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29 de Ene de 2023

Cultura

No arriesgues lo que tienes y necesitas, por algo que no tienes ni necesitas

El techo de la comparación social es una batalla que nunca se puede ganar, o la única forma de ganarla es no librarla

No arriesgues lo que tienes y necesitas, por algo que no tienes ni necesitas
La idea es tener suficiente y hacer lo mejor que puedes para conservarlo.Shutterstock

Una paradoja que aparece ahora en épocas decembrinas es 'no tener nunca suficiente'.

Muchos de nosotros a veces no vemos que ya tenemos suficiente, buscamos ganar dinero que no teníamos y que no necesitamos, apostando a proyectos riesgosos.

No hay motivo alguno para arriesgar lo que tienes y necesitas, por algo que no tienes ni necesitas. Esta es una de las cosas que, por muy obvia que sea, suele olvidarse.

Un porcentaje significativo de quienes leen esta columna van a tener, en algún momento de la vida, un salario o una cantidad de dinero suficiente para satisfacer toda necesidad razonable y para comprar muchas de las cosas que querrían. Sin embargo, la habilidad financiera más difícil es conseguir que tu meta deje de moverse.

Lo más peligroso es la comparación social. Piensa en un jugador de béisbol novato que gana $500,000 al año, es, según cualquier definición, rico. Pero pongamos que juega en el mismo equipo otro jugador que tiene un contrato por $430 millones al año; el novato, en comparación con este último, no es nada.

El techo de la comparación social es una batalla que nunca se puede ganar, o la única forma de ganarla es no librarla, aceptar que puedes tener suficiente, incluso si eso es menos de lo que tiene la gente a tu alrededor.

El ejercicio es como el dinero; uno piensa “ya me di un buen trote, así que ahora me merezco una buena comida”. Riqueza significa renunciar a esa comilona y quemar calorías netas. Es duro y requiere autocontrol, pero una brecha entre lo que podrías hacer y lo que eliges hacer se acumula a lo largo del tiempo.

La idea es tener suficiente, y hacer lo mejor que puedes para conservarlo, saber cuándo hay que dejar de asumir riesgos que podrían perjudicar.