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26 de Sep de 2020

Cultura

Desempleo juvenil, el reto de Panamá en la nueva normalidad

La OIT apunta a que las personas con edades entre 15 y 24 años serán las más afectadas en el mundo en materia de empleabilidad tras la pandemia. Para el istmo, avanzar en la generación de políticas claras que mitiguen el impacto del desempleo en la masa juvenil, será el gran desafío

“La situación actual tendrá consecuencias, pero también oportunidades para los jóvenes”, esta es una de las reflexiones del sociólogo José Lasso, al ser consultado sobre un reciente informe de la Organización Internacional del trabajo (OIT), el cual aclara que aquellos con edades entre 15 y 24 años serán más golpeados que el resto de la población por la crisis económica derivada de la pandemia.

El manejo audaz de las nuevas tecnologías se perfila como una gran oportunidad para este sector en el mercado laboral.Shutterstock

Algunos expertos y medios internacionales hablan incluso de la “generación confinada”.

De acuerdo con la OIT, uno de cada seis jóvenes en el mundo ha perdido su empleo desde el comienzo de la epidemia, y los que siguen ocupados vieron reducir sus horas de trabajo en un 23%. Una publicación de la BBC, la cual hace referencia a los pronósticos del organismo internacional, señala que como una gran parte de los centros educativos tuvieron que cerrar sus puertas en los momentos más difíciles de la pandemia, existe el riesgo de que algunos jóvenes se retrasen o no regresen al sistema.

“En ese sentido, la pandemia tiene un triple impacto sobre los jóvenes: destruye sus empleos, su educación, y pone obstáculos para los que quieren incorporarse al mundo laboral”, señala el medio británico.

Para Lasso, entender el escenario local implica “dimensionar y diferenciar los espacios para tratar de analizar la situación”.

Si bien desde el Ministerio de Trabajo (Mitradel) han emanado proyecciones que estiman que el desempleo podría ascender hasta un 20%, es claro que todo dependerá de cómo evolucione la situación sanitaria. Por otra parte, en entrevista para este medio, la titular de esta cartera destacó en días pasados que los sectores clave para la apertura de nuevas oportunidades de generación económica son la tecnología, los servicios, la salud ocupacional e idiomas.

Pero, ¿en qué espacios de este escenario estarían los jóvenes?

“En términos de empleo y del ingreso de jóvenes de este grupo de edades a las filas del mercado laboral, hay condiciones que los ponen en ventaja”, afirma Lasso.

“Principalmente por la elevada dependencia tecnológica para mantener la actividad. Es bien sabido que los jóvenes (con las condiciones, guías y conocimientos necesarios) tienen la facilidad de manejo de las tecnologías de la comunicación y de procesos, de la que otras generaciones carecen. Esto es un punto a favor. Si bien hay experiencia en otras generaciones, el manejo de la tecnología será determinante”.

También hay que contemplar “el acceso de este grupo a educación de calidad, que le permita insertarse efectivamente en la dinámica económica. Evidentemente, la carencia de una educación actualizada puede ser un obstáculo para esto, lo que lleva de forma urgente a adecuar los contenidos, estrategias y tecnologías dentro del proceso educativo para facilitar el trabajo y las condiciones económicas de este grupo”.

Por otra parte, Lasso deja sobre la mesa la necesidad de revisar las nuevas estructuras que marcarán la manera de interrelacionarse y convivir, porque allí estará el mayor desafío para esta generación. “El no establecer relaciones sociales necesarias, puede tener consecuencias en lo psicológico, con cuadros depresivos si el contexto familiar no equilibra el tema emocional”, dice.

“Es necesario que se investigue en profundidad esta realidad a través del papel de las ciencias sociales como la psicología, sociología, antropología y economía, para puntualizar la situación y sus efectos y recomendar acciones de políticas con seriedad, para garantizar que esta nueva generación sea un motor en el desarrollo del país, con la claridad de la humanidad, con la cultura e identidad individual, social y nacional necesaria”, aclara.

La formación en materia de 'fintech' es primordial.Shutterstock

Además, el también académico enfatiza que de no tomar estas medidas, “esta generación podría perder de vista lo que somos como país y lo que ellos significan para el futuro. Pueden perder de vista nuestra propia realidad”.

Por su parte, Samuel Moreno, presidente del Colegio Nacional de Economistas, remarca que “los grupos entre estas edades ya estaban sintiendo la adversidad en materia de inserción en el mercado laboral. Desde hace un tiempo, advertimos que no hay una coherencia de políticas públicas con respecto a la comunicación permanente que debe existir entre las universidades, las empresas y el gobierno”.

“Esa trilogía es necesaria para que en la planificación de proyectos del sector público y privado, se den las señales del mercado y del gobierno a las universidades en atención al perfil de trabajadores que serán necesarios en un rango de 10, 15 y hasta 20 años”, aclara el economista.

Para el representante del gremio económico, “lamentablemente seguimos en las universidades oficiales y privadas generando educación en carreras que no tienen ningún futuro en el horizonte; he ahí un gran problema. Deben darse los cambios necesarios para trabajar en los diseños curriculares y las carreras que demandará el país en los próximos años”.

“Necesitamos generar tendencias en base a necesidades y no a improvisaciones. Que los jóvenes se preparen con la idea de que contarán con sus plazas de trabajo”, añade.

Además, “con las nuevas carreras vinculadas a las tecnologías habrá un espacio interesante para nuestra juventud. El comercio electrónico cada día es más eficiente y debemos pensar en las fintech , la economía naranja, la inteligencia artificial y el blockchain para preparar a nuestros estudiantes y apostar a la cuarta revolución industrial”.

Con la pandemia, insiste, “ha quedado en evidencia nuestra brecha digital. Allí debe haber un tratamiento especial desde el Ministerio de Educación y las universidades”.

Augusto Méndez, psicólogo experto en el campo organizacional, puntualiza que las alternativas en este nuevo escenario tienen que ver con el empuje del teletrabajo. “Esto hay que potenciarlo en Panamá. Ya contamos con una ley, pero hay que crear conciencia sobre la manera correcta de trabajar en casa, cuáles son las condiciones, alentar en la formación de emprendedurismo en los nichos jóvenes y permitirles entrar en este tipo de conexión digital”.

Coincide con Moreno en la importancia de establecer vinculaciones claras entre el gobierno, la empresa privada y las universidades para brindar una plataforma desde la cual los jóvenes y trabajadores accedan a un sistema digital rápido y eficiente. “En Panamá tenemos un centro logístico importante y una cantidad increíble de servicios que pueden ofrecerse, pero es necesario reinvertarse, con las plataformas y apps adecuados, alineados a este tipo de negocio”.