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26 de May de 2020

Cultura

Adaptación, la salida obligatoria a los nuevos esquemas sociales después del caos

No podríamos hablar del futuro del istmo sin tocar las aristas que han sido golpeadas, como la educación y el ambiente, pero también el comportamiento social y la 'nueva normalidad' tras la pandemia

La pandemia del nuevo coronavirus sigue tocando las puertas, y Panamá no está exenta. Con el aumento de contagios y fallecimientos, nos enfrentamos al nuevo rumbo de la historia istmeña, una curva cerrada en el camino estrecho que íbamos transitando hasta el pasado febrero.

Tras más de cien días desde el confinamiento nacional, Panamá debe accionar la regeneración educativa y social con miras al futuroCNN

El turismo, el sector laboral y económico, así como el educativo y de salud se han visto afectados por el golpe del Covid- 19, un hecho que se intensifica con cada violación de las medidas sanitarias y el confinamiento.

Tras un poco más de cien días desde que el coronavirus llegara a nuestras costas, su impacto ha desencadenado una fase de paralización como nunca antes, lo que obliga a los pensadores sociales a vislumbrar un futuro donde se puedan recobrar las fuerzas del país desde los escombros.

¿Cómo cambiará nuestra vida, las relaciones interpersonales y la sociedad en la que vivimos? Para el sociólogo José Lasso, la respuesta no es sencilla ni está compuesta de frases esperanzadoras, sino de “un proceso largo de adaptación” que requerirá el nacimiento de una población madura y con pensamiento crítico.

“Si el Estado no tuviera la fortaleza que presenta para la toma de decisiones, la situación quizá hubiera sido más caótica y grave; tanto es así, que Panamá sirve de ejemplo positivo para otros países desarrollados donde el tema de la privatización aplicada ha causado el colapso del sistema de salud”
JOSÉ LASSO
SOCIÓLOGO

“Los besos, abrazos, choques de manos y demás expresiones afectivas de vinculación física superficial serán trastocados fuertemente y quizá podría llegar a ser menor su presencia en la sociedad del futuro”, expresó a La Estrella de Panamá.

“Nuestras formas de pensamiento, con respecto a la cotidianidad, serán diferentes y nos llevarán a mirar como algo ajeno o lejano todo lo que antes era parte de nuestro día a día”.

La interacción entre familia, vecinos, compañeros de trabajo o amigos se verá para siempre trastocada, sin importar la extensión del tiempo que tendrá esta pandemia, como explica el experto: “No importa si crean una vacuna mañana, la situación de la interacción será transformada permanentemente. Al igual que la higiene, cuando el lavado de manos y el cuidado físico serán, para muchos, parte de la vida regular”.

“Así mismo, se utilizarán más las tecnologías de comunicación para el acercamiento de las comunidades que habitan en el país, que verán las reuniones, las visitas, el acercamiento que se había consolidado sufrir una sacudida con la existencia de un aislamiento temporal, mientras se logra el asentamiento de nuevas costumbres y comodidades entre sí”, agregó.

El turismo, el sector laboral y la economía se han visto afectados por el golpe del Covid- 19.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

Sin duda, nos vemos envueltos en un panorama sin precedentes para las sociedades de la región y otras latitudes, pues aunque han pasado por nuestra historia otras pandemias y epidemias como el síndrome de respiración aguda (SARS, 2002) o la gripe porcina AH1N1 (2009), estas no habían evolucionado hasta el punto de crear una alerta como la actual, donde cada aeropuerto, colegio y comercio han cerrado sus puertas y las personas se preguntan qué harán mañana.

Lasso señaló la importancia de la intervención del Estado, que tendrá que cambiar y rediseñarse “en un giro de 180 grados, y recibir un mayor reconocimiento en la participación que debe tener en la seguridad sanitaria y económica de la población”.

“El sistema de salud panameño ha llevado a cabo un excelente manejo ante la pandemia, las decisiones con respecto a hospitales y test han sido fundamentales. Si el Estado no tuviera la fortaleza que presenta para la toma de decisiones, la situación quizá hubiera sido más caótica; tanto es así, que Panamá sirve de ejemplo positivo para otros países desarrollados donde el tema de la privatización aplicada, ha causado el colapso del sistema de salud”, apuntó.

En medio del confinamiento y lo que vendrá después, lo que se espera que se quede grabado en las poblaciones globales es la solidaridad y el interés de un bienestar mutuo: “Si demostramos una gran solidaridad en tiempos de extrema separación, no solo seremos supervivientes de la pandemia, sino que contribuiremos a una política más amable de la que soportamos ahora”, anotó el historiador Timothy Snyder al diario La Vanguardia.

Bien podría hablarse de la crisis económica originada en Estados Unidos en 2008, que fue expandiéndose a otros países, impactando incluso América Latina, donde el Estado estadounidense tomó la decisión de aplicar un proceso de salvación para la estabilización de la banca, una estrategia que no podría funcionar en la crisis actual. “Ahora, millones de personas perdieron sus casas en el mundo y quedaron sobrendeudadas y sin empleo, la desigualdad se profundizó, los planes de ajuste y la desinversión en salud y educación se expandieron por numerosos países, algo que ilustra de manera dramática un país como Grecia, pero que se extiende a naciones como Italia, España e incluso Francia”, destacó la socióloga Maristella Svampa en el portal informativo Nueva Sociedad.

“Así, la resolución de la crisis de 2008 y sus efectos negativos se hacen sentir hoy con claridad. Estas salidas, que acentuaron la concentración de la riqueza y el neoliberalismo depredador, deben funcionar hoy como un contraejemplo eficaz y convincente para apelar a propuestas innovadoras y democráticas que apunten a la igualdad y la solidaridad”, insistió en la publicación.

Arrastrando este escenario a la realidad panameña, se conocen las medidas sanitarias, pero las decisiones que buscarán rescatar la economía siguen siendo sugerencias y líneas intermitentes en la hoja de ruta nacional. “La dinámica de trabajo y empleabilidad van a cambiar, y será necesario implementar nuevas tecnologías de comunicación y optimización del trabajo para hacer frente al comportamiento de las personas”, indicó Lasso. “Hoy los empresarios están pidiendo apoyo al Estado, pero el Estado no debería repuntar la economía sin antes preparar a los trabajadores con respecto a los nuevos modelos de negocios”, añadió.

“Los trabajadores son los que generan la riqueza en las empresas y se debe dar el reconocimiento de su importancia para el levante de la economía y la empleabilidad en el día después del Covid-19”, sostuvo. “El Estado tiene que ejercer su rol en la economía nuevamente, unirse a los procesos económicos de los que había sido exiliado, pues para la recuperación del país tendrá que generar incentivos para las empresas y los trabajadores”.

En cuanto a la educación, el panorama es complicado. No toda la población tiene acceso a internet, conectividad móvil o residencial, lo que hace más difícil impartir clases virtuales a los estudiantes de menor condición socioeconómica. “Quizá para cuando salgamos de esta pandemia, se hará complicado asegurar la virtualización de la educación en todos sus niveles. Esto amerita tomar la decisión de crear condiciones para que la herramienta tecnológica sea eficiente”, señaló el docente. “Las medidas de seguridad para hacer frente a lo que aún nos queda por delante en las escuelas, deben ser analizadas para garantizar que, una vez todos puedan volver a las aulas, no haya rebrotes de contagios y no se pierda más tiempo”, añadió.

“Las competencias en la virtualidad forman parte de un proceso de aprendizaje que deja en evidencia la falta de preparación por parte de las autoridades competentes, para tomar este tipo de condiciones tecnológicas e implementarlas en las escuelas públicas y particulares, por lo que los alumnos que se han adaptado hasta ahora, deberán mantener ese ritmo constante de uso de la tecnología porque será permanente”, dijo Lasso, “mientras otros tendrán que aprender desde cero y no será sencillo; aún se necesita mayor capacitación, y no podremos regresar a como era antes sin el uso de la tecnología y es muy poco probable que la educación que reciban los estudiantes sea significativa para su desarrollo”.

Por otra parte, en materia ambiental, es preciso cuestionar lo que ha causado a los ecosistemas nuestro exilio de las calles y parques. “Las causas socioambientales de la pandemia muestran que el enemigo no es el virus en sí mismo, sino aquello que lo ha causado. Si hay un enemigo, es este tipo de globalización depredadora y la relación instaurada entre capitalismo y naturaleza. Aunque el tópico circula por las redes sociales y los medios de comunicación, no entra en la agenda política”, afirmó Svampa.

“El ser ha sido descuidado dentro de su esencia humanista. Se educa a los jóvenes para ser parte del mercado, no de la sociedad que heredarán, ni mucho menos para transformarla, algo que podría cambiar después de esta experiencia”, enfatizó Lasso. “A inicios del próximo año podríamos estar acostumbrándonos a una normalidad diferente; a raíz de la pandemia, no volveremos a ser la misma sociedad que éramos antes del coronavirus”.

Por ahora será necesario crear un ambiente social más humano para cuando puedan llenarse las calles de personas, y los niveles de violencia sean disminuidos. “Es necesario abandonar el discurso bélico y asumir las causas ambientales de la pandemia, junto con las sanitarias, y colocarlas en la agenda pública, lo cual ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad: la crisis climática”, puntualizó Svampa.

Sobre Panamá y la adaptabilidad, Lasso añadió que “tenemos problemas serios porque nuestra sociedad carece de una cultura que nos permita entender claramente el aspecto de la realidad; eso lleva a la conciencia del individuo a depender mucho de los medios de comunicación nacionales e internacionales y los mensajes que aparezcan en ellos”, además “se necesita ahora más que nunca un pensamiento crítico en la sociedad, que pueda hacer entender la realidad que nos envuelve y que viviremos después de que el coronavirus se disperse”.

“La población tiene que criticar la realidad, analizarla, participar en la toma de decisiones y promover una transformación. Mientras la sociedad sea más culta, educada y con un alto pensamiento crítico, mayor será la posibilidad de adaptabilidad y resiliencia”, agregó.