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20 de Sep de 2020

Cultura

Ocho gestos de poder a través del lenguaje no verbal

El ser humano no está consciente, en la mayoría de los casos, de la imagen que proyecta y cómo la proyecta, de su lenguaje no verbal, del distanciamiento físico, de respetar su entorno y su propio círculo de movimiento

¿Se ha preguntado alguna vez cómo actúa un sujeto poderoso en público? Es aquí donde el secreto del lenguaje corporal es clave, además de interesante e indispensable conocerlo en todo su esplendor. Algunas veces las negociaciones se cierran muchísimo antes de estrechar la mano de su cliente, proveedor, adversario, amigo o socio.

Ocho gestos de poder a través del lenguaje no verbal

El verdadero poder, ese anhelo de todo ser humano más allá del simple éxito es una fuerza palpable que permea nuestras vidas en todo momento. Lo utilizamos incontables veces a lo largo del día, y principalmente cuando estamos buscando seducir a los demás para que hagan lo que nosotros queremos.

No tiene que ver con manipulación, autoritarismo o chantaje. Es la fuerza misma en su estado más puro, con el cual quebramos voluntades o ganamos seguidores y admiradores.

¿Se nace o se hace?

Sí, hay genes involucrados y las neuronas espejo juegan un papel fundamental en nuestro desarrollo y habilidad social, pero el poder se estudia y practica al igual que cualquier otra disciplina, solo que los beneficios de su desarrollo a largo plazo son incalculables.

Sin embargo, que sea el directivo de una transnacional o que tenga un cargo público importante no significa que tenga la amalgama correcta de liderazgo, malicia, coraje y carisma para meterse en la mente de otro y alcanzar metas en positivo.

¿Cuáles son los gestos y el lenguaje corporal que caracterizan a las verdaderas personas de poder? Esta vez lo haré diferente... iremos de menor a mayor, y aclaro algo, lo he dicho y demostrado en mis webinars y podcast... la mascarilla (requerida como medida sanitaria) no limita la comunicación no verbal, al contrario, la focaliza.

#8. Entrecejo relajado. Cuando está al mando no existe preocupación que pueda sacarle de su centro. ¿Cómo podría entonces tener un entrecejo arrugado? Según Paul Ekman, el padre de las microexpresiones, las emociones positivas derivadas de la alegría y la tranquilidad permiten a los músculos del ceño relajarse por completo. En cambio, al sentir rabia, miedo, tristeza o sorpresa, el entrecejo se activará en distintas posiciones

#7. Contacto visual franco e interesado. Las personas que no tienen nada que perder, miran directamente a los ojos y a la cara (recuérdelo). No temen al rechazo, a las miradas ajenas. Incluso saben cómo manejar el arte de observar los detalles, aprenden de otras culturas por si deben estar en países o ante personas que consideran la “mirada directa” como una falta de respeto.

#6. Respiración. El arte de respirar... algo que los orientales tienen como base para todo. Quienes tienen poder, hacen de la rabia o molestia un concepto olvidado. Siempre respirarán igual, aún cuando se enfrenten a una situación o persona que no sea de su agrado. Es gente que con asertividad y pensamiento racional, logra hacer magia.

Debe estar plenamente consciente de su respiración y más con una mascarilla, porque se notan los cambios bruscos en esta acción.

#5. Manos y dedos relajados. Olvídense de los puños cerrados, palmas sudorosas, manos en los bolsillos, dedos entrelazados, movimientos bruscos o manos temblorosas. Eviten por sobre todas las cosas, ¡el celular!

Ocultar las manos, en el lenguaje no verbal, admite muchas cosas, entre ellas, la culpabilidad. Las manos libres y bien posicionadas, generan confianza.

#4. Talones pegados al piso, sin repiquetear o piernas relajadas sin cruzar. El movimiento de “alta frecuencia” que ostentan las personas nerviosas, no solo es molesto para los demás, sino que delata fallas en la concentración o graves ataques de ansiedad.

Una persona que no puede controlar sus pataleos y repiqueteos con los pies, manos o dedos, es una persona fácilmente manejable por los poderosos y manipuladores.

#3. Salude a todos por igual. Un error gravísimo de las personas es “solo saludar a quienes nos conviene”, lo cual es absurdo. Salude a extraños como si los conociera; generalmente estas personas creerán que lo han olvidado y, por cortesía, le saludarán igual (una buena táctica para tener contactos en una reunión).

A los ojos del mundo, parecerá que conoce a mucha gente, condición clásica en una figura de poder. Mire a los políticos, es claro que no conocen a los millones de votantes, pero los hacen sentir cercanos a ellos... al menos, así lo aparentan.

#2. Nunca se toque la cara de manera casual. A menos que tengamos la cara apoyada con una mano que es una evidente postura analítica, nunca se lleve las manos a la cara, no se tape los ojos ni se ponga anteojos oscuros; estos movimientos y acto, solo se traducen en inseguridades o que está ocultando algo.

#1. La voz, si proyecta confianza, gana todo. Su timbre, el volumen, repetir una que otra palabra acentuándola, evitar muletillas, ejercitarla, tomar agua regularmente, saber cuándo callar, bajar o subirla es clave, y todo un arte.

Si hay algo que nos ha enseñado el SARS-CoV-2 es que el ser humano no está consciente, en la mayoría de los casos, de la imagen que proyecta y de cómo la proyecta, de su lenguaje no verbal, del distanciamiento físico, de respetar su entorno y su propio círculo de movimiento... No está consciente de que, cada vez más, la tecnología se está apoyando en el lenguaje no verbal y una mala lectura, de quien interprete estos datos tecnológicos, puede causar graves daños.

Tome un curso de lenguaje no verbal... es lo mejor que puede regalarse para este 2020.

El autor es empresario, publicista y profesor universitario.