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18 de Sep de 2020

Cultura

Óscar León: 'Vivimos en un país de edificios altos, pero no cubrimos las necesidades básicas de la gente'

El académico y rector de Quality Leadership University reflexiona sobre la educación como motor de despegue y competitividad en una sociedad. Con la mirada en Panamá, exhorta al gobierno a generar acciones y políticas que resguarden la equidad y lleven el aprendizaje a todos los sectores

Para Óscar León, fundador y rector de Quality Leadership University (QLU), la equidad es la mayor deuda del gobierno con la educación en Panamá, y además de demandar un mayor presupuesto e inversión estratégica, insiste en que deben replantearse nuevos modelos. “Erramos cuando la enseñanza está basada solo en contenido; en Panamá hay un foco en educación memorística y poco desarrollo de las habilidades y las competencias”, afirma. León cree necesario fortalecer las habilidades de emprendimiento para que los estudiantes puedan transformar problemas, en oportunidades, desde la innovación. Sostiene que lograr una tríada entre la gestión gubernamental, el sector empresarial y las universidades es clave en la empleabilidad, ya que “la iniciativa, la proactividad y la visualización de nuevas oportunidades son competencias que se logran cuando hay una mejor relación entre empresa, Estado y academia”. Durante una entrevista con este medio, además de discernir sobre habilidades profesionales, el rector abordó los retos de la transformación digital, una realidad desde la cual sugiere que en el nuevo mercado la creatividad y el desarrollo de habilidades blandas, deben ser la norma: “Todo está cambiando y no hay vuelta atrás”.

Óscar León, fundador y rector de Quality Leadership University.Cedida

¿Qué le pesa hoy al país en materia educativa?

Las escuelas, universidades y el gobierno tenemos que creernos que la educación es la estrella y hacer las inversiones necesarias para que mejore en calidad, lo que requiere el concurso de todos, y que haya una transformación basada en lo que demandan estos tiempos. Aunque estamos en el siglo XXI, muchas veces las leyes y reglamentos que controlan la educación parecen del siglo XVII; se necesita un mayor ámbito de flexibilidad para que las universidades puedan sacar ofertas académicas que respondan a la actualidad y a lo que estamos viviendo con la pandemia, porque las cosas han cambiado dramáticamente, es un trabajo de todos.

¿Cuáles cree que son las mayores deudas del gobierno con este sector?

La equidad. Con esto me refiero a que hay comunidades en las que no se ha hecho la inversión necesaria en escuelas y contratación de maestros. Necesitamos ser más justos porque mientras hay colegios con acceso a tecnología e internet de banda ancha, hay otros centros que carecen de electricidad y agua; esa es la deuda más grande, no solo en las comarcas, también en la ciudad hay sectores sin agua potable; eso es inaudito. Vivimos en un país de edificios altos, pero no cubrimos las necesidades básicas de la gente. Un niño sin agua se enferma más y no va a la escuela; aquel que no tiene un almuerzo, no se puede concentrar, y esa es la situación de muchas familias.

Según la Organización Internacional del Trabajo, los jóvenes sufrirán las mayores consecuencias del desempleo tras la pandemia. ¿Qué proponen desde QLU para abrir nuevos espacios a este sector y mitigar el impacto en las plazas de trabajo?

Esos jóvenes ya están sufriendo; los desempleados con edades entre los 15 a 29 años, ocupan el segmento más grande, y esto seguirá aumentando. Estudiosos del tema, como René Quevedo, nos dicen que la informalidad aumentará y los jóvenes serán los más perjudicados. Ciertamente, la educación ayuda, pero erramos cuando está basada solo en contenido; en Panamá hay un foco en educación memorística y poco desarrollo de las habilidades y las competencias. Si una empresa va a hacer una contratación, busca que el candidato tenga habilidades blandas de comunicación, trabajo en equipo y liderazgo, entonces hay que fortalecer esas competencias; la compañía también buscará que el joven tenga la habilidad de resolver conflictos, tomar decisiones, y un pensamiento crítico, que no sea aquel que solo hace lo que le dicen que debe hacer, sino que tenga juicio propio. Hay habilidades que estamos desarrollando poco en las escuelas y en las universidades, como la creatividad, la innovación, el emprendimiento o entrepreneurship y es necesario que revisemos nuestros planes educativos. La iniciativa, la proactividad y la visualización de nuevas oportunidades son competencias que se logran cuando hay una mejor relación entre empresa, Estado y academia.

Recientemente el presidente del Colegio Nacional de Economistas comentaba que hay una desvinculación entre el gobierno, la empresa privada y las universidades, que no permite adaptar la oferta académica a la realidad del mercado.

Coincido con ello. Es necesario sentarse a conversar. Las universidades precisamos que las empresas abran mayores oportunidades de pasantías y prácticas profesionales, asignando a los estudiantes proyectos con metas, evaluaciones y aprendizaje. Son pocas las compañías que se abren a dar este tipo de servicios para que haya un programa de aprendices o internships. Habría que revisar, por ejemplo, cuántos jóvenes hay en el programa de aprendices del Canal, seguramente el porcentaje es muy bajo. Es necesario que exista esta tríada con una mejor relación del gobierno, en la que se apoye a los estudiantes en las prácticas profesionales. Las universidades debemos desarrollar mejores relaciones con el sector productivo, con las empresas, con el gobierno, con las oenegés, con los organismos internacionales, para que los estudiantes tengan la oportunidad de hacer prácticas y pasantías donde también aprendan a realizar trabajos, desarrollar proyectos y a ser productivos en un ambiente laboral competitivo. Los profesores debemos reconocer que las cosas han cambiado y mejorar nuestra habilidad para el uso de tecnologías digitales, uso de las plataformas de administración de aprendizaje, manejo de herramientas de videoconferencia, como Zoom, MS Teams, Google Classroom, y otras, y diseñar los cursos para formatos virtuales.

“Necesitamos ser más justos, porque mientras hay colegios con acceso a tecnología e internet de banda ancha, existen otros que carecen de electricidad y agua; esa es la deuda más grande no solo en las comarcas, también en la ciudad hay sectores sin agua potable; eso es inaudito”.

¿Hay escasez de talentos?

Estamos formando, pero muchos no pueden insertarse en el mundo laboral porque no tienen la habilidad para conseguir trabajo desde la elaboración de la hoja de vida, prepararse para una entrevista o hacer networking, y lo cierto es que hay maneras de identificar las necesidades de las empresas para venderse. De manera que hay habilidades que reforzar en los estudiantes para que puedan prepararse. Hay universidades que están haciendo una buena labor formativa, por ejemplo, los jóvenes de la Universidad Tecnológica de Panamá, que aplican para estudiar nuestras maestrías, tienen un excelente rendimiento académico. Es importante considerar que hoy las empresas buscan agregar valor a través de la creatividad y no solamente profesionales que cumplan con las funciones de un puesto, así que hay que desarrollar más competencias, y en el caso de las universidades particulares, se requiere flexibilidad. Hoy los programas académicos de las instituciones tienen que ser aprobados por la Comisión Técnica de Desarrollo Académico (CTDA), liderada por la Universidad de Panamá; cuando ellos se demoran hasta dos años en aprobar una carrera, probablemente ya no está vigente y debemos actualizarla; todos los diseños académicos que entregamos en 2019 no han sido aprobados, y aunque hay una gran necesidad de tener más carreras online, la CTDA decidió no recibir ni aprobar propuestas para programas virtuales. Necesitamos más investigadores, y para que esto suceda se requiere que las universidades tengan más doctorados, y la Universidad de Panamá no está recibiendo propuestas para nuevos doctorados, entonces hacemos lo contrario a lo necesario. Los tiempos de programas universitarios rígidos, ya no funcionan.

Rector, si miramos la historia, pareciera que la educación se ha convertido en el enemigo número uno de algunos gobiernos en Latinoamérica. La educación les da criterio y discernimiento a los pueblos para ser buenos tomadores de decisiones y auditores en materia de gobernabilidad.

Sí, es triste, esos son los malos gobiernos que no creen que la educación puede ayudar y prefieren mantener al pueblo ignorante. Solo espero que los gobernantes del mundo y de nuestro país vean que es importantísimo invertir en educación seriamente y darles oportunidades equitativas a las personas. También hay que llevar la enseñanza a donde sea necesaria, hay que descentralizarla, y me refiero inclusive a descentralizar al Ministerio de Educación. El gobierno debe descentralizar la toma de decisiones para que la educación llegue a todos los sectores.

¿Cómo desmontar la resistencia a la competencia y competitividad que parece tan instalada en la cultura local?

Que Panamá llegara a donde está, con un buen crecimiento, es la combinación del talento local y extranjero. Hay que valorar la contribución de los extranjeros y reconocer que la competencia de un panameño no tiene que estar ubicada de manera estricta, físicamente en Panamá. Podemos ver los call centers que operan en otros países. El trabajo está, donde está el talento; tenemos que seguir invirtiendo en mejorar nuestro talento, porque no estamos compitiendo con los locales o los que residen aquí, sino con el mundo a través del teletrabajo y la transformación digital. También es importantísimo que tengamos un enfoque global de pensamiento y no ser muy nacionalistas; hay empresas multinacionales que cuando reclutan personal tienen la opción de contratar a panameños, sin embargo, he conversado con muchos CEO de estas compañías para consultarles, ¿por qué a pesar de que implica menores costos contratar a panameños, hay menos en estas empresas?, y me explican que el panameño tiene un enfoque local y estas organizaciones, con enfoques globales, que desempeñan una función sirviendo al mundo, requieren de un personal sensible a la cultura global, que sepa otro idioma, que haya tenido experiencias de estudio o trabajo fuera, pero muchas veces, como Panamá ha sido bendecida y muchos no se han visto en la necesidad de salir del país, nos hemos quedado acá; de ahí que en las multinacionales haya tantos extranjeros. No se trata solo de formación o falta de talento, sino de un enfoque global que tienen otros países, más que nosotros mismos. Las empresas multinacionales en Panamá buscan candidatos que tengan una mentalidad global.

¿Cómo hacer frente a las barreras de la virtualidad ante la falta de infraestructura en el país?

Hay que hacer las inversiones. Aunque ha habido esfuerzos de algunos gobiernos para llevar internet a diferentes sectores, aún no ha llegado. La tecnología tiene que llegar y también a los maestros. Tenemos que dotar a nuestros docentes, enseñarles, darles las herramientas. Son inversiones que a la larga dan excelentes resultados. Los tiempos ya venían cambiando y la pandemia vino a ser la llamada del despertador; estábamos rezagados en el ofrecimiento de programas online.

Recientemente, la ministra de Trabajo comentaba a este medio que los sectores clave para impulsar la reactivación económica serán tecnología, servicios, salud ocupacional e idiomas, ¿cuentan con proyecciones recientes, en esta materia, en QLU?

No sé si estoy de acuerdo con la ministra de Trabajo, pero ciertamente todo lo que tenga que ver con tecnología digital tendrá fuerza. Por otra parte, la pandemia nos ha golpeado a todos y es importante reconocer que los colegios y las universidades estamos trabajando en una situación muy difícil, pero con amor a la vocación; venimos por vocación del magisterio, porque amamos la educación y nos apasiona lo que hacemos; ese esfuerzo se puede estropear si no valoramos lo que se ha logrado.