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16 de Ene de 2022

Cultura

Un retrato de la familia afroantillana

'El doloroso humo de la noche' es el nombre de la primera novela de Ernesto Holder que aborda, a través de la historia de una familia afrodescendiente, el tema de la pertenencia; a la búsqueda de un lugar que pueda considerarse propio

Un retrato de la familia afroantillana
Ernesto HolderEdward Ortiz

SErnesto Holder posee una larga trayectoria profesional. Del Grupo experimental de Cine Universitario, se trasladó al canal de Panamá, donde inició su carrera como especialista audiovisual. Con el tiempo, Holder llego a ser el director del programa de documentación histórica de la Ampliación del Canal. No podría estar más orgulloso de sus logros, pero un pendiente siempre tocaba la puerta de su mente. En sus veintes había formado parte de un colectivo denominado “la otra columna”, donde se forjaron reconocidos escritores nacionales. El propio Holder escribió poemas, de hecho, sus obras fueron premiadas. Paralelamente a sus obligaciones profesionales se convirtió en columnista de La Estrella de Panamá, pero siempre había querido escribir en el género novela.

“Las posibilidades de crear literatura siempre se vieron interumpidas, diría yo, por las responsabilidades cotidinas”, admite. Sus obligaciones profesionales lo alejaban de esa posibilidad de tener una rutina que le permitiera avanzar en una idea de forma continua. “siempre mi primer interés era ser un poco más narrativo, escribir cuentos y novelas”, agrega. Y hace algunos años se propuso llevar este proyecto adelante.

El primer borrador de El doloroso humo de la noche , así se llama su primera novela, estuvo listo en 2016, de allí, lo circuló entre algunas personas cercanas que le ofrecieron recomendaciones y le ayudaron a pulir el producto, aunque los cambios fueron menores. “Primero sientes una complacencia porque logras el objetivo con el que habías soñado pro muchos años. Pero luego, releyéndola vas profundizando en la historia, estás consciente de que no es una historia real, pero que cuenta la vivencia de muchas familias afroantillanas que crecieron y buscaron un espacio en la comunidad panameña durante la mayor parte del siglo XX”.

La motivación inicial del escritor era “poder contar los dolores, las preocupaciones que percibí creciendo en mi comunidad de Parque Lefevre y Río Abajo, la comunidad afrodescendiente de las Antillas en particular, de encontrar un lugar para llamarlo nuestro. Cuando lees la obra, te das cuenta de que trata de esa búsqueda de un espacio aquí en Panamá y cómo ese camino se bifurca hacia diferentes lugares”, plantea.

Un retrato de la familia afroantillana
El autor, durante la presentación de la obra.Edward Ortiz

Holder pone el propio ejemplo de su familia. “Yo soy producto de una mamá que tenía nueve hermanos, así que eso se multiplica en un montón de primos hermanos que nos conocimos todos, crecimos juntos, pero parte de la familia se queda y parte continua mayormente hacia Estados Unidos. La obra retrata algo de eso, de la búsqueda de la pertenencia en Panamá, pero de una comunidad que se sigue moviendo a lo largo del tiempo”, comenta.

Ese espacio de pertenencia está reservado para quienes con más decisión afrontan los retos que impone la comunidad, el más fuerte, la discriminación racial. “Cada cierto tiempo recordándote que no eres de aquí, que vienes de otro lado y tú, afrodescendiente, queriendo decir 'nosotros venimos a estas tierras, ayudamos a construir una obra magnífica que representa un valor incalculable para este país, y con eso nos hemos ganado nuestro espacio' y dentro de esa óptica, queremos quedarnos, enfrentar las amenazas de diferentes perspectivas: la de los zonians, que estuvieron aquí por mucho tiempo, bajo las circunstancias sociales y políticas de la discriminación racial, instaurada oficialmente y un rechazo un poquito menos agresivo de la comunidad latina que vive en el área de Panamá y que de alguna manera poco a poco nos fue aceptando más, abriendo más las puertas, haciendo lucha común para contrarrestar las amenazas más agresivas de parte de la Zona del Canal”, explica el autor.

La novela comienza con la historia de una pareja de 21 años de edad que viene de Barbados, en el año de 1925, influenciados todavía por esa narrativa de que en Panamá había grandes oportunidades y que ya el Canal tenía 10 años de estar funcionando. Históricamente está comprobado que en esas fechas continuaba el arribo de afroantillanos con el deseo de construir vida en Panamá. Ellos se encuentran con una serie de retos que el libro describe a lo largo de sus páginas.

“Escuchabas situaciones que le ocurrían a familiares tuyos y no estando presente, te creaba un imaginario, un retrato difícil de entender de ese mundo del cual hablaban tus tíos. Era un mundo al que no querías pertenecer”.

Algunos de esos retos Holder recuerda haberlos escuchado en su infancia, ya fuera de familiares o vecinos que trabajaron por muchos años para el Canal de Panamá. “Entre las conversaciones de adulto que uno escuchaba, a uno le quedan las preocupaciones por la realidad del sistema del gold roll y el silver roll. Haciendo trabajos que igualmente realizaban ciudadanos blancos provenientes de Estados Unidos o blancos que habían nacido y crecido aquí pero que no eran pagados de la misma manera. Y los retos de navegar entre las amenazas las disyuntivas, el desprecio…”, sostiene.

Un retrato de la familia afroantillana
Portada de 'El doloroso humo de la noche'Edward Ortiz

“Escuchabas situaciones que le ocurrían a familiares tuyos y no estando presente, te creaba un imaginario, un retrato difícil de entender de ese mundo del cual hablaban tus tíos. Era un mundo al que no querías pertenecer”, reconoce.

El sociólogo Gerardo Maloney, quien participó en la presentación del libro, que se llevó a cabo en el auditorio del Museo del Canal Interoceánico, consideró a la obra como de la nueva literatura afropanameña, mientras que la profesora y escritora Mariafeli Domínguez quien fue la oradora de fondo, ubicó a la novela dentro de los márgenes de la nueva literatura latinoamericana. Holder establece que su deseo principal era transitar por la narrativa, escribir una novela, no necesariamente enfocarse en un tema específico. “Mi interés era retarme a narrar una historia y eso no iba enmarcado en ninguna estructura literaria, no es esa la propuesta. Eso se lo dejo a los expertos”, asegura. “Simplemente me senté a escribir”, agrega.

De hecho, admite que tiene “a medio palo” dos historias que pudiesen convertirse en novelas y no contemplan el tema afrodescendiente. Historias que esperan pacientemente el momento en que sean completadas. Pero Holder sabe que sin la constancia y la disciplina para hacerse una rutina de trabajo es muy difícil.

“Gente como yo que tiene que pagar las cuentas, trabajar, que tiene que ir a dirigir un equipo de documentación histórica en la ampliación del Canal no podemos darnos el lujo de encerrarnos y darle seguimiento a las ideas continuamente. Yo escribí un capítulo y ese capítulo se quedó 9 meses guardado, pero la mente sigue trabajando”, relata. El ritmo mejoró cuando se decidió a establecer la estructura de la historia y su respectiva línea de tiempo. “Entonces pude comenzar a escribir”, dice.

Un retrato de la familia afroantillana
Holder dedica ejemplares de la obra luego de la presentaciónEdward Ortiz

Las cosas cambiarán en adelante. Luego de 36 años de servicio en el canal de Panamá, Holder se acogió a su jubilación y mira con entusiasmo esas dos historias que tiene guardadas. Pero eso será más adelante. Por el momento, el escritor está dedicado a la promoción de El doloroso humo de la noche. Pienso que el libro ha despertado el interés de la comunidad afroantillana porque efectivamente, como dice Maloney, este libro es el retrato de cualquiera de nuestras familias afroantillanas. Y a ver qué sucede…”, indica.

Al escritor le anima la idea de que, en mayo, mes de la etnia negra, se pueda realizar un conversatorio sobre El doloroso humo de la noche “porque ya el libro habrá circulado y podremos conversar a fondo con los lectores sobre su interés en los detalles que encontraron; me interesa mucho conocerlos, saber cómo fue recibido y qué experiencias les generó desde su propia perspectiva”.

A Ernesto Holder, la experiencia de narrar una historia le ha parecido insuperable. “Me anima mucho el trabajo creativo, es una sensación sublime cuando uno puede meterse de lleno a contar una historia que es ficción pero que tiene mucho de realidad y que no solo se trate de un deseo personal, sino que el producto de este proceso pueda servir para que muchas otras personas se sientan identificadas, y creo que este libro hace eso”, concluye.