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20 de May de 2022

Cultura

Una carta, un nombre, un destino

La trayectoria del embajador Pezet revela la significativa importancia de Panamá para el Perú, así como el acompañamiento político que se brindó a la naciente república panameña

“El nombre del puerto de Balboa y la comunidad que lo rodea, como terminal del litoral Pacífico del Canal, debe su origen al Ministro del Perú en Panamá en aquella época [1908]. Esta información la obtuve del libro Old Panama and Castilla del Oro, del autor Dr. C. L. G. Anderson del Cuerpo de Reserva Médico del Ejército de Estados Unidos, editado por la casa The Sudwarth Co. de Washington D.C. en 1911” (O. Barrelier, 2021).

El galeno Anderson era integrante de la Comisión Ístmica del Canal, con el rango de teniente primero, asimismo -señala Barrelier- cirujano del Cuerpo de Voluntarios del Ejército y miembro de varias sociedades profesionales. Vivió en Panamá hasta la inauguración del Canal en agosto de 1914.

En la nota 21 al pie de la página 23 de la citada publicación aparece el siguiente párrafo (originalmente en inglés): “Por sugerencia del Ministro de Perú (la nación más beneficiada por el descubrimiento de Balboa), las autoridades de Estados Unidos en Panamá, el 30 de abril de 1909, cambiaron el nombre del extremo Pacífico del Canal Ístmico del simple 'La Boca' (The Mouth) a 'Balboa' para conmemorar al descubridor del Mar del Sur; al igual que Colón, en la entrada del Atlántico del Canal, honra la memoria de Cristóbal Colón, el descubridor de América, y el primer europeo en visitar la bahía de Limón y la mitad occidental del istmo”.

'La Boca' era, en aquel entonces, la desembocadura del extinto Río Grande, que fue represado por los estadounidenses para crear el lago de Miraflores, a poco más de un kilómetro de la costa. Por muchos años, ese sector o barrio de Balboa, que hoy día es la entrada a la Calzada de Amador, se llamó y sigue conocido por muchos mayores como 'La Boca', y era el atracadero del transbordador que transportaba los vehículos que cruzaban el cauce del Canal hacia el interior, antes de la construcción del Puente de las Américas. En ese vecindario queda actualmente la Universidad Marítima Internacional de Panamá (Olaciregui, 2009; Barrelier, 2021).

El autor de la sugerencia del cambio de nombre del puerto a “Balboa” no fue otro que Federico Alfonso Pezet quien, desde octubre de 1905, a los 46 años, era Ministro Encargado de Negocios del Perú, posición que ocupó hasta octubre de 1912.

Pezet, formado en Londres, llega a Panamá como periodista en 1883 donde vivirá seis años. Su biógrafo J. Saona (2017) señala que “[...] en 1884 fue Editor en español del "Panamá Star and Herald", hasta 1886, año en que fue designado Cónsul del Perú en Panamá (1886-1889). En 1889 fue nombrado Cónsul General del Perú en Liverpool y Londres. Y más tarde, Cónsul General en Nueva York por casi diez años (1890-1899). Fue Primer Secretario de la Legación peruana en Washington DC (1900) y Encargado de Negocios en la misma ciudad”.

En 1904 fue Cónsul General de Perú en Centroamérica y nuevamente Cónsul General en Panamá; ambas responsabilidades serán fusionadas en una sola plaza en octubre de 1905 por decisión administrativa de la cancillería peruana y Pezet continuará como Encargado de Negocios para toda la región hasta 1909 en que es trasladado nuevamente a los Estados Unidos. Aunque mantiene su residencia en Washington DC viaja periódicamente al istmo para preparar informes de primera mano sobre los avances en los trabajos del Canal. Su conocimiento del país -sumando once años de experiencia- le permite ganar el aprecio de panameños y estadounidenses. Una de sus amistades más estrechas fue la que cultivó con Nicanor de Obarrio, embajador de Panamá en el Perú en 1908. Un detalle poco conocido es que una rama de la familia Pezet, por iniciativa del propio Federico Alfonso, se radicó definitivamente en el istmo y sus descendientes existen hoy formando parte de la historia nacional panameña.

Durante su permanencia en Norteamérica, Pezet amplió sus intereses académicos escribiendo “Contrast in the Development of Nationality in Anglo America and Latin America”, ensayo jurídico basado en su propia experiencia al tener una madre inglesa y “Question of the Pacific” reflexión jurídica sobre los trabajos del doctor Víctor Manuel Maurtua sobre soberanía e integridad territorial tomando como referencia los resultados de la infausta “Guerra del Pacífico” para el Perú.

Pezet fue también el primer embajador peruano en los Estados Unidos (1912) precisamente al año siguiente de la primera expedición de Hiram Bingham al Cuzco (Perú) -de un total de tres-, patrocinada por la Universidad de Yale, que permitió el redescubrimiento de Vitcos y Macchu Picchu. Murió a los 70 años en Italia, “The New York Times” le dedicó una nota necrológica el 29 de diciembre de 1929 donde saludó su actuación orientada a reforzar los vínculos del país de los incas con Panamá y Centroamérica.

La trayectoria del embajador Pezet revela la significativa importancia de Panamá para el Perú, así como el acompañamiento político que se brindó a la naciente república panameña lo que explica el esmero en la selección del personal diplomático y el grado de involucramiento que se pedía a los funcionarios peruanos haciendo del Istmo su patria adoptiva.

Una carta, un nombre -“Balboa”-, sellaron un destino y tejieron una fascinante página de historia diplomática.

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