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17 de Oct de 2019

Cultura

La autopista de los fotolibros

A pesar del gran impacto que ha tenido la tecnología en la forma en que nos comportamos y en la información que consumimos

A pesar del gran impacto que ha tenido la tecnología en la forma en que nos comportamos y en la información que consumimos, a Diana Vilera Díaz le queda muy claro que ni la fotografía ni los libros van a desaparecer. ‘Se tiende a pensar que hay una vulgarización porque ahora todo el mundo toma fotos y todo el mundo quiere ser fotógrafo, y se divide la fotografía entre la fotografía culta y la que todo el mundo hace con los teléfonos, también se diceque la gente no lee, pero cada vez hay más festivales, solo que se presentan obras en otros formatos', explica la directora de La Cueva Casa Editorial y directora del programa PARAVERTEMEJOR quien organiza en el marco de Fotoseptiembre, en La Alianza Francesa, un Reading Room con fotolibros de veinte fotógrafas latinoamericanas.

Un reading room es una sala de exhibición-lectura con fotolibros donde, como el nombre lo indica, los visitantes pueden sentarse a mirar el libro de su preferencia, hojearlo, tocarlo, verlo, leerlo e incluso olerlo, porque estará disponible ocho horas al día, del 17 al 27 de septiembre.

En cuanto al fotolibro, este tiene varias particularidades: no es una sola foto la que se presenta de un artista, sino que presenta una serie de fotos que van hiladas siempre en una historia, lo que hace que el trabajo sea más sencillo de ‘leer'. Además, el propio formato del libro ayuda también y se convierte en parte de la historia. Así como las imágenes dicen algo, lo dice el papel, la tipografía utilizada y el diseño, así como el tipo de impresión, materiales no convencionales utilizados, o tipo de elaboración que incluso llega a ser artesanal.

Los fotolibros se han convertido en ‘un fenómeno muy curioso entre la fotografía y los libros, que toma lo mejor de ambos y alrededor de él se ha generado todo un mundo', dice. Parte de este mundo son las oportunidades que ofrecen al fotógrafo de visibilizar su trabajo.

La Alianza Francesa presentó el año pasado una exposición del fotógrafo Mathieu Asselin titulada Monsanto: a photographic investigation. Esta exposición surge de un fotolibro, ganador de premio, que a su vez surge de una maqueta, también ganadora de premio.

Al prototipo del libro se el conoce como maqueta. ‘al día de hoy puede ser muy sofisticada, parece un libro terminado, pero no lo es. Pero con una maqueta puedes optar a un premio, en el caso de Mathieu, la presentó en el Dummy Book Award Kassel 2016, donde ganó el primer premio. Ese premio fue la impresión del libro, y una vez impreso, lo llevó a concursar en los premios de fotolibro del Aperture Foundation 2017 donde ganó también el primer premio. Esta premiación visibilizó el trabajo de Asselin, lo que movió a Sylvia Benassy, directora de la Alianza Francesa de traer a Panamá al menos parte de esta exposición.

El interés de Benassy ha generado que como parte de la programación de Fotoseptiembre se presente este reading room además de un taller (18 de sept. ) y un conversatorio (24 de sept.) pues se quiere involucrar a los fotógrafos locales para que conozcan más sobre estas novedosas alternativas.

‘Hemos seleccionado un reading room para que la gente los pueda ver con toda tranquilidad. Muchos fotógrafos no tienen el dinero para comprar estos libros, muchos del estos libros no se consiguen en librerías y si los mandas a pedir son costosos, y esto da la oportunidad a los fotógrafos de que puedan ver veinte de ellos', detalla .

El taller tiene como tema ‘El ecosistema del fotolibro' para detallar todos esos elementos ue forman parte del mundo del fotolibro. ‘Hacer una exposición es muy diferente que montar un fotolibro: Está la conceptualización, haces primero la maqueta; sino tienes dinero, puedes llevarla a concurso, pero tienes que saber dónde la puedes llevar, qué festivales hay. Los fotógrafos necesitan conocer ese mundo porque se ha convertido en una autopista para ellos, que si saben transitarla, los puede llevar lejos en corto tiempo y la inversión es la maqueta', asegura.

El fotolibro reúne al fotógrafo, al editor y al diseñador gráfico en un solo producto final. ‘Son tres artistas los que hacen el trabajo. El fotógrafo no lo puede hacer solo así como tampoco el diseñador ni el editor', sostiene Vilera Díaz quien viene de presentar una exhibición similar en España, en el marco de FotoEspaña. ‘El fotógrafo tiene que tener un discurso muy claro, y ese discurso va a ir en un soporte y necesitas que el diseñador, que es un artista que conoce el manejo del soporte, lo trabaje'. Y aclara la editora, ‘no basta con un objeto hermoso, tienes que tener algo que decir'.

Dentro del taller, gratuito, pero para el que es necesario inscribirse, los fotógrafos que tengan su proyecto de maqueta, podrán mostrarlo y recibir asesoría. También estará presente Carolina Hausmann de Casa Santa Ana, editora del libro El Entorno Invisible, de Sandra Eleta, y el fotógrafo Miguel Lombardo de Casasola para dar a conocer las iniciativas que se están llevando a cabo en Panamá, pues aunque ‘en Panamá hay obra fotográfica, se conocen muy pocos fotolibros, ycorresponde a los panameños estar al tanto de eso', dice Vilera.

Para Sylvia Benassy, el objetivo es ofrecer formación para conocer esa vía exploración fotográfica y difusión de la obra. ‘Las exposiciones es muy difícil circularlas más allá de donde uno vive porque es muy costoso y con el fotolibro tienes una forma de difusión y una forma de creación diferente'.

‘Un fotolibro es asequible, no tanto como una foto en una galería, es una herrramienta de democratización. No es solo una autopista para el fotógrafo sino un objeto artístico accesible al público', concluye Vilera Díaz.