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21 de Sep de 2020

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Convivir con la basura

PANAMÁ. Mientras la economía panameña mantiene un importante ritmo de crecimiento y los principales índices apuntan a una reducción de ...

PANAMÁ. Mientras la economía panameña mantiene un importante ritmo de crecimiento y los principales índices apuntan a una reducción de la pobreza y el desempleo, el tema de la recolección y la disposición de la basura es una tarea aún pendiente; tanto que gran parte de la campaña hacia la Alcaldía de Panamá se ha centrado en este tema. Quien llegue a la principal alcaldía del país se verá enfrentado con una urbe que produce cantidades desproporcionadas de basura, cuyos pobladores ignoran su responsabilidad en el asunto y la palabra “reciclaje” les suena a ícono de computadora.

Según Alonso Filós, encargado del relleno sanitario de Cerro Patacón, a mediados de 2007 en los distritos de Panamá y San Miguelito se recogían 1,250 toneladas de basura por día, cifra que ha aumentado a 1,500 toneladas, y que se dispara en días puntuales hasta las 1,900. Según el Plan Nacional de Residuos Sólidos del Ministerio de Salud, en el 2006 se producían diariamente en el país más de 1,500 toneladas de residuos sólidos, de los cuales un gran porcentaje no era recolectado oportunamente. La situación es crítica, y el crecimiento caótico y desproporcionado de la ciudad ha tirado por la borda las proyecciones establecidas: en el Estudio sobre el Plan de Manejo de los Desechos Sólidos para la Municipalidad de Panamá, elaborado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en 2003, se proyectaban 1,262.90 toneladas diarias, para 2010 y 1,443.80 en el 2015, cifras que ya han sido rebasadas por la realidad.

QUÉ HACER

“Solucionar el problema de recolección y disposición de la basura requiere fortalecer los municipios, crear programas para la recuperación de residuos, además de concienciar a la población para crear la demanda para el uso de materias recicladas”, afirmó Leslie Marín, abogado ambiental del Centro de Incidencia Ambiental-Panamá  (CIAM). Marín sostuvo que ante el crecimiento económico del país hay que dotar a la mayoría de los municipios de un presupuesto que les permita ejecutar una gestión integral de sus residuos sólidos.  “No podemos ignorar que no contamos con un verdadero equipo de profesionales y personal técnico en materia de desechos. Pese a la existencia de la ANAM, hay lugares que siguen incumpliendo con los requisitos mínimos para disponer de los residuos sólidos”, consideró.

¿RECICLAJE?

Marín afirmó que en el país más de veinte empresas reciclan vidrio, papel, cartón, plásticos y metales, pero “lastimosamente aún hay quienes desconocen qué, dónde y cómo reciclar”.

Para Filós, sin embargo, “el reciclaje abarca mucho más”, y se requiere la participación de entidades como el Ministerio de Salud, la ANAM y el INADEH para capacitar a quienes estén interesados en involucrarse en esta actividad. Añadió que el consorcio panameño-español URBASER-PLOTOSA ganó una concesión para manejar el vertedero de Cerro Patacón por los próximos 15 años, que incluye el aprovechamiento del material reciclable y el biogás que genere el relleno, aplicando el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).

Marín destacó iniciativas como la del Reino Unido, donde el gobierno y más de 20 cadenas de tiendas y supermercados acordaron reducir el impacto ambiental que producen las bolsas plásticas en 25% para finales de 2008. Para ello, se ofrecen incentivos para minimizar el uso de las bolsas plásticas entre sus clientes. Comercios como Marks & Spencer, por ejemplo, cobran a los usuarios que soliciten bolsas plásticas 9 centésimos por cada una.

Un ejemplo más cercano es el de Curitiba, la capital ecológica de Brasil y la tercera ciudad más limpia del mundo, donde se desarrolla un plan de urbanismo ecológico que se traduce en altos niveles de reciclaje, grandes cantidades de áreas verdes, un sistema de tránsito modelo y programas sociales que llegan a toda la comunidad.

Iniciativas como ésta parecen estar aún muy lejos de ser emuladas Panamá y el problema, aunque afecta a todos los ciudadanos, todavía no hace parte de las preocupaciones prioritarias de las comunidades. Para Stanley Heckadon, investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, “el panameño, independientemente de su condición educativa o económica, no se considera responsable de la limpieza de la ciudad pues, según él, es asunto del Gobierno”.

Julio Rovi, ex director de la DIMA y firme creyente del reciclaje, sostiene que hay que “oficializar el reciclaje”, por ser la mejor alternativa al problema de la basura, pues a la vez que se recolectan desechos, se crean pequeñas empresas, y empleos. En su opinión, el reciclaje puede contribuir eficientemente a contrarrestar las consecuencias del mal manejo y disposición de residuos sólidos, el cual conlleva problemas ambientales, como contaminación de agua de ríos y quebradas, del suelo y áreas boscosas.

“Este manejo inadecuado pone en riesgo la salud de la población a niveles que pueden volverse crónicos y cuyos síntomas no observamos hasta que se ha producido un daño en muchas ocasiones irreversible”, enfatiza Marín.