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27 de Nov de 2020

Farándula

Las canciones han cambiado

Antes eran considerados como ‘outsiders’. Pero hoy en día los compositores jóvenes ocupan el sitial más importante de la industria musical

No es cualquiera que agarra una guitarra, se sube a un escenario y expresa sus emociones frente a un micrófono. Se requiere de sensibilidad y talento para poder armonizar letras y notas. Son dos rasgos que no muchos cantautores en el Istmo poseen y que los sitúa dentro de un movimiento musical que ha venido agarrando ímpetu en la última década, sobre todo con el surgimiento de la denominada canción de autor.

¿Qué es lo que impulsa a esta nueva generación de compositores? ¿El aspecto minimalista de sus ‘shows’, apenas una voz acompañada por una guitarra? ¿El deseo de darse a conocer no solo por su música sino también por sus letras?

Para el cantautor y fundador del colectivo ‘Tocando madera’, Yigo Sugasti lo que impulsa a estos jóvenes son las ‘ganas de expresarse por medio de la canción como vehículo de transmisión de ideas y sentimientos’, así como ‘la convicción de vivir del arte y hacer canciones para cantárselas al público’.

El autor del tema Soy un vampiro abstemio , uno de los himnos del rock istmeño, considera que este movimiento nace a raíz de un ‘compromiso con conciencia para con nuestra historia musical y el rescate, documentación y promoción de este patrimonio panameño, que es la canción hecha hoy en nuestro país’.

LAS NUEVAS CANCIONES

‘Todos somos soñadores y todos somos independientes. La ‘industria’ musical casi no existe ya’: con estas palabras el roquero Camilo Navarro define el movimiento musical que ha surgido en Panamá en los últimos años, cuyas raíces están afirmadas en el género del rock.

Sugasti resalta el vínculo que existe entre el movimiento denominado ‘canción de autor’ y la escena roquera panameña. ‘Existen las dos escenas: la roquera y la de la canción de autor, solo que en los últimos años, sobre todo con el surgimiento del movimiento ‘Tocando Madera’, cada vez más cantautores han tomado la determinación de dedicarse profesionalmente al oficio, cosa que en el rock panameño no sucede con frecuencia y ha sometido a este género a olas que suben y bajan que no han permitido su profesionalización a fondo’, dictamina el promotor musical.

A pesar de los vínculos existentes, Navarro no ubica a la música que ha venido trabajando actualmente como ‘rock’, sino como un sonido más urbano, más enfocado hacia lo que él define como ‘un sonido más urbano, más beat alternativo’. ‘Actualmente trabajo en el disco nuevo de ‘Cienfue’ con Rasta Lloyd, Makako y RasDub’, afirma.

Aún así el músico Carlos Iván Zúñiga no considera que la ‘canción de autor’ en Panamá ha desplazado a la escena roquera. ‘Para nada aunque si están relacionadas. Todo es música pero creo que los mejores compositores son aquellos que tienen el rock en el alma’, indicó el ex integrante de la agrupación Tierra de nadie, una de las bandas más representativas del rock panameño.

Zúñiga es uno de los artistas que en una escena cultural que se renueva cada día con la aparición de ‘nuevos teatros y escenarios’ en la ciudad se esfuerza en crear ‘canciones de rock con influencias de otros géneros como el folklore latinoamericano y la música clásica’.

DESAFÍOS Y RETOS

Frente al crecimiento de una escena de la ‘canción de autor’ en el Istmo, Navarro percibe como obstáculo principal a este desarrollo ‘la falta de una estructura organizada’ y ‘la falta de apoyo de marcas y Gobierno’. ‘Debería de existir un plan de cultura como en Colombia, donde a los mejores artistas del Gobierno los apoyan con recitales y medios. En estos tiempos no se puede vivir del arte. Sin apoyo el arte no existe’, indicó.

‘Los obstáculos los ponemos nosotros mismos. Hay que creer en el talento de uno mismo, hay que creer en las composiciones que son buenas y venderlas. Al final del camino el negocio de la música es como cualquier otro’, manifestó el veterano cantautor Alberto Gaitán, autor de éxitos como ‘Muy dentro de mi’, de Marc Anthony, ‘Ay bueno’, de Fernandito Villalona, ‘Dame otro tequila’, de Paulina Rubio, entre otros temas.

Para Sugasti la razón de que la escena de la canción de autor todavía no haya superado el estado de eclosión se debe a que todavía ‘no nos hemos desarrollado de manera formal en áreas como la industria musical y en las últimas décadas por aquello de la globalización, que dicta que lo que es moda allá es moda acá’.

Añade que es imperativo concederle mayor importancia al repertorio de canciones que ‘componen la banda sonora del Panamá de ayer y de hoy; por medio de un plan de estado en conjunto entre el gobierno, empresa privada, artistas y la sociedad’. ‘Entonces se velará porque los canales obvias y naturales de difusión de nuestra cultura -educación elemental, bachiller y universitaria, los medios de comunicación, los espectáculos culturales y comerciales, el turismo y otros- divulguen nuestro patrimonio de canciones más allá de la fama de su creador y de lo conocida que sea la canción en cuestión’, expresa el compositor Sugasti.

Gaitán advierte que hace falta una mayor cohesión entre los distintos actores de la industria musical. ‘Hace falta unirnos más para que todas las sociedades, tanto de compositores, como de músicos, productores y demás, experimenten un desarrollo enorme en Panamá. Cuando las personas entiendan que esto es un negocio grande, del cual se puede vivir muy bien, entonces le pondrán atención al hecho de ser compositor’, advierte.