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12 de Apr de 2021

Planeta

Mujeres rurales y los proyectos de reforestación

PANAMÁ. La Red de Viveros Comunitarios: Cadena Verde es un proyecto de producción de viveros que aglutina a organizaciones de mujeres ru...

PANAMÁ. La Red de Viveros Comunitarios: Cadena Verde es un proyecto de producción de viveros que aglutina a organizaciones de mujeres rurales que habitan en la cuenca hidrográfica del canal de Panamá, y que este año, con el apoyo de Panama Forest Services (PFS), tiene programado producir más de 300 mil plantones.

Se trata de pequeñas agrupaciones de mujeres organizadas en comunidades de las provincias de Panamá y Colón, formando pequeñas empresas que producen plantones para proyectos de reforestación que impulsan la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Norberto Odebrecht, Panama Forest Services (PFS) y hasta para empresas que reforestan en la provincia de Darién.

CONSTANTE CRECIMIENTO

Una de estas organizaciones es la Asociación de Productores Agroecológicos del Río Gatuncillo (APARGA), con sede en la comunidad de Los Playones, en el corregimiento de Buena Vista de Colón, en donde para este año se producirán 160 mil plantones.

La presidenta de APARGA, Raquel Santana Rodríguez, afirmó que esta organización inició en 2006, con una producción anual de 5 mil plantones, y que a medida que crecían y fueron mejorando la técnica, los pedidos se incrementaron hasta llegar a un total de 50 mil en el 2008.

Todo esto sucedió cuando APARGA se integró a la Cadena Verde Comunitaria (CVC), una red de pequeños viveros comunitarios liderada por mujeres amas de casa, lo cual le permitió recibir el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la ACP.

Luego, aparecen Panama Forest Services y otras organizaciones, con lo cual a partir de 2008 la producción de plantones aumenta significativamente.

POR EL BIEN COMÚN

Con satisfacción, la presidenta de APARGA destaca que gracias al apoyo de PFS se han convertido en una organización más eficiente, que para este año tiene un pedido de 80 mil plantones, de los cuales ya han entregado 30 mil unidades.

Explicó que entre las especies cultivadas se destacan la caoba, cedro espino y amargo, el cocobolo, roble, laurel, guácimo negrito y colorado, corotú, madroño, el moro, el calabazo, carbonero entre otros.

Manifestó que con el paso de los años aprendieron a mejorar la técnica de preparación y el cultivo de los plantones, hasta ser cada vez más eficientes y así obtener mayores réditos con la venta.

MEJORA CON LOS AÑOS

Ello incluyó la preparación del terreno con un sustrato que incluye la gallinaza, cascarilla de arroz, carbón y tierra, lo cual ha dado muy buenos resultados, porque cuando el plantón es entregado lleva todos los nutrientes necesarios para pegar, una vez sea sembrado en el campo.

Recordó que antes los plantones se cultivaban en bolsas de plástico, lo cual hacía que la labor fuera más complicada, era propenso a romperse y su manejo era dificultoso. Pero, tal como lo relata Santana Rodríguez, apareció el gerente de PFS, Luis Carles, con una nueva técnica consistente en el uso de tubetes, con el cual se eliminaron en gran medida las bolsas plásticas y el uso del sustrato se hizo más eficiente.

El resultado: mayor eficiencia y reducción de costo, pues antes la producción de un plantón oscilaba entre 13 y 17 centésimos; cifra que hoy día se ubica entre los ocho (8) y diez (10) centésimos.

GANA LA SOCIEDAD

Sobre los ingresos obtenidos, la presidenta de APARGA explicó que estos se dividen en tres partes: un 25% se destina a obras sociales en las comunidades donde laboran; un 25% se lo reparten los socios (son 12, de los cuales 10 son mujeres), y el restante 50% se utiliza para sufragar las necesidades de la Asociación, como la construcción de las estructuras, y la compra de equipos e insumos.

‘Lo que pretendemos es concienciar a las personas sobre la necesidad urgente de volver a reforestar’, destaca Santana Rodríguez, quien añadió que también cuentan con un centro de capacitación para residentes del área, y al cual también llegan estudiantes nacionales y extranjeros.

En las instalaciones de APARGA, trabajan residentes de Buena Vista, Nuevo Ocú, San José, Pueblo Grande, Nuevo Paraíso, Sardinilla y Los Playones, y la idea es que estas personas hagan extensivo lo aprendido, en las comunidades donde habitan.

‘Nosotros trabajamos aquí porque nos gusta, porque lo vivimos y porque tenemos deseos de mejorar lo que nosotros mismo hemos da ñado’, puntualizó la presidenta a APARGA.