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21 de Ene de 2022

Cultura

Vil metal

Estuve casi un año avisando de que lo que estamos viviendo venía bajando. Durante meses pronostiqué que la cuarentena estricta, con cierre de playas absoluto, no era ningún tipo de medida para protegernos sino una maniobra encaminada a dejarles a ellos paso libre.

Estuve casi un año avisando de que lo que estamos viviendo venía bajando. Durante meses pronostiqué que la cuarentena estricta, con cierre de playas absoluto, no era ningún tipo de medida para protegernos sino una maniobra encaminada a dejarles a ellos paso libre.

Lo mismo digo de la reglamentación a nivel nacional de prohibir el acceso a la playa a partir de las seis de la tarde, ¡váyanse al carajo! ¿En serio me quieren hacer creer que el policía que recorre la playa a las cinco y cuarenta y cinco de la tarde arreando a surfistas que aprovechan las últimas olas y parejas de jubilados que pasean por la arena con la fresca está cuidándolos? Pffff, ¡a su chif están cuidando!

Para ellos paso libre y expedito. Para ellos pradush oficiales sin matrícula que adelantan a toda velocidad por los hombros delante de los motorizados que hacen como que no las ven. Para ellos no hay problema en abrir cuentas bancarias. Emplanillados, protegidos y queridos como hermanazos de la vidaza, la pandemia fue para ellos una bendición. Si Dios conmigo, ¡quién contra mí!

Mientras tanto, los honrados nos hemos comido un cable recogiendo migajas, nada que ver con los diez milloncejos y piquillo que encuentran en un solo caleto (¿Cuántos más habrá que no les interesa encontrar?). Mientras tanto, los artistas que se atrevieron a participar en la convocatoria del Ministerio de Cultura llevan tres meses esperando a que alguien se digne a hacer su trabajo y les paguen. Hoy es cinco de diciembre y si el pago no sale antes del quince no van a cobrar este año y el que viene tendrán que empezar desde cero el proceso de meter la factura para ver si el 2022 les hace el milagrito.

Mientras tanto, para pagar publicidad que ya no engaña a nadie pero que sin duda alegra a los amiguitos de los encargados de repartir el botín en el Ministerio de Cultura sí mueven el culo los funcionarios culturosos. Para repartir pedazos del pastel a sus amigachos sí están vivos los culturetas. Pero para cumplir con los compromisos adquiridos con la gente que realmente suda la camiseta para poder vivir, tal y como hacemos el resto de los mortales que no cobramos sueldos aumentados de directivo de ministerio, para eso no hay ni tiempo, ni ganas, ni empeño, ni empuje.

El Ministrillo Mamerto invoca a Dios mientras sigue dando largas a los perjudicados. Que si mañana, que si la semana entrante, que sí, sin duda, la siguiente quincena. El hecho es que le quedan exactamente seis días a partir de hoy, seis, para que el pago a los involucrados en el Festival de Teatro y en el Encuentro de Literatura, ambos organizados por MICULTURA, se haga efectivo.

Y sin duda también, si al final los artistas se quedan sin cobrar hasta el año que viene, le echará la culpa a Raimundo y todo el mundo, yo no fui, fue Teté, ¡qué malos malosos sois que os metéis conmigo y yo no tengo la culpa de nada!

Porque en este pequeño país andan los ladrones detrás de los que roban y los pájaros disparan a las escopetas. Los delincuentes visten de blanco impoluto, los ministros solo se encargan de sus amigos y de tratar de que el erario pague fiestuquis para 'hacer balance de logros', no delante de los contribuyentes, que al fin y al cabo somos los que pagamos sus sueldos, no, sino ¡delante de sus funcionarios!, que, como buenos palmeros le aplauden como focas cuando él, con la gigantografía a mayor gloria de su rechoncha persona a su espalda, levanta las manos creyéndose un héroe.