20 de Sep de 2021

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Maricarmen Plata:'Confío en que a raíz del caso de los albergues abramos los ojos'

La nueva secretaria de Acceso a Derechos y Equidad de la OEA salió este domingo a Washington para ejercer su cargo. Pide una revisión a las leyes que protegen a la infancia panameña y lanza la pelota al poder público competente

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Maricarmen PlataLarish Julio | La Estrella de Panamá

Maricarmen Plata (ciudad de Panamá 1976) asume que es una mujer con cierto éxito y que por tanto siente la responsabilidad y la obligación de aportar y servir a esta región “supremamente desigual”. “Toda mi vida he sido alguien que ha buscado dar”, dice.

Reemplaza a su compatriota Farah Urrutia, y ahora es la nueva secretaria de Acceso a Derechos y Equidad de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El domingo se marchó a Washington con una premisa clara: dar visibilidad a los que no la tienen, a los problemas reales. Una cuestión de compromiso hacia los problemas tapados de su país y en la región.

La abogada es una emprendedora innata: conoce que con paciencia, perseverancia y determinación se logran las metas. Defiende firmemente la diversidad y la necesidad de contar con el talento femenino en contextos de paridad, por ello pretende ser ejemplo y con su trabajo proyectar que las mujeres pueden ganar espacios cuando no se claudica.

Plata sabe ser cruda, sugerente y extensa a ratos. Proyecta un espíritu inconformista y luchador. Está convencida de que la prosperidad y la sostenibilidad de nuestra región va a depender, en gran medida, de nuestra capacidad participativa, la confianza en los diálogos y de que impere la justicia hasta las últimas consecuencias.

¿Cuál fue su primera experiencia con la desigualdad? ¿En qué momento de su niñez o adolescencia descubrió que el mundo no era igual para todos?

Creo que mi primera experiencia en cuanto a desigualdad fue cuando viví algunos años fuera de Panamá. Cuando estaba muy pequeña, por motivos de trabajo de mi papá, fui a Canadá, a Montreal. Nos trasladamos a esa ciudad de primer mundo, estudié en una escuela pública, Mis papás me explicaban que había ciertas reglas. Cuando llegué dije ¡Waooo! Hay almuerzo de calidad en la escuela. Y en ese momento entendí lo que era una escuela pública, muy distinta a las de Panamá. Estamos hablando del año 1985. Había toda clase de gente, diferentes realidades socioeconómicas y creo que también veía un ambiente más diverso de lo que tal vez había experimentado en el colegio de mi país. Veía niños con diferentes realidades. Esa fue mi experiencia personal con respecto a esta realidad, que se mantiene hoy.

Usted es la nueva encargada de la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad. Reemplaza a su compatriota Farah Urrutia. ¿Qué tareas pendientes le encomendó?

Conozco a Farah desde antes de haber ingresado a esta posición. Hemos trabajado en algunos proyectos aunque no directamente, y profesionalmente la respeto mucho; creo que dice mucho de Panamá el hecho de que puedan darse este tipo de transiciones, y creo que dice mucho de las mujeres el hecho de que las podamos manejar con esta cercanía. Ella siempre estuvo muy abierta conmigo desde el día uno. En algunos años, cuando tenga que regresar a mi país, ojalá también que este organismo siga teniendo representación de mujeres panameñas.

Pero, ¿le encomendó algún tema pendiente que ella no tuvo tiempo de gestionar?

Bueno así como tareas pendientes, no. Como te digo estoy por ingresar a la posición. Debo ver el panorama completo y creo que lo que corresponde a las tareas pendientes son más a nivel de la misma secretaría y de la misma organización. Ya me tocará conversar con el equipo de trabajo. Pero sí considero que la tarea pendiente es seguir dejando el nombre de Panamá en alto, y seguir manteniendo el profesionalismo y la ética profesional que se ha llevado hasta ahora a nivel internacional. Hoy hay mujeres muy profesionales representándonos desde hace tiempo a nivel de la política exterior y ojalá siga siendo así.

Entonces, ¿cuál será su prioridad al llegar a Washington?

No puedo hablar desde la perspectiva de la misma organización porque eso lleva a un tema de poder adentrarme en la temática. Creo que a nivel personal, entiendo que es una secretaría que tiene muchísimo potencial, la Secretaría a Accesos a Derechos y Equidad está muy enfocada a las poblaciones en situación de vulnerabilidad, como inmigrantes, como los grupos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad. Son las poblaciones más vulnerables y que a raíz de la pandemia se han visto más afectadas. Creo que en términos generales los esfuerzos de todos van a estar dirigidos para dar apoyo en lo que necesiten esas poblaciones. Por ejemplo, cuando hablamos de refugiados migrantes que venían ya con una realidad bastante compleja a nivel de nuestra región por la situación política específica. Entonces creo que es importante entender y seguir trabajando y seguir analizando el impacto específico que ha tenido la pandemia y así poder enfocar los esfuerzos en construir una nueva hoja de ruta con el mismo norte. En cuanto al respeto de los derechos humanos hay que visibilizar la situación de ciertas poblaciones, pero con un enfoque en la realidad mundial, con el impacto económico en términos de salud. La pandemia ha visibilizado también situaciones que tenían que corregirse desde antes y que tal vez no eran evidentes para todos, entonces siento que ha traído a la palestra situaciones que no estaban siendo debidamente visibilizadas y esto brinda una oportunidad para que todos apoyemos su corrección.

“No hay una sola madre o padre responsable que no se sienta profundamente consternado al escuchar estas historias. En la medida en que no se esté trabajando en una forma articulada, con un objetivo común, este tipo de situaciones van a seguirse dando”

La pandemia hace visible lo que siempre estuvo ahí: la desigualdad. Por ejemplo en términos de educación, según la Unicef, uno de cada cinco niños no tiene acceso a una educación equitativa y de calidad en el mundo ¿Qué hacer ante este panorama?

Creo que en Panamá el tema de la educación viene con una mora de años, y no solamente en nuestro país sino a nivel mundial, porque al mismo esquema educativo no le hemos querido dar el enfoque que se debe. Particularmente en Panamá lo que se ha visibilizado a raíz de la pandemia es precisamente esa desigualdad que tú comentas y que mencionaba al principio. Te decía que en el año 1985 yo salgo de Panamá y entro a una escuela pública, y para mí tenía una modernidad que jamás había visto, entonces al día de hoy es aún más real. Nosotros quisiéramos pensar que en Panamá estamos en una situación un poquito más privilegiada que otros países, y siempre hemos sido como panameños tal vez críticos, pero a la vez muy orgullosos de lo que hemos construido, y con debida razón, porque tenemos muchas cosas positivas y hemos sido una población muy resiliente, pero en el tema de educación hemos fallado y le hemos fallado a las futuras generaciones. Creo que un tema importante es trabajar en una política educativa con una continuidad, y eso depende por una parte de una voluntad estatal que esté conectada con una voluntad política de todos los actores en el engranaje estatal y que se pueda mantener a lo largo del tiempo. Hoy hay muchísimas organizaciones que están dispuestas a colaborar con Panamá en términos de educación. Soy creyente del multilateralismo, de lo que podemos hacer como una comunidad internacional para apoyarnos entre nosotros y hacer esfuerzos comunes. No creo que los retos sean muy distintos de un país a otro en la región.

sobre el tema tecnológico y la necesidad de acceso a la tecnología, si bien es cierto que los niños van a regresar en un corto o mediano plazo a un sistema presencial, la tecnología es –y era antes de la pandemia– un elemento vital de la educación. Entonces creo que tenemos que seguir trabajando en ello. Sí es importante como decía, y yo no soy educadora, entonces eso se lo dejo a los especialistas, pero he escuchado y entiendo que debe haber una revisión integral de lo que es el currículum, porque es algo que viene desde hace muchos años. Creo que es oportuno revisar nuestro sistema educativo.

El sistema de memorizar ya pasó. Hay que aprender a manejar la cantidad de información que tenemos de una forma eficiente y productiva. Entonces esas son las capacidades que nosotros tenemos que incluir en nuestro currículum educativo.

¿Cómo debería construirse la equidad? ¿Cómo se gestiona el cambio?

Creo que el primer paso para la equidad es identificar que vivimos en un mundo con muchísimas fallas en cuanto a lograr una verdadera equidad. Vivimos en un mundo supremamente desigual y tenemos muchos temas que históricamente nos han ido separando, polarizando, y nos han ido engranando en una perspectiva muy individualista.

Entonces, si queremos hablar de equidad como una realidad y no como algo teórico, es importante que como individuos nos aboquemos a entender que nuestra realidad no necesariamente es igual a la del resto del mundo y esto suena como un poquito básico, pero es muy difícil alcanzarlo, porque la realidad es que todos vivimos y crecemos con una serie de privilegios, y cuando hablo de privilegios no es un tema de situación socioeconómica o de ricos o pobres, un privilegio es poder comer, poder tener tres comidas al día, un privilegio es tener acceso a la educación, un privilegio es poder vivir dentro de un contexto familiar con personas que te apoyen, un privilegio es realmente ser una mujer en un mundo donde hoy la mayoría de las posiciones de liderazgo están ocupadas por hombres, y se les da una preferencia a los hombres y hay una brecha salarial conocida.

“Creo que hay una polarización importante. Definitivamente hay países donde el tema de la democracia ha sido más que vulnerado. Creo que es importante trabajar en común para darle a la democracia el valor que tiene, y darle el valor que tiene a la libertad”.

Hablando del tema del género, lo ideal es que el mundo nos albergue a todos: hombres y mujeres, ¿hay avances en la región para alcanzar esa equidad?

Creo que el hecho de que haya una verdadera conversación y haya una voluntad por parte de los Estados de visibilizarlo, es un logro. Ojalá fuera una voluntad en el sentido de decir que vamos a romper completamente con los esquemas y vamos a poner a una mujer como ministra de una cartera que no típicamente se le asigna, o vamos a asegurarnos de que esté dentro de un contexto de junta directiva.

Paralelamente tenemos que trabajar con cambios sociales que le permitan a la mujer acceder a esas posiciones.

¿Qué reforma urgente pediría para salvaguardar la equidad en la región y en Panamá?

Creo que en Panamá se están haciendo muchas cosas. Puedo confirmar que así es. Panamá ha sido uno de los países que corresponde a la iniciativa de paridad de género; que es un esfuerzo público-privado, donde se unen una serie de acciones y es impresionante.

Maricarmen Plata:'Confío en que a raíz del caso de los albergues abramos los ojos'

Todo 100% enfocado en el tema de paridad de género; eso refleja que no hay una, sino múltiples iniciativas tanto del sector privado como del sector público.

No creo que se requiera una reingeniería en temas de género, es simplemente entender dónde hay una posibilidad de dar mayor visibilidad y apoyar a que las mujeres puedan integrarse en forma efectiva a la economía, porque la economía está perdiendo al no tener mujeres.

Mirando con más amplitud. La corriente ideológica de izquierdas ha irrumpido en países de Latinoamérica con una fuerza contundente ¿Cómo cree usted que han influido estas corrientes al desarrollo de la igualdad y la equidad en todo el territorio?

Es más que un tema de corrientes. Creo que hay una polarización importante. Definitivamente hay países donde el tema de la democracia ha sido más que vulnerado. Creo que es importante trabajar en común para darle a la democracia el valor que tiene; darle el valor que tiene a la libertad. Creo que hay mucho trabajo que hacer, creo que como latinoamericanos tenemos una identidad propia y somos una región sumamente resiliente y sumamente impactada a lo largo de la historia por diferentes situaciones, entonces creo que es el momento de que nosotros valoremos lo que somos y lo que tenemos. Trabajemos por nuestros pueblos, trabajemos por entender cuáles son las necesidades de estos para lograr un esfuerzo común. La libertad y la democracia deben ser un norte importante para nuestra región y hacia allá deberíamos trabajar todos.

Muchas organizaciones, entre ellas la OEA, han documentado graves crímenes en Venezuela perpetrados por el régimen de Nicolás Maduro, pero pocas son las acciones contundentes, ¿considera que son acciones blandas?

No las calificaría como blandas. Considero que tenemos que entender la realidad y el contexto mundial, tenemos que entender la realidad de los organismos. Como te decía en un principio, soy creyente 100% del multilateralismo y creyente de que es importante trabajar a través de esfuerzos comunes dentro de lo que permite cada organización. Entonces, en efecto hay muchas críticas, a veces tendemos a quedarnos un poco en las redes, y a criticar lo que uno ve y lee, y no nos vamos al fondo. Es un buen momento para que todos tengamos la oportunidad de entender realmente cuáles son los mecanismos que existen, cuáles son los foros que están disponibles y qué trabajos. Pienso que el trabajo que se ha hecho hasta ahora es de mérito, y veo muy objetivamente con ánimos entrar a una organización, que está siendo muy activa al visibilizar. Se ha hecho un trabajo importante. Pero al final, todos los países mantienen un nivel de autonomía y de participación, y cada uno tiene su política de Estado, algo fundamental.

Panamá investiga abusos sexuales, físicos y psicológicos a decenas de niños en albergues supervisados por el Estado. Un caso que ha estremecido el país. ¿Cómo valora esta violación a los derechos fundamentales de la infancia?

No hay una sola madre o padre responsable que no se sienta profundamente consternado al escuchar estas historias. El sistema en el que vivimos depende de muchos actores; en la medida en que no se esté trabajando en una forma articulada, con un objetivo común, este tipo de situaciones se van a seguir dando. Cuando ocurren estos casos, tienes diversos actores que tendrían que estar respondiendo con la misma celeridad y con un trabajo en común. Hay temas que hay que cambiar en cuanto a la ley; la manera en que se manejan este tipo de casos.

“No podemos perder la noción de lo que hemos aprendido en esta pandemia. La sociedad ha despertado en muchos sentidos, en cuanto a su participación. La juventud de hoy es más activista y quiere lograr cambios. El impacto de la pandemia exige nuevas generaciones que vengan preparadas”.

Este tipo de situaciones se dan también por falta de educación. Soy creyente de que tiene que haber algún grado de educación sexual, porque la verdad es que no puedes esperar que un niño se proteja si no va a tener a lo largo de su vida a un adulto al lado que le esté guiando.

El caso de los albergues es un balde de agua fría, pero al mismo tiempo es una situación que no nos debería sorprender a los que tenemos claro que hay una mora en cuanto a la atención apropiada de estos casos.

Hay mucho trabajo que se ha hecho con Unicef. Creo que Panamá ha hecho un esfuerzo, no se trata tampoco de desarticular lo que ya existe, se trata de identificar lo que está pasando, dónde fallamos, qué se mantiene y qué tenemos que cambiar, pero eso requiere de voluntad. Creo que es importante que quienes sean responsables de esto, asuman esa responsabilidad, pero por otro lado creo que es importante no quedarnos en eso y tratar de trabajar en los cambios fundamentales que hay que hacer.

Tampoco es justo generalizar, hay muchos jueces, muchos juzgados donde hay gente muy buena y gente muy trabajadora. Los juzgados de niñez trabajan con las uñas y eso también hay que entenderlo y visibilizarlo.

¿Cree fielmente en la justicia de este país?

Espero que sí. Quien me conoce sabe que soy una persona que siempre va a tratar de verle el lado positivo. Confío en que a raíz de esta situación, finalmente abramos los ojos. Espero que haya un aprendizaje, espero que esas personas buenas, que sé que están allí, en posiciones donde pueden cambiar el rumbo de las cosas, tengan un espacio para lograr cambios.

Para generar estos cambios urge excluir la polarización. No hay tolerancia en la sociedad. Lo vemos en las redes, en la calles, ¿por qué cree que nos cuesta tanto aceptar la opinión ajena?

Creo que cada vez somos más impacientes. Soy creyente 100% del diálogo como sociedad. Podemos construir una cultura de diálogo en nuestros hogares, en nuestras escuelas.

¿Se aventuraría a vislumbrar un panorama después de la crisis?

Hoy tenemos una vacuna, el porcentaje de casos está bajando significativamente. No podemos perder la noción de lo que hemos aprendido en esta pandemia. La sociedad ha despertado en muchos sentidos, en cuanto a su participación. La juventud de hoy es más activista y quiere lograr cambios. A los jóvenes hay que escucharlos porque son el futuro. Es importante que la juventud traiga sus propuestas. Asegurarnos de que los diálogos sean reales. Las soluciones vienen de los diálogos. Tú no puedes esperar a que de la noche a la mañana vengan las soluciones. El impacto de la pandemia exige nuevas generaciones que vengan preparadas.

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