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06 de Mar de 2021

Cultura

¿Escuchar a los demás o a tu propia voz?

Necesitamos una gran valentía para desafiar nuestras propias creencias, porque aunque sepamos que no las escogimos, también es cierto que las aceptamos

Lo que vemos y escuchamos ahora mismo no es más que un sueño. Soñamos 24 horas al día; soñamos cuando estamos despiertos y también cuando estamos dormidos. Nacemos con la capacidad de soñar y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad.

Cuando íbamos al colegio, nos sentábamos en una silla pequeña y prestábamos atención a lo que el maestro nos enseñaba. En la iglesia, prestábamos atención a lo que el sacerdote o el pastor decía. La misma dinámica con mamá y papá, con hermanos y hermanas.

No escogiste tu lengua, religión ni tus valores morales; ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer; ni siquiera escogimos nuestro nombre. De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias, pero estuvimos de acuerdo con la información que otros seres humanos nos transmitieron.

A través de esta domesticación “aprendimos” a vivir y a soñar. Nos domesticaron de la misma manera en que se hace con un perro, un gato o cualquier otro animal. Para enseñar a un perro, lo castigamos y lo recompensamos. Nos adiestraron de la misma forma, con un sistema de premios y castigos. Nos decían: “Eres un niño bueno” o “eres una niña buena”, cuando hacíamos lo que mamá y papá querían que hiciéramos.

Al final, acabamos siendo alguien que no estábamos destinados a ser. Nos convertimos en una copia de las creencias de mamá o de papá, de la sociedad o de la religión. Este proceso es tan poderoso, que en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. Estamos tan bien entrenados, que somos nuestro propio domador.

Por ello, necesitamos una gran valentía para desafiar nuestras propias creencias, porque aunque sepamos que no las escogimos, también es cierto que las aceptamos.

Debes tener mucha voluntad para afrontar algunos comentarios que a veces recibimos. Afróntalos; si eres capaz de hacerlo, tu vida se transformará de una manera asombrosa, y comenzarás a vivir tu propio sueño.

Mensajes domesticadores a vencer:

“Más vale pájaro en mano, que ciento volando”. Falso. Hoy en día vivimos en un mundo de múltiples oportunidades, en el que con organización y disciplina puedes aprovecharlas todas.

“El que mucho abarca, poco aprieta”. Falso. Hoy en día gracias a la tecnología tienes la posibilidad de estar presente en cualquier lugar y a cualquier hora.

“Lo importante es participar, no necesariamente ganar”. Falso. Siempre mantente en positivo para ganar. Emprende siempre para ganar y si fallas, es un intento, no es fracaso.

“Una buena idea se vende sola”. Falso. ¿Acaso venderías una moneda de oro en una ferretería? ¡Las monedas de oro se venden en una joyería! Una buena idea necesita ser trabajada y posicionada.

“Al que madruga, Dios lo ayuda”. Falso. El éxito no tiene que ver con horarios. Si averiguas sobre la vida de la gente exitosa, muchos de ellos trabajan en la noche o de madrugada y se levantan tarde, ya que se trasnochan creando su idea. El éxito no tiene horario.

“Si terminas la universidad, serás exitoso”. Falso. Steve Jobs, sir Richard Branson, Bill Gates y Amancio Ortega (fundador de Zara), entre otros, no terminaron la universidad. El conocimiento solo te da herramientas. Mi caso es una prueba de ello: yo soy ingeniero en informática y transformé lo aprendido para ser empresario.

“Lo que fácil llega, fácil se va”. Falso. Hoy la dinámica de negocios te da la oportunidad de volverte rico en menos de 10 años. En el pasado esto tomaba 20 o 30 años. La tecnología y un mundo comunicado te ayudan a lograr todo más rápido. El promedio de edad de los nuevos ricos es de 37 años y su fortuna se hizo en un promedio de 10 años.

“Zapatero a tus zapatos”. Falso. Si esto fuera cierto, en Apple jamás hubieran desarrollado celulares, relojes, etc.

En la actualidad, la dinámica de los negocios está en la diversificación relacionada.

“La curiosidad mató al gato”. Nada más alejado de la realidad. La diligencia, disposición y curiosidad son los mejores atributos que puede tener un emprendedor. Ser curioso es ser inquisitivo, y esto hará que aprendas muchas cosas que podrás aplicar a tu vida y negocios. Hoy es más importante saber hacer grandes preguntas; la peor idea es la que no se consulta.

El autor es ingeniero y empresario.