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08 de May de 2021

Planeta

El futuro es amarillo

PANAMÁ. Imagínese un sitio lleno de frondosos guayacanes dejando caer sus flores amarillas en el verdoso pasto y formando una alfombra p...

PANAMÁ. Imagínese un sitio lleno de frondosos guayacanes dejando caer sus flores amarillas en el verdoso pasto y formando una alfombra por donde caminar.

Sólo por un momento cierre sus ojos para pensar cómo sería la región de Azuero con una autopista donde las isletas estén adornadas con muchos de estos árboles. Una ciudad donde el calor de la estación seca sea refrescado por el movimiento de las hojas de los guayacanes. Un lugar donde los niños y los adultos puedan cobijarse de los picantes rayos solares bajo la sombra de los árboles y donde los turistas queden perplejos ante la belleza de las flores de esta especie.

‘El futuro (de la provincia de Herrera) es amarillo’, dijo un amigo argentino mientras yo escuchaba atentamente la idea del ambientalista japonés Jorge Matsufuji de concebir una ciudad poblada de guayacanes.

Pero esto no es una utopía. Matsufuji, que se ha distinguido por ser un defensor de la flora y la fauna panameña, está dispuesto a hacer de este sueño una realidad. Y no se dará por vencido hasta alcanzarlo, ‘yo moriré sembrando mis palitos’ ha dicho en varias ocasiones el anciano de 74 años, quien también es director ejecutivo de la Fundación Shinmatsu, que significa un bosque ideal.

Afortunadamente él no está sólo en esta batalla por cambiarle el rostro a la deforestada provincia central. Ya son muchos los aliados. Hay residentes, autoridades y hasta empresas privadas que se han contagiado con la iniciativa de Matsufuji.

Pero como cita un viejo adagio ‘para muestra (de lo que se dice), un botón’. El pasado 4 de abril la Fundación Shimatsu convocó a la recolección de semillas de guayacán frente a la Dirección de Tránsito de Chitré, en la provincia de Herrera, para plantarlas en un futuro en solidaridad con las víctimas del terremoto de Japón. ‘Se quiere que en diez años, cuando los árboles que se han sembrado con estas semillas den sus flores, las personas recuerden a las víctimas del desastre’, dijo ‘Don Jorge’, como le llamo yo. Además, ‘que se conozca que los panameños sentimos el dolor del pueblo japonés’, detalló.

Fue toda una mañana recogiendo semillas. Hubo mucha camaradería durante este encuentro. Más de doscientas personas —entre niños, jóvenes y adultos residentes, ganaderos, agricultores, funcionarios del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, Autoridad Nacional del Ambiente, Protección Civil, Instituto de Mercadeo Agropecuario, Acodeco, Universidad de Panamá, Policía Nacional, Ministerio de Educación— acudieron a la cita.

El alcalde, Manuel Solís; y el gobernador, Elías Cano, ambos de Chitré, también se agacharon para colectar las guabas secas, que contienen 270 pepitas en su interior.

Empresas privadas como Ricardo Pérez y Cable & Wireless Panamá también ofrecieron su apoyo. La de autos donó dos cortadores de semillas, mientras que la telefónica prestó su grúa para facilitar la extracción de las semillas.

La jornada terminó a las 12 del mediodía con más de 1 millón de semillas colectadas. Aunque él sigue colectándolas. Ahora se necesita que se done 20 mil bolsas de tamaño 20 x 21 pulgadas para plantarlas, recuerda Matsufuji.

El entusiasmo por reforestar Herrera ha sido contagiado a casi toda la población. En las calles, en las escuelas y hasta en la misa las personas preguntan cómo avanza la obra de siembra. ‘Esto ha sido un gran movimiento social en favor de la Tierra’, dijo el director de Shinmatsu.