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26 de May de 2020

Cultura

La transformación de las sociedades a través de las letras

Al celebrar el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, cuya fundación fue en 1995, destacamos la importancia de progresar como sociedad entendiendo el impacto de toda la literatura en la educación, crecimiento e identidad de una nación

La expresión muy utilizada: “Puedes viajar a cualquier lugar a bordo de un libro”, se hace realidad ahora más que nunca, cuando la obligación de estar en casa nos limita los viajes cercanos y lejanos, sea para ver a la familia o para pasar una vacaciones planeadas. Sin embargo, los libros siguen siendo esos amigos fieles que esperan pacientemente a ser tomados para brindarnos su sabiduría y relatos inigualables.

El Día Internacional del Libro se inició en 1926, en Barcelona, España.Pexels

Conmemorar el Día Internacional del Libro no es simplemente celebrar la creación de un texto físico de páginas y cubiertas de cartón o plástico, sino reconocer las frases e investigaciones que se encuentran más allá de los títulos llamativos o los premios otorgados a ciertos escritores. En 1995, la Unesco aprobó, a propuesta de la Unión Internacional de Editores, la celebración del Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor (su nombre completo) para promover la protección a la industria editorial y los derechos de autor, que entonces y ahora, siguen estando en constante ataque.

La fecha de esta celebración mundial, fijada el 23 de abril de cada año, no es fruto del azar sino de la trascendencia de diversos sucesos ligados a figuras trascendentales de la literatura, como Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth o Josep Pla, quienes fallecieron en esta fecha (en años diferentes) y el nacimiento de otros nombres ilustres como Maurice Druon, K. Laxness, o Vladimir Nabokov.

La importancia de continuar con esta tradición mundial reside en la vigencia de toda clase de literatura a través de los siglos y las generaciones, ya que no se han dejado de escribir, publicar o vender libros, sino que su auge aumenta con cada nueva temporada. Debido a esto, las editoriales y escritores se han vuelto pilares imprescindibles en la transformación de la sociedad. “No porque no podamos vernos cara a cara significa que la oferta literaria y cultural haya disminuido”, explicó el escritor Ariel Barría a La Estrella de Panamá, “estamos viviendo una época en la que nos damos cuenta aún más de la importancia de la literatura en la sociedad panameña, porque nos ayuda a aprender y entender más de lo que nos rodea; podemos practicar el quehacer literario desde lo que vemos y sentimos”.

Barría destacó que pese a la actual pandemia por el coronavirus, no se debe opacar la celebración literaria alrededor del mundo, sino volcarnos a la adquisición de conocimientos y diferentes puntos de vista que otorgan los libros. “De esta pandemia habrá mucho que decir, va a generar muchos relatos, obras de teatro, canciones, poesía y pinturas”, indicó el autor; “la palabra clave en todo esto es: entender. Hay una gran diferencia entre quien entiende lo que estamos atravesando y lo que significará para el mundo en el futuro; y quien ve todo como una novedad sin poder ahondar en lo que vendrá para nosotros, y su impacto en la humanidad”.

La tarea del escritor es narrar la vida cotidiana, a veces con toques de humor, ficción y aventura, otras con tonos románticos o de suspenso, sin embargo, el canvas del autor es una página en blanco y sus letras nos ayudan a comprender las situaciones que vivimos día a día desde otra óptica, como señaló Barría: “El escritor es la persona que te explica el mundo –tanto el literario como el técnico–, es un oficio con un fin, el de narrar, enseñar, mostrar el universo que vive a través de un lenguaje fundamental para el crecimiento integral de todo individuo”.

La literatura, como cualquier arte, ha pasado por una evolución al pasar las décadas, creando géneros para el gusto de todas las audiencias lectoras e incluso para escritores, sin ser límite para la creación, imaginación e innovación que nazca de la pluma de los autores y sus inspiraciones. “La literatura tiene la misma función en la sociedad que un cincel sobre la madera: la transforma, la hace diferente y, en algunos casos, la mejora. Así mismo, nos permite ampliar nuestros horizontes, visualizar un futuro distinto y crear un relato que sirva a otros para incrementar sus conocimientos”, enfatizó Barría.

“Lo que alguien puede denominar 'mala literatura' puede ser una impresión momentánea”, “ya que la historia puede descalificar a quien descalificó la obra. Toda literatura tiene un valor sustancial e importante. Cuando lees, desarrollas áreas de tu cerebro que te van a permitir ser más crítico para enfrentar las tareas u obstáculos que se te presenten en el camino”.

El encuentro de comunidades literarias #PorqueMeGustaLeer se lleva a cabo anualmente desde 2016.Cedida

Desde el punto de vista juvenil, las iniciativas de lectura pueden parecer pocas o muy centradas en temas específicos, sin embargo, para Elizabeth Flores (21 años), presidenta de la agrupación de comunidades literarias panameñas nombrada #PorqueMeGustaLeer, dirigir una comunidad de lectores jóvenes es un reto, pero también una ilusión que despierta la esperanza en las nuevas generaciones. “Es muy gratificante porque ayudas a la cultura del país; por medio de lo que hacemos, encontramos personas interesadas en añadir la lectura a su vida o a promoverlo a otros grupos, lo que forma una cadena de interés genuino en la población”, dijo.

“En la población joven el hábito de la lectura ha crecido mucho en los últimos años, hay evidencia en eventos masivos como la Feria Internacional del Libro y en eventos minoritarios donde la mayor parte de asistentes son jóvenes entre los 12 y 19 años, jóvenes adultos hasta los 30 años y cada uno tiene su gusto literario, pero hemos visto que la mayoría llega por recomendación de otras personas”, expresó Flores.

La joven indicó que, si bien las actividades de lectura deben pensarse y promoverse con el objetivo de llegar a las personas que casi nunca pueden ver estas propuestas en sus comunidades, no se debe “sobrecargar a las personas, sino hacerles saber que hay una oferta para los jóvenes también, que puede llegar a marcar una diferencia”.

En esto concuerda Barría, quien con más de 20 años de experiencia en el campo literario nacional e internacional, comprende que la oferta existente debe hacerse notar. “Hay oferta, solo hace falta que las personas se atrevan (y me refiero a que pierdan el miedo) a aprovechar las oportunidades”, afirmó, “hay personas que crecieron pensando que el arte era para otros, pero el arte es universal y es un derecho humano que incluye a toda persona que lo quiera exigir; el arte es la expresión más humana que podemos enarbolar”.

Para Flores, trabajar con jóvenes es un paso hacia el progreso de la educación nacional: “Los libros nos hacen ser conscientes de todo y nos abren muchas puertas al entendimiento global. Cuando somos jóvenes podemos leer ficción, fantasía, memorias o ciencia ficción y aún así aprender herramientas para distinguir y ser críticos sobre lo que nos rodea”.

A su vez, la protección de los derechos de autor es parte de la celebración anual, de igual importancia, ya que es la que garantiza la producción de nuevos materiales inéditos y crea un sentimiento de pertenencia para escritores jóvenes en diversos países como Panamá. “Se deberían crear iniciativas a través del Gobierno, junto con comunidades literarias, que atraigan a la población a obtener libros accesibles o gratuitos para así promover la educación, y también proteger las obras de los autores de su reproducción ilegal”, señaló Flores. “No podemos dejarnos llevar por las malas experiencias del pasado, cuando se han robado los libros en sitios públicos, sino invertir en educar a las personas para cuidar lo que es de todos y luchar por el derecho humano de acceso a información y al arte escrito”, dijo.

“Mi aspiración es contar con una población más afín a la lectura científica, literaria, periodística, de ensayos y de poesías, así mismo como escribir, porque cuando lo logremos tendremos una sociedad que crecerá integralmente, no coja, sino completa, donde no habrá estaticidad, sino crecimiento de la cultura y acceso a gran parte de la población”, anotó Barría.

La creación de espacios en las ciudades donde se obtenga un tiempo de esparcimiento sano a través de la literatura es una de las aspiraciones de Flores: “Si nos dedicáramos a crear más iniciativas de comunidades centradas en promover la lectura y la educación, aun en áreas de difícil acceso, seríamos una sociedad diferente, con una capacidad de discernimiento mucho más alto, pero todo empieza en casa y el apoyo de las familias es el eje de todo lo que hacemos como sociedad”.