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06 de Aug de 2020

Cultura

El poder de la verdad

Toda violación de este valor no es solamente una especie de suicidio por parte del embustero, sino una puñalada mortal en la salud de la sociedad. La carencia de este principio ha provocado guerras, hambre, enfermedades, divorcios, analfabetismo, abusos de poder y hasta asesinatos

El poder de la verdad

Fíjese, amigo lector, que una de las frases más contundentes de la humanidad está en la Biblia, específicamente en el libro de Juan, capítulo 8, versículo 32: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Probablemente, la mentira sea para muchos escritores, políticos, filósofos y hasta periodistas, más interesante y hasta lucrativa que la verdad misma. Suele crear polémica, confrontaciones, ratings, es el caldo para cualquier tipo de escándalo y, tristemente, por todo lo anterior descrito más otros detalles, son pocos los escritores que le dedican unos párrafos a la verdad y a sus múltiples beneficios.

Hoy quiero dedicar unas líneas a la verdad. Comencemos por la más importante, la verdad es eterna. La mentira siempre tiene fecha de caducidad y la verdad, sino es entera, se convierte en aliada de lo falso.

Casi a diario observamos en los medios digitales, sociales y en noticias este hecho que describiré a continuación, ellos dan fe de este enunciado: Cuando la verdad es demasiado débil para defenderse tiende a pasar directamente al ataque.

Da igual el medio que le mencione, los insultos abundan, ya es raro que usted y yo seamos testigos de un debate de altura y sin epítetos descalificativos. Para tener la verdad como aliada en nuestro haber, primero se necesita madurez, integridad y valor para decirla y escucharla, se necesita además conocimiento de los hechos, mucha cultura, educación y habilidad para discernir. Cuando una sociedad carece de todo esto, deja de tener sentido, propósito y hasta me atrevería a decir, futuro.

Toda violación de la verdad no es solamente una especie de suicidio por parte del embustero, sino una puñalada mortal en la salud de la sociedad.

La mentira misma, que ya de por sí es grave, no llega a los niveles a los que sí suelen llegar sus consecuencias. Lo hemos visto una y otra vez en la humanidad, la carencia de la verdad ha provocado guerras, hambre, enfermedades, divorcios, analfabetismo, abusos de poder y hasta asesinatos. Entonces, ¿por qué demonios insistimos como sociedad en quitarle la cara a la verdad?

Decía Cicerón: “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”. La palabra no constituye el medio único y visible de este valor; también se evidencia en nuestras actitudes, ¿Cuántas veces has visto, escuchado y callado?

Otro ejemplo de ese silencio es cuando aparentamos ser una persona que no somos, para sacar provecho en diferentes circunstancias: trabajo, amistad, negocios y círculos sociales. Mostramos una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres. Al final, siempre se descubre la verdad y vienen los: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, sería otra cosa”.

La palabra verdad deriva del latín veritas, y se entiende como una concordancia entre lo que se dice/piensa/cree con lo que “es”. Se trata simplemente de lo cierto, de lo que se no puede dudar.

Como vemos, esta definición parece no acarrear grandes problemas para la vida cotidiana, pero se topa con ciertas limitaciones cuando se la analiza de una manera más profunda.

Por ahí dirán algunos lectores que existe el dicho: “nada es verdad y nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. A mi criterio, puede aceptarse literalmente solo para indicar que existen diferentes puntos de vista, nada más… no para demeritar la verdad y darle crédito al bando contrario o viceversa.

En nuestra sociedad, la verdad puede eclipsarse, pero no extinguirse y además la verdad jamás dañará una causa que es justa.

Por otro lado, la verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.

Alguna vez se ha preguntado ¿qué es la verdad para usted? Es cierto, pregunta difícil, yo creo que es lo que te dice tu voz interior.

Sir Isaac Newton decía que la verdad siempre se halla en la simplicidad y no en la confusión de las cosas… Yo vivo de la creatividad, y tras 18 años de ejercer mi carrera estoy más que convencido de que las cosas más simples son las correctas.

Les comparto algo muy personal; mi conciencia de pertenecer a la comunidad invisible de aquellos que luchan por la verdad, la belleza y la justicia me ha impedido sentirme aislado.

Quiero cerrar con este pensamiento de un grande: San Juan Pablo II: “La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común”.

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