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14 de Jul de 2020

Cultura

Sobre el 75 Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria y la Segunda Guerra Mundial

El día 9 de mayo, que marca el triunfo de toda la humanidad sobre el nazismo, sigue siendo para Rusia y toda la comunidad internacional una fecha sagrada

Sobre el 75 Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria y la Segunda Guerra Mundial
Sobre el 75 Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria y la Segunda Guerra Mundial

Ante todo quisiera felicitar a todos Ustedes por el Septuagésimo quinto Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria y la Segunda Guerra Mundial, la fecha que nunca debe caerse en el olvido. El día 9 de mayo, que marca el triunfo de toda la humanidad sobre el nazismo, sigue siendo para Rusia y toda la comunidad internacional una fecha sagrada.

Este año nuestra fiesta, lamentablemente, la estamos celebrando en unas condiciones muy difíciles, provocadas por las restricciones forzadas, necesarias para contrarrestar la propagación de la enfermedad que ya es conocida por todo el mundo - la pandemia de coronavirus. En la Federación de Rusia, como en la República de Panamá, estamos tomando medidas adecuadas a cada situación concreta para contrarrestar este flagelo de proporciones planetarias. Estamos analizando la experiencia de otros países en este terreno, cooperando con nuestros amigos y colegas en el extranjero. Creemos que la asistencia mutua y la solidaridad deberían convertirse en una base sólida de la cooperación interestatal en este difícil momento actual para toda la comunidad internacional.

Para nosotros el Día de la Victoria es una fiesta común, siempre hemos valorado altamente el aporte de nuestros aliados que lucharon al lado nuestro, hombro con hombro, contra el nazismo en aras de la paz y la justicia. Hace 75 años el fascismo fue vencido y la máquina de esclavitud y de exterminio masivo fue derrotada. La Segunda Guerra Mundial que se desarrolló entre 1939 y 1945 y fue provocada por Alemania fascista y sus aliados para esclavizar la humanidad y dominar todo el mundo, causó incontables desgracias, sufrimientos y calamidades a todas las naciones y pueblos del mundo. Este conflicto militar global se llevó las vidas de entre 60 y 70 millones de personas en todo el mundo, 27 millones de las cuales las ofrendó el pueblo soviético, incluyendo la muerte masiva de civiles, sin contar enormes pérdidas materiales y económicas.

La Gran Guerra Patria comenzó en junio de 1941 cuando las tropas nazis invadieron la Unión Soviética sin declaración de guerra previa y violando descaradamente el Tratado de No Agresión. El Frente Oriental fue decisivo en la Segunda Guerra Mundial, porque Alemania movilizó la mayoría aplastante de sus tropas al Este, donde sus divisiones superaron casi por 4 a 1 a sus fuerzas en Europa occidental (607 a 176). Moscú fue escenario de una batalla que duró 194 días, entre septiembre de 1941 y abril de 1942. La contraofensiva soviética frustró los objetivos de la Operación Barbarroja de llevar a cabo una guerra relámpago. Stalingrado fue el escenario de una batalla jamás vista en la historia por su crueldad y la cantidad de tropas involucradas y que figurará como la más heroica resistencia y victoria contra la ocupación nazi. Se desarrolló entre agosto de 1942 y febrero de 1943 y se convirtió en una tumba para los invasores fascistas. Esta victoria, sumada a la Batalla de Kursk (en julio de 1943, la batalla con tanques más grande de la historia y la primera victoria soviética en verano durante la Gran Guerra Patria) marcó el inicio de la retirada definitiva de Alemania y la ofensiva del Ejército Soviético, qué terminaría el 9 de mayo de 1945 con la captura de Berlin y capitulación de Alemania nazi.

Nuestros padres y abuelos en una insólita gesta heroica, derramando sangre, perdiendo sus vidas, salvaron a millones de personas en el mundo de la muerte y el avasallamiento fascista, liberaron a Europa de la peste negra del siglo XX, lograron defender la libertad y la dignidad humana.

Lamentablemente, hoy en día es muy amargo constatar que algunos de nuestros aliados de aquel entonces parecen estar olvidando las lecciones de este conflicto global. No son escasas las tentativas de menoscabar el papel del soldado soviético, reescribir la historia y revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial. En algunos países del Este Europeo no se detiene la “guerra” contra los monumentos soviéticos de liberación del fascismo. Consideramos estos intentos totalmente inaceptables, peligrosos para las futuras generaciones que siempre tienen que conservar en su memoria que era la Victoria de las fuerzas de la paz y justicia sobre la destrucción, el desorden total y la barbarie. Las lecciones históricas de la Segunda Guerra Mundial deben servir constantemente como alerta para las generaciones actuales y venideras. Es nuestro deber actuar conjuntamente, codo a codo contra las amenazas y desafíos comunes. Nos toca defender la verdad, la sagrada memoria y el honor de aquellos héroes que ofrendaron sus vidas para que hechos similares no volvieran a ocurrir nunca en ninguna parte del mundo.

Es un hecho bien conocido que Panamá en apoyo a los esfuerzos de la coalición antihitleriana en diciembre de 1941 declaró oficialmente la guerra a los países fascistas. Además, en el país se tomaron fuertes medidas de seguridad para evitar cualquier tipo de intercambio comercial con los estados del Eje del mal y se estableció una fuerte censura para vigilar las comunicaciones que pudieran mantenerse desde Panamá con estas tres potencias.

Valoramos la lucha conjunta contra el fascismo nazi, que se ha manifestado en el paso de un grupo de submarinos soviéticos a través del Canal de Panamá a finales del año 1942 y su permanencia en el territorio panameño durante el período de reparaciones y aprovisionamiento que duró como dos semanas. Este acontecimiento se refleja en la película “El Misterio de Tres Océanos” del periodista ruso Serguéi Brilev disponible en YouTube (subtitulada en español).

La experiencia de mantener alianzas y cooperación, la percepción de un enemigo y una amenaza común obligó a los países, que hasta en aquella época estuvieron a los lados opuestos de la barrera ideológica, a aunar sus esfuerzos y lograr una victoria, la más grande victoria en la historia mundial.

En resumidas cuentas la historia de la Victoria en La Segunda Guerra Mundial y la Gran Guerra Patria es una fuente inagotable de nuestra fe y esperanza comunes en el futuro próspero y pacífico. Guardar siempre en la memoria a los participantes de aquella lucha sangrienta, cuidar de quienes regresaron como ganadores y hoy día siguen con nosotros – es nuestro deber sagrado.

Evgeny M.Boykov

Embajador de la Federación de Rusia