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05 de Aug de 2020

Cultura

Estrés, un enemigo silencioso y poco atendido

Lo que originalmente se manifiesta como una reacción natural protectora, se convierte en un estado permanente en nuestras vidas. Se vuelve crónico y provoca daños severos, e incluso la muerte

¿Sientes demasiada tensión emocional y que se te exige demasiado en el trabajo?¿Comes de prisa porque estás demasiado ocupado? ¿No duermes bien, preocupado por los exámenes y las tareas escolares? Todos –adultos, adolescentes y hasta los niños– pasan por momentos de estrés, considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una epidemia del siglo XXI.

El estrés, en términos simples, es una reacción natural de cualquier ser vivo ante situaciones externas que pueden alterar las condiciones físicas y mentales.Pixabay

Y, ¿qué es el estrés? El término proviene de un concepto físico y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto para deformarlo o romperlo. Fue introducido por primera vez en el ámbito de la salud en 1956 por el fisiólogo y médico austrohúngaro Hans Hugo Bruno Selye (considerado como el padre en el estudio del estrés). En el año 1935 lo definió como: “Síndrome general de adaptación”, es decir, la respuesta general del organismo ante cualquier situación que se percibe como amenazante o con una excesiva demanda.

De hecho, expertos de la John Hopkins Medicine coinciden en que el estrés es una sensación que creamos al reaccionar a ciertos eventos. “Es la manera en la que el cuerpo se enfrenta a un reto y se prepara para actuar ante una situación difícil con enfoque, fortaleza, vigor y agudeza mental. Los eventos que provocan el estrés cubren una variedad de situaciones, desde verse en peligro físico hasta hacer una presentación en clase o tomar un semestre con la asignatura más difícil”, señala la John Hopkins Medicine

“El cuerpo humano responde a estas situaciones activando el sistema nervioso y ciertas hormonas. El hipotálamo envía señales a las glándulas adrenales para que produzcan más adrenalina y cortisol, y envíen estas hormonas al torrente circulatorio. Estas hormonas aumentan la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la presión arterial y el metabolismo”, comenta el psicólogo Eliécer Pérez Rivera.

Añade que los vasos sanguíneos se ensanchan para permitir una mayor circulación sanguínea hacia los músculos, poniéndolos en alerta. “Las pupilas se dilatan para mejorar la visión. El hígado libera parte de la glucosa almacenada para aumentar la energía del cuerpo. Y el cuerpo produce sudor para refrescarse. Todos estos cambios físicos preparan a la persona para reaccionar rápidamente y eficazmente cuando siente tensión emocional. Esta reacción se conoce como respuesta al estrés. Cuando funciona como es debido, esta reacción es la mejor forma para que la persona funcione bajo presión. Pero la respuesta al estrés también puede causar problemas cuando es extrema”, explica Pérez Rivera.

El psicólogo también afirma que, en su experiencia, las personas que más se atienden o consultan es por estrés en el área laboral. Según el especialista, el estrés laboral puede afectar a personas de todas las profesiones, en situaciones de alta competitividad, responsabilidad, riesgo, rutina... pero los trabajos que presentan un mayor índice de afectados son los que requieren una implicación personal, una relación constante y directa con personas, incluyendo a los profesionales de la sanidad, la enseñanza, los servicios públicos, medios de comunicación y los servicios sociales.

“Todo se debe a que 'nuestro cuerpo trabaja horas extras cuando se enfrenta a los desafíos cotidianos. La realidad es que no estamos preparados para hacer frente a toda esa energía adicional. Podemos comenzar a sentir ansiedad, temor, preocupación y tensiones. Si el estrés no se mantiene bajo control, puede ocasionar graves problemas de salud, tales como presión arterial alta, enfermedades cardíacas, diabetes y hasta la muerte si no se tiene un buen control o manejo del mismo”, puntualiza el psicólogo.

Manejo del estrés

El comunicador, estratega y autor bestseller Ismael Cala, afirma que el estrés no solo daña la mente, sino que también perjudica la salud corporal. Interfiere de forma nociva en todo el quehacer cotidiano, tanto personal como profesional; atenta contra el sueño, la alimentación y las relaciones humanas. “El estrés descontrolado termina desequilibrando nuestras vidas”. Investigaciones científicas han demostrado que meditar es beneficioso para la salud física y mental, sin importar la edad. Incrementa la autoestima, aleja la depresión y el desánimo, libera de energías negativas, alivia posibles sufrimientos y combate el estrés.

La mente, el espíritu y el cuerpo, necesitan balance en su alimento, su ejercicio y su descanso, dicen expertos.EFE

“Eliminar las condiciones que lo provocan parece imposible. Es fruto natural del dinamismo, los cambios constantes y del apogeo científico-técnico que distinguen estos tiempos. Si no podemos erradicarlo del todo, la única alternativa aconsejable es aprender a controlarlo, para que su impacto negativo disminuya hasta niveles poco nocivos”, afirma Cala.

Uno de los propósitos esenciales del nuevo reto de meditación “Salud Perfecta”, que comparto con el maestro Deepak Chopra, es identificar cada uno de los problemas que provoca el estrés y ofrecer opciones para corregirlos, menciona Cala en una de sus columnas.

En la medida en que aprendemos a manejar el estrés, la mente y el cuerpo funcionan con más eficacia, la salud mejora, nuestra energía vital aumenta y somos más propensos a convertirnos en seres humanos felices, explica el conferencista.

Al identificarnos con las técnicas del programa “Salud Perfecta”, elaborado por Chopra, estaremos en condiciones de tomar el control de nuestra propia salud y bienestar, y lograr un estado de verdadera conexión entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Es evidente que el bienestar se traduce en menos ansiedad, más fortaleza mental y corporal, mejores patrones de sueño y digestión, liberación de toxinas y reducción de la presión arterial, entre otros efectos positivos, recomienda Cala.

Métodos que propone la ciencia contra el estrés

MANEJO

Existen numerosas investigaciones que demuestran que el uso de ciertas técnicas de respiración es una de las estrategias más potentes para regular el estrés en tiempo real. Uno de los últimos estudios se llevó a cabo entre varios departamentos de diversas universidades, y liderados por la doctora Christine Tara Peterson de la Universidad de California, dice un artículo que publica la National Geographic.

En este estudio, 143 personas de una edad media de 43 años (54% mujeres y 46% hombres), se sometieron a la práctica diaria de una serie ejercicios de respiración provenientes del yoga. La serie era de 21 minutos y el entrenamiento duró seis semanas. Pasado este tiempo, todos los participantes declararon una reducción significativa en la percepción de sus niveles de estrés y una mayor sensación general de bienestar.

Existen sencillos ejercicios que nos ayudarán a mejorar nuestro estado. Uno de ellos es la denominada respiración relajante. El practicante inhala y exhala procurando duplicar el tiempo de exhalación respecto al de inhalación. Parece ser que así se activa el sistema parasimpático cerebral, provocando la relajación de cuerpo y mente.

Otra de las estrategias, es el método mindfulness. Para muchos, este tratamiento no farmacológico ayuda a abordar trastornos generados por el estrés, como la ansiedad o la depresión. Se lleva aplicando en diferentes entornos desde los años 70 y su eficacia está bien demostrada.

El método Mindfulnes Based Stress Reduction Program (MBSRP), diseñado por el doctor Kabatt Zinn, se ha utilizado en numerosas investigaciones y con poblaciones que, en ocasiones, han sufrido eventos altamente estresantes como son militares o población carcelaria.

Mindfulnes, que se define como atención o conciencia plena, es una adaptación occidental de ciertos tipos de meditación oriental cuya idea es mantener al individuo conectado a su presente. De esta manera el practicante se convierte en observador de sus pensamientos y emociones, pero sin juzgar estas, evitando rumiar los problemas centrándose activamente en la búsqueda de soluciones.