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22 de Jun de 2021

Cultura

Tsunami tendenko

En el libro 'Hashire, Ue e! Tsunami Tendenko' (Huye a un lugar alto, tsunami tendeko), de Kazu Sashida y Hideo Ito, se relatan las experiencias vividas por los niños durante y después del desastre ¿Pero qué significa 'tsunami tendeko'?

Portada del libro “Hashire, Ue e! Tsunami Tendenko”, de Kazu Sashida y Hideo Ito.

No sé si es geológico, pero lo cierto es que en Panamá no se dan desastres materiales extremos, así que cuando ocurre una inundación, por ejemplo, nuestra tendencia es reunir a nuestros familiares inmediatos, es decir los que viven con nosotros y en ocasiones a los que viven cerca para juntos enfrentar la situación.

El título del artículo proviene de un dialecto local de la región de Iwate en Japón, golpeada por múltiples tsunamis a lo largo de su historia y recomienda todo lo contrario a los que acostumbramos.

Un poco de historia

El 11 de marzo de 2011 un tsunami golpeó la zona costera de Tohoku, específicamente las prefecturas de Aomori, Iwate, Miyagi y Fukushima; las imágenes de la devastación fueron presentadas por todos los noticieros del mundo, la gran masa de agua arrasó con todo a su paso y a pesar de que la devastación abarcó a más de quince poblaciones costeras entre shi –ciudad de más de 50 mil habitantes– Machi –pueblo– y Mura –aldea–. Pero el temor internacional se centró en la planta nuclear de Fukushima y a 2020 el número de víctimas es de 15,899 fallecidos y 2,529 desaparecidos.

La Real Academia Española de la Lengua define tsunami como: “Ola gigantesca producida por un maremoto o una erupción volcánica en el fondo del mar”, la máxima altura fue en la ciudad de Miyako donde alcanzó los 39 metros, y la distancia que viajó fue seis kilómetros tierra adentro en la ciudad de Sendai. Imagine, si estuviese en el techo de una de las torres de la Catedral Metropolitana en el Casco Antiguo, tendría tres metros de agua sobre su cabeza y el agua habría viajado desde la torre de Panamá la Vieja hasta el super Xtra de Ojo de agua en San Miguelito. Pocos fueron los edificios que quedaron en pie, las historias de los sobrevivientes, por el desconocimiento del idioma no llegaron a conocerse, pero poco a poco y gracias a esfuerzos públicos y privados, hemos conocido de primera mano lo sucedido en ese fatídico día.

Minamisanriku

En la prefectura de Miyagi, a casi 100 kilómetros de la ciudad de Sendai se encuentra Minamisanriku, un poblado pequeño de poco más de 12 mil habitantes, que no era la primera vez que sentía la embestida del mar, dos veces por terremotos ocurridos en Chile, pero ninguno como el de sus costas en 2011.

El tsunami destruyó el 95% de las construcciones, la pujante industria de ostricultura –cría de ostras– desapareció y la población que en 2010 rondaba los 17 mil habitantes, perdió entre muertos y desaparecidos a más de mil doscientas personas. En el libro Hashire, Ue e! Tsunami Tendenko –Huye a un lugar alto, tsunami tendeko–, de Kazu Sashida y Hideo Ito, se relatan las experiencias vividas por los niños durante y después del desastre. ¿Pero qué significa tsunami tendeko? Conocemos el significado de la primera palabra, la segunda podría ser el equivalente coloquial a 'Sálvese quien pueda', sin embargo, Edan Corkill en su artículo Fumio Yamashita: que su epitafio sea tendenko, lo describió así: “Cuando se avecina un tsunami, no intente buscar a sus familiares. No intente ayudar a los ancianos, a sus abuelos ni a sus padres. No intente llamar a su esposa ni a su esposo. No piense en sus hijos ni en sus nietos. Corra, sálvese”. Esta clave permitió al octogenario Yamashita sobrevivir los tsunamis que azotaron la región desde que era niño. Y a pesar de ir en contra de nuestros sentimientos, su lógica es apabullante: lo primero es salvarse, para luego poder ayudar a muchos más.

Templo iriyahachiman-jinjya
“Pero la historia del poblado no es solo de dolor, es de resurgimiento, de solidaridad, de amor y de deseo de vivir de sus pobladores”

Pero la historia del poblado no es solo de dolor, es de resurgimiento, de solidaridad, de amor y de deseo de vivir de sus pobladores. No es casualidad que hayamos escogido este poblado para escribir sobre él. Juntos!! 2021 el programa de intercambio de conocimientos entre Japón y diversos países del mundo este año trata sobre “Medio ambiente sostenible y contramedidas para desastres, incluida la prevención de desastres y el control de enfermedades infecciosas como el nuevo coronavirus”, gracias a la Embajada de Japón en Panamá y al Centro de Cooperación Internacional de Japón (JICE, por sus siglas en inglés) pudimos acceder a algunos videos testimoniales e imágenes del lugar, además de las historias de superación después de la destrucción sufrida.

El resurgimiento

En el poblado se dieron cuenta rápidamente de que la prioridad era reparar el daño en la planta de Fukushima, a pesar de que el Gobierno japonés destinó millones para la recuperación de los lugares afectados, la ayuda demoraba en llegar. Los pobladores asumieron que salir del atolladero dependía no solo del gobierno, sino de ellos, y se pusieron manos a la obra.

Su principal deseo era la recuperación de la playa, para que los niños pudiesen volver a jugar, así comenzó la limpieza de escombros y esto fue fuente de optimismo para sus habitantes, que además les imbuyó una sensación de comunidad y la certeza de que juntos podrían salir adelante. Siguieron con la recuperación de la ostricultura, superaron sus diferencias y crearon una industria que consistía en menos líneas de cultivo, que dejaba más plancton para el consumo de las ostras y las hacía crecer más.

Al no querer que personas morbosas fuesen a ver la devastación, pusieron mucho empeño en la construcción de hoteles y los famosos Minshuku –posada local de estilo japonés–, cuentan con diez de estas posadas con capacidad para más de 250 personas y la misma cantidad en el hotel Kanyou. El mercado de frutos del mar y los restaurantes también resurgieron para deleite de muchos, se crearon senderos para ciclismo, festivales de música, arte, danza y cultura de la región. La famosa danza del Shishidori –danza de los ciervos–, que según sus creencias ayuda a que las almas de los fallecidos descansen en paz y a dar gracias por la vida es el mejor ejemplo que nos puede dejar Minamisanriku, recordar a los que se han ido, pero mirar hacia adelante y seguir avanzando a pesar de todo.

Por la resiliencia de los pobladores de Minamisanriku decidimos no mostrar fotos de cómo quedó tras el tsunami, sino elogiar su voluntad cual fénix y disfrutar con lo que han construido. Agradecemos a Masatoshi Watanabe por su colaboración para este artículo.

Ministerio de Tierras, Infraestructura, Transporte y Turismo Información Numérica Nacional de Tierras (área administrativa).

Rolando José Rodríguez De León es catedrático de la Universidad de Panamá y doctor en comunicación audiovisual y publicidad.