15 de Ago de 2022

Planeta

Los niños, la semilla que puede salvar el planeta

PANAMÁ. A las puertas del progreso de un país está la educación. No podemos pretender entrar a esa condición de ‘progreso permanente’ si...

PANAMÁ. A las puertas del progreso de un país está la educación. No podemos pretender entrar a esa condición de ‘progreso permanente’ si nuestra educación en todos los niveles no cubre las expectativas de lo que queremos hacer y ser como nación, más lo que exige el acelerado avance del Mundo.

Esto hablando en términos generales, al referirnos a la importancia de la educación para el desarrollo de un país. Igualmente, la educación es imprescindible para, así como aprovechamos los recursos naturales, saber cómo protegerlos para no seguir actuando en contra de nuestra propia subsistencia.

Los efectos que vemos hoy sobre el planeta no son más que el producto de nuestra falta de educación en su favor, de una cultura de protección y defensa del medioambiente, de una cultura ambiental, como se le quiera llamar, pero todo debe ir en ese enfoque, porque ya pasamos de ‘necesario’ a ‘urgente’.

EDUCACIÓN TRADICIONAL

El abogado ambientalista y ex asesor legal de la Autoridad Nacional del Ambiente —ANAM—, Harley J. Mitchell Morán, aporta que ‘la mayoría de los actos de agresión al ambiente que violentan las leyes, suelen tener una raíz cultural, propia de una educación tradicional que no inculca a las personas el respeto por el prójimo y el entorno, manteniendo importantes puntos de individualismo en lugar de la cultura del servicio a los demás’; por ello, muchos anteponen su interés personal al colectivo, como es el ambiente.

La carencia educativa, según Mitchell Morán, alcanza a muchos que tienen la responsabilidad de promover la cultura ambiental, ya sea del sector gubernamental u ONG, ‘quienes desconocen el alcance de los problemas ambientales y de sus soluciones’, una carencia educativa que puede tener consecuencias para todo el entorno.

‘... la educación en valores ambientales y basada en datos científicos y la utilización de métodos investigativos modernos desde la infancia, es sumamente necesaria, no solo para que las futuras generaciones sientan la necesidad de proteger el ambiente, sino para que tengan también posibilidades de hacerlo’, concluye.

‘Desde la infancia’, es lo necesario, lo obligante.

Nuestra mejor arma o herramienta para detener el gran daño que ya se ha hecho es reforzar a nuestros niños y niñas en lo que son, excelentes receptores de información y los mejores maestros, para formar las nuevas generaciones con ‘conciencia de medio ambiente’.

LEGISLACIÓN

En Panamá existe una legislación bastante acorde con la necesidad ambiental, donde básicamente, en términos educativos está la Ley 10 de Educación Ambiental, promulgada el 24 de junio de 1992, misma que ‘adopta la Educación Ambiental como una estrategia para conservar y desarrollar los recursos naturales y conservar el ambiente’.

De acuerdo a esta ley, en su artículo 6, corresponde al Ministerio de Educación —MEDUCA— promover, regular y supervisar ‘la ejecución de los programas sobre medio ambiente en las escuelas y colegios oficiales y particulares del nivel inicial, medio y superior’. El MEDUCA, a través de la Dirección Nacional de Educación Ambiental, ‘ofrece información educativa en el marco de los ejes transversales, en los temas de Ambiente para los docentes, estudiantes y público en general...’.

Pero... lo que vemos nos hace pensar que o no es suficiente, o en algo se está fallando. Porque la conciencia general, pese a los programas educativos, gubernamentales y privados, y a todas las campañas, no da muestras de haber cambiado significativamente.

CAMBIOS

Sin embargo, explica la directora nacional de Educación Ambiental, ingeniera agrónoma Adilia Olmedo de Pérez, que ‘en educación los cambios son a mediano y largo plazo’, y esto se debe a que hay que cambiar costumbres, la cultura, comportamientos registrados en la psiquis que no son fáciles de modificar, pero el producto final será lo esperado.

No obstante, esta tarea es una responsabilidad de todos, porque el MEDUCA es regente de la educación formal, pero solo no puede lograr que el cambio se dé. Es necesaria la acción interinstitucional —gobierno, empresa privada, ONG, organismos internacionales—.

Olmedo de Pérez explica que se tienen dos grandes programas en el campo: los ejes transversales de Educación Ambiental y Gestión Integral del Riesgo. Gracias a los cuales ‘desde que comenzamos este bregar en la década del 90 sí estamos viendo cambios en los niños y adolescentes, con el objetivo de lograr ciudadanos conscientes para la toma de un decisión correcta, aunque (esos cambios) no se ven de repente’.

NUEVA GENERACIÓN

Los planes educativos, desde los primeros años, deben incluir, sin excusas y no solo como una materia más, la información necesaria para que la niñez se levante con la formación imprescindible para corregir lo hecho y prevenir nuevos daños de los cuales las únicas herederas son las futuras generaciones, que no contarán con un planeta en condiciones ‘sanas’.

‘Es importante que los niños tengan conciencia sobre la relación entre sus familias y ellos en materia de conservación de los recursos naturales. … porque ellos son los que van a heredar el mundo en que nosotros vivimos hoy’, opina el periodista y docente universitario Modesto Tuñón.

La educación de las nuevas generaciones debe ser una labor conjunta entre la escuela y la casa. El problema es que la mala formación y la inconsciencia provienen de los adultos que actualmente tienen la responsabilidad de esa educación, principalmente en el hogar. Por ello, tomar conciencia y tratar de corregir actitudes es primordial para lograr el propósito de cambiar el comportamiento actual.

Tuñón resalta que ‘nunca hemos tenido una cultura ambiental y es necesario educar una generación que tenga conciencia sobre los impactos humanos en los recursos naturales y que adquieran sensibilidad desde niños sobre la necesidad de vivir en un ambiente sano’.

Es una tarea de todos y debemos recordar que principalmente educamos con el ejemplo; por ello, debemos estar pendientes de que nuestros ejemplos sean los mejores. En el tema ambiental hay demasiada gente que sigue pensando que las advertencias sobre los daños al planeta son provenientes de ecologistas extremistas y de políticos disfrazados de verde, ‘por ser un tema de moda’. Mientras se piense así, la tarea de cambiar procederes y lograr enrumbarnos hacia la solución seguirá siendo mayormente una intención.

En el Día de la Tierra revisemos lo que hemos hecho en su favor y en su contra, la balanza no nos favorecerá, pero estamos a tiempo de revertir algunos daños, si no todos, y evitar los nuevos.