10 de Ago de 2022

Farándula

Cómo construir responsabilidad

Un paso a la vez. La imposición de reglas es necesaria, pero tiene que haber una justificación, el diálogo es fundamental

Todas las noches se repite la misma escena. ‘Carlitos, recoge tus juguetes que ya es hora de dormir', exige la voz. Carlitos pone su mejor cara de víctima y responde a su madre: ‘No puedo, estoy cansado... tengo mucho sueño...', va, recoge tres cosas y queda la madre recogiendo el reguero.

Todos los padres pueden certificar que no es fácil la tarea de educar a un hijo. No todos los niños son iguales, algunos son dóciles mientras que otros tienen un carácter más fuerte. Pero, ‘como padres, debemos estar atentos a estas dimensiones para saber atender sus necesidades y aspirar a que el día de mañana, lleguen a ser adultos independientes y responsables', afirma la psicóloga Julia González.

Lo primero que hay que tener claro es que la educación empieza desde el primer día. Esto significa que no hay que esperar que el niño tenga una determinada edad para inculcarle reglas o señalarle límites. De acuerdo con la psicóloga, ‘los niños entienden muchas más cosas de las que los padres creen, incluso mucho antes de que hayan adquirido la capacidad del habla'.

Es por ello recomendable establecer pautas fijas desde que los hijos nacen. ‘A los niños les gusta la seguridad y las rutinas. Acuéstelos siempre a la misma hora, respete sus horarios de comida. Y recuerde ante todo, hablarles, hablarles siempre desde que nacen. Procure que se acostumbren a su tono de voz', señala. Esto aportará en los niños seguridad desde los primeros meses de vida.

Por su parte, el psicólogo infantil Javier E. Rodríguez plantea que todo niño necesita reglas.

‘Los niños deben conocer desde muy temprano donde están los límites. Si no los ven, si no los encuentran, llegarán a pensar que todo les está permitido, y, cuando no lo consigan se sentirán frustrados.', y esa frustración se reflejará en malos humores y rabietas.

Eso sí, estas reglas deberán ser razonables y decididas democráticamente. ‘Esto significa que no se debe actuar autoritariamente sino como padres que saben escuchar y argumentar', indica Rodríguez.

Y cada vez que se establezca una norma se debe explicar el por qué. ‘Así, por ejemplo, para las tareas se le dirá al niño: ‘cuando llegas a casa debes hacer la tarea porque es tu obligación como estudiante. Así acabas antes y tienes tiempo para jugar y cenar', agrega González.

Es muy importante establecer siempre una relación de confianza y de buena comunicación.

‘No los juzgue, no los critique, frases como qué tonto eres, o me has decepcionado no tienen cabida', detalla González. En su lugar, es preferible decir: ‘Yo sé que eres un niño inteligente y que podrás conseguir lo que quieres' o ‘no te preocupes si ahora no te salen las cosas, ten paciencia'.

Háblales con normalidad escuchando sus palabras. Responda sus interrogantes e intente siempre despejar sus dudas.

Dele a su hijo responsabilidades que vayan de acuerdo con su edad.

‘Es recomendable que desde pequeños tengan alguna responsabilidad. De ese modo sabrán lo que es esforzarse y conseguir cosas. Aprenderán lo que conlleva una responsabilidad', dice Rodríguez.

En un principio será recoger sus juguetes, responsabilizarse por su aseo. Más adelante será mantener su habitación en orden, ayudar a poner la mesa, responsabilizarse por una mascota.

Cuando entren en la edad escolar, deben asumir la responsabilidad de sus trabajos y tareas en casa.

A medida que crezcan, y cuando llegan a la adolescencia, les iremos permitiendo cosas si ellos demuestran responsabilidad.

En la medida que demuestren que son capaces y responsables, vaya presentándoles más oportunidades.

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¿RECOMPENSAS?

El valor de cumplir con los deberes

Una norma no es una sanción. Tender la cama no es un castigo, como tampoco madrugar para ir al colegio. Algunos piensan que es necesario recompensar cada uno de los actos que los niños hacen bien, pero se debe tener claro que los niños deben entender que la responsabilidad de sus acciones no tiene por qué necesitar una recompensa. Por ello es preferible utilizar valoraciones positivas. Ser responsable es una muestra de madurez, y esa, es sin duda la clave de la aspiración de cualquier padre. Criar hijos responsables, independientes y maduros para que se integren perfectamente en sociedad, siendo felices en un mundo que comprenden y donde se pueden desenvolver a la perfección.

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REGLAS PARA NO MALCRIAR

La responsabilidad de la educación es tanto de padres como hijos.

Establezca normas claras.

Aclare lo que se espera.

Establezca las consecuencias de trasgredir las normas.

La tareas y obligaciones en el hogar ayuda a crear responsabilidades.

Sea coherente. Las Normas y las consecuencias por no cumplirlas deben ser consecuentes.

No sea arbitrario. No debe haber excepciones ni para reglas ni para consecuencias por no cumplirlas.

Premie la responsabilidad.