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13 de May de 2021

Cultura

Rufina Alfaro, la dama heroica del Grito de Independencia en La Villa de Los Santos

El movimiento independentista de 1821 engloba la valentía de un pueblo oprimido y cansado dentro del gobierno colonial español, así mismo, deja como huella la participación ciudadana y su impacto en la formación de la República. La figura de Alfaro continúa siendo un ícono de lucha, así como una controversia que no pierde relevancia en nuestra identidad nacional

Según la leyenda histórica, Rufina Alfaro se dirigió junto a los hombres de Segundo De Villarreal en un ataque sorpresa contra la milicia española.Archivo | La Estrella de Panamá

La historia panameña no es ajena a la presencia de personajes fantásticos, de fábulas o leyendas. Sin embargo, desde el siglo XIX, una de la figuras históricas más reconocidas de la gesta independentista ha sido la de la joven Rufina Alfaro, quien según las historias pasadas de boca en boca, fue quien gritó '¡Libertad!' aquel 10 de noviembre de 1821, en La Villa de Los Santos.

Numerosos historiadores, folcloristas e investigadores se han dado a la tarea de sacar a la luz el origen de Rufina Alfaro, sin descartar su importancia y relevancia dentro de la proclamación de libertad en la provincia istmeña que, en aquel entonces, estaba liderada por la milicia española.

La joven, quien según la leyenda histórica se dedicaba a vender legumbres y frutas a los españoles –aunque según otros relatos, podría haber sido una mensajera o espía–, logró tener una relación cercana con un general español y trabajó junto al coronel Segundo De Villarreal para atacar a los soldados españoles por sorpresa.

Diversas fuentes han reportado acerca de la figura de Alfaro, como una descripción guardada en un documento de la Biblioteca Nacional acerca de ella: “Una joven de ojos negros rasgados, cabellera de similar color, alta, delgada y vestida de basquiña”. Así mismo, el historiador Alberto Arjona Osorio llevó a cabo una investigación que destacó a una joven de nombre María Rudecinda Alfaro como madrina de un niño en un bautizo celebrado el 1 de noviembre de 1810.

Aún así, la falta de documentación posterior y de detalles significativos –además de la presencia de un par de familias con el apellido Alfaro en Los Santos–, no dejan señalar a esta figura como la misma Rufina Alfaro.

“Ya van más de 15 años en este debate que seguirá resurgiendo porque Rufina Alfaro es uno de los personajes más controvertidos de nuestra historia”, indicó el historiador Rommel Escarreola, “el afecto que le profesan los santeños a la 'Heroína de La Villa' se ha propagado por décadas, sin necesidad de contar con pruebas o evidencias seguras de que ella existió o no”.

Según Escarreola, los artículos escritos por Ernesto J. Castillero, en la Revista Lotería (1948) sobre la personalidad de Rufina, iniciaron la polémica sobre su existencia y “no se aportan datos fehacientes y concretos frente a este personaje” en ellos.

Para Escarreola, la investigación de los historiadores depende de tener las pruebas para demostrar que un personaje o hecho histórico realmente sucedió, por lo que existen gacetas oficiales en la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Simón Bolívar y la de la Comisión del Canal, además del Archivo Nacional, entidades que resguardan documentos importantes. En cuanto a Alfaro, consideró que la postura de Castillero frente a la figura de Rufina “es la que empieza a tomar sentido en la comunidad santeña”.

“Los santeños celebran el 10 de noviembre el hecho verídico del Grito en La Villa”, indicó, “en el Acta de Independencia de 1821 se plantea el ideal de los santeños: 'Vivir bajo el sistema republicano que vive toda Colombia, el pueblo anhelaba que esta Villa jurase la independencia del yugo español'. En el acta se nombra a Segundo De Villarreal, de quien no tenemos datos ni documentaciones, pero está escrito que a él se le nombró comandante de Armas a través del acta. Además, los firmantes fueron Julián Chávez (en aquel momento alcalde de La Villa de Los Santos), José Antonio Moreno, José María De los Ríos, José Antonio Salado, Salvador Castillo, José Catalino Ruiz, Manuel Hernández y Pedro Hernández como secretario”.

En el acta también se señala el llamado a los pueblos del interior del país para que se compacten con el movimiento: Alanje, Natá de los Caballeros y la ciudad de Panamá. El acta no hace referencia a Rufina Alfaro. “Estuve en los archivos parroquiales de Los Santos donde busqué en los libros de bautismo, de defunciones y de matrimonio sobre la figura de Alfaro y no encontré nada acerca de ella”, comentó el historiador, “sin embargo, seguirá presente en la colectividad de la sociedad panameña y de los santeños que consideran que es la mujer que ayudó a la independencia”.

¿Cómo ayudó? El experto en estudio de la historia enfatizó que “quizá no sabremos la realidad, ya que existen varias versiones y todas son subjetivas y contradictorias”. Entre estas se dice que era una mujer que vigilaba al cuartel español, otros dicen que era una vendedora de comida, “pero no habría sido necesario que entrara a los cuarteles porque ya se sabía que la guarnición española en Los Santos había disminuido por la guerra en Ecuador contra el ejército de Bolívar”.

Por su parte, el historiador Andrés Villa señaló la importancia de destacar la historiografía aplicada al caso Alfaro, lo cual incluye la tradición oral, las leyendas y creencias del pueblo. “La historiografía avala la figura de Alfaro aunque no haya documentos ni fe de bautismo, pero hay una convicción de que una campesina fue valiente, distrajo a las tropas y con este acto de valor, contribuyó a los deseos de libertad del pueblo santeño”.

La presencia de Rufinal Alfaro en el marco histórico que forjó la nación es por sí misma un logro a los ojos de los historiadores, ya que la sociedad del siglo XIX “excluía a la mujer de cualquier reconocimiento especial y público”, como anotó Escarreola.

“Si vemos la historia de Panamá en el siglo XIX, la presencia de mujeres relevantes y destacadas es nula. A principios del siglo XX se destaca únicamente a María Ossa De Amador y luego se da rienda a otras figuras femeninas de distintos campos”, agregó.

Esto no significa que la mujer no haya tenido cierto grado de poder en aquella época, sin embargo, la relegación de la mujer en un segundo plano dentro de la toma de decisiones evitaba su inclusión en los registros de actos importantes, lo que podría haber afectado la preservación de la identidad de Alfaro. “La mujer no era representativa políticamente en la historia panameña del siglo XX. Había mujeres adineradas, propietarias de casas o haciendas, tenían poder adquisitivo y social, sin embargo, no se alzaban en representación civil o política pública en Panamá”, afirmó Escarreola.

La gesta independentista

El grito de Los Santos fue espontáneo, fue el primero que permitió la transformación del istmo en una tierra libre del yugo español, y pese a que Panamá no tenía la fuerza militar para enfrentarse a los españoles, la debilidad de las tropas en la colonia panameña por los enfrentamientos en Ecuador, Venezuela y Colombia, dio un espacio y un tiempo preciso para obtener la libertad.

“España estaba cojeando, dolida por los ejércitos extranjeros, estaba en conflicto con Francia, y eso fue aprovechado por las colonias”, explicó Villa a La Estrella de Panamá, “los santeños se adelantaron al resto del país”.

Luego de la gesta, el Acta de Independencia fue preservada y alabada por el libertador Simón Bolívar, quien escribió al coronel José De Fábrega: “No me es posible expresar el sentimiento de gozo y admiración que he experimentado al saber que Panamá, el centro del Universo, es segregado por sí mismo, y libre por su propia virtud. El Acta de la Independencia de Panamá es el documento más glorioso que puede ofrecer a la historia ninguna provincia americana”.

Numerosos historiadores, folcloristas e investigadores se han hecho con la tarea de sacar a la luz el origen de Rufina Alfaro.Archivo | La Estrella de Panamá

Pero la época no favoreció al remanente de certificados y otros documentos de identificación. Según se anota en la historia, la Iglesia y sus registros parroquiales eran testimonios de lo que ocurría en los pueblos.

“La iglesia San Atanasio, conocida como la iglesia de La Villa, que tiene más de 400 años, mantenía los archivos importantes del pueblo desde tiempos de la colonia”, indicó. La Iglesia de La Villa también fungió como un centro importante de apoyo clérigo a la gesta independentista, según la reseña histórica en el sitio web de la Diócesis de Chitré, donde señala la participación del presbítero José María Correoso como influyente en las ideas filosóficas expresadas en el acta de 1821.

“La historia oficial es escrita por los gobernantes”, apuntó Villa, “y el folclore es algo intrínseco, las leyendas son parte de la población y la representan. La península de Azuero es muy dada a las leyendas, cuentos y tradición oral, por lo que la figura de Rufina ha sido acogida como parte integral de la historia panameña y representa algo más grande: la mujer y su participación. Hay que felicitar al pueblo panameño por acoger a una figura femenina como alto prócer en la historia”.

Así mismo, la escritora de novela histórica y líder de la iniciativa educativa 'La Espía de Historia' dedicado principalmente a la narración de la historia panameña, Tatiana Pretelt, señaló que Rufina “no es irreal, porque vemos en la historia décadas después de la independencia, durante la Guerra de los Mil Días, la participación de las mujeres como mensajeras o espías en las montañas y los campos”.

“Es nuestra obligación como ciudadanos panameños seguir investigando sobre la historia de la patria, tener argumentos y amplificar las evidencias que suman la identidad del pueblo panameño”, enfatizó la autora.

A su vez, puntualizó el trabajo que ha de realizarse en la evolución y mejoramiento del pénsum educativo nacional dentro de las clases de historia: “Nuestro pénsum educativo está en muy malas condiciones para los niños y jóvenes, que deben crecer con amor por la historia de Panamá. Se debe colocar con urgencia un mejor sistema de educación histórica para enseñar la historia del istmo que comienza desde que emergemos de los océanos hasta las cientos de batallas que pasamos para obtener nuestra soberanía”.

Para Pretelt, la ignorancia frente a los hechos históricos es “una irresponsabilidad en contra de la patria, ya que los niños crecen con lo que les mostramos y la historia no es de memoria, es poder deleitarse con la fuerza de la narración desde libros creados por historiadores hasta novelas que relatan hechos y eventos que forjaron nuestra nación”.

De igual forma, señaló que Alfaro, con evidencias o no, “sigue siendo una figura que le da a la patria ese fervor por la historia, que se traspasa a las nuevas generaciones”.