir la primera gran oleada de inmigrantes que llegarían a estas tierras durante inicios del siglo XX.

Las transformaciones que aquí se inician darían pie a una expansión urbana y crecimiento demográfico que la ciudad de Panamá no había experimentado en los cuatro siglos anteriores de su historia. Para 1940, la huella urbana tendría dos veces el tamaño que tenía en 1904; cuarenta años después, en 1980, el tamaño de la ciudad habría aumentado 48 veces, llegando en la actualidad a ser 155 veces más grande que cuando inició la República. El 44% de este incremento en el tamaño de la huella urbana ha ocurrido en lo que va del siglo XXI.

Su crecimiento demográfico ha sido igual de acelerado. Entre 1904 y 1940, la población aumentó en casi 90 mil habitantes, en 1980 se habría multiplicado más de seis veces, llegando a su primer millón en la década de 2000, y encontrándose en la actualidad en 1.5 millones de habitantes. Los hitos más importantes en el crecimiento de la ciudad de Panamá estarían ligados a procesos migratorios relacionados con la construcción del Canal (1904-1914), las migraciones campo-ciudad (décadas de 1950 a 1980), la reciente ampliación del Canal (2007-2016) y el posicionamiento del país como un sitio atractivo para la inversión.

No obstante, la menor velocidad de crecimiento de la población, respecto al avance de la huella urbana, hace que la ciudad de Panamá se haga cada vez más dispersa. A partir de 1960, la densidad de población se ha reducido casi a la mitad, pasando de 94 a 54 habitantes por hectárea en la actualidad, lo que condiciona la eficiencia del crecimiento urbano y genera impactos negativos, como la existencia de áreas desprovistas de servicios básicos o largas horas de traslado desde las áreas residenciales hacia el centro urbano.