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21 de Jan de 2020

Familia

Cuando la derrota da paso a la victoria

Un niño que no sabe perder, no soporta la frustración. Es responsabilidad de los padres enseñar el valor de la derrota

Entusiasmado y feliz, como siempre, Pedro se preparaba para competir en una carrera con sus compañeros de clase. Sonó el silbato, salieron los cinco niños. Al ver que sus compañeros llegaron primero, el niño se enfadó, lloró e hizo un berrinche. Perdió, por primera vez.

Un niño o niña que no sabe perder es un individuo que carece de tolerancia a la frustración e inseguro. Además, no respeta a su contrario y mucho menos considera el valor de participar en una actividad y ganar experiencia, pues solo está enfocado en el triunfo, aseguró la psicóloga Naidine Prince.

Perder es parte de la vida. Saber perder es tan importante como saber ganar. Cuando un niño, niña o adolescente no obtiene el triunfo deseado o ser el mejor en algo, es la oportunidad ideal para que los padres le enseñen el valor de la constancia, perseverancia y cómo pueden aprender del ‘error' cometido.

Sin embargo, regularmente los padres y madres consideran y hacen saber a sus hijos que son los mejores. Es así como en el día a día los infantes reciben altas dosis de halagos y crecen con la idea que son mejor que el resto de los niños y niñas. ‘Cuando ingresan a una institución, cuando comparten con un grupo de infantes se dan cuentan que no son los mejores en todo, se frustran, por esto como padres es necesario enseñarles a aceptar la derrota sanamente', explicó Prince.

PERDER CON ELEGANCIA

Es necesario enseñar el valor de la derrota, aunque suene raro, pues padres y madres desean que sus hijos siempre obtengan triunfos.

NAIDINE PRINCE
PSICÓLOGA

‘Cuando un niño no obtiene el triunfo deseado, es la oportunidad para enseñarle el valor de la constancia y perseverancia'

Luego de la derrota, si no se obtuvo el premio, calificación o puesto deseado, felicitar al vencedor es una muestra de confianza en sí mismo, de respeto lo que favorece el desarrollo y buen sentido competitivo del niño o niña.

‘Una sana derrota es el inicio de muchos triunfos, el pequeño que sabe perder, verá en ello la oportunidad de seguir adelante y ser mejor lo cual le ayudará a obtener éxitos a corto plazo y por supuesto en su vida adulta', aseguró Prince.

‘Un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria', así describe Paulo Coelho la valía de saber perder.

El éxito no sólo se mide en triunfos, sino en la capacidad de afrontar la derrota y los desafíos que ésta trae para el crecimiento personal. Poco a poco, los padres y madres deben enseñarles a perder en las diferente etapas del crecimiento.

A través de juegos, se puede empezar la enseñanza con los niños y niñas más pequeños. Si se equivocan, motivarlos a hacerlo nuevamente, a analizar qué hicieron mal y tratar de mejorar; siempre teniendo en cuenta que se puede ‘ganar o perder'. Así enfrentarán los desafíos sin temores y con ganas de superarse, explica la psicóloga.

GESTIONAR SUS FRUSTRACIONES

Es importante que cuando el infante no obtiene lo deseado, como padres no le eviten la frustración, más bien le enseñe a enfrentarla y a tomar la experiencia como positiva. Toque el tema con el o ella, resalte que no se es ‘excelente' en todo y explíquele que como ser humano tiene fortalezas y debilidades, siempre enfocado al valor del esfuerzo y de la experiencia, aconseja la psicóloga.

Algo primordial es no burlarse del que pierde. Como adulto debe dar el ejemplo y enseñarle a su hijo o hija a respetar a quien comete errores. De lo contrario lo que transmitirá es que perder es vergonzoso.

Un fracaso o derrota ofrece la posibilidad de cambio y de aprendizaje. En pocas palabras ‘el fracaso es el inicio de un triunfo sostenido', afirma la profesional. Agrega que como adultos debemos preparar a nuestros niños y niñas para cuando obtengan esos triunfos continúen siendo, modestos, responsables y personas que aporten a la sociedad y a su prójimo.