07 de Ago de 2022

Planeta

‘Del bosque al cemento’

PANAMÁ. La destrucción de los bosques para dar paso al desarrollo urbanístico de la ciudad de Panamá provocó el desplazamiento de muchos...

PANAMÁ. La destrucción de los bosques para dar paso al desarrollo urbanístico de la ciudad de Panamá provocó el desplazamiento de muchos animales a otros ambientes donde hubiera lo necesario para sobrevivir. En la actualidad, muchas de las especies que migraron se hallan en riesgo de extinción, sin embargo, hubo otras que se resistieron a dejar su hogar y lograron sobrevivir y adaptarse a los cambios en el paisaje que sufrió la urbe capitalina.

La ardilla parda, el ñeque, cocodrilos y mapaches cambiaron ‘la selva por el cemento’, dice Melquiades Ramos, médico veterinario de la Autoridad Nacional del Ambiente.

El instinto de sobrevivencia de los animales ha logrado doblegar las situaciones para extender su existencia. Cada uno de ellos tuvo que evolucionar en sus hábitos para acomodarse a los cambios de temperatura y a los nuevos ambientes. Los cocodrilos, por ejemplo, vivían en aguas limpias y se alimentaban de animales vivos. Hoy en día comen hasta carroñas para sobrevivir y habitan en cloacas. ‘Son unos verdaderos sourvivor’, dice el médico. Incluso en la actualidad se habla que hay sobrepoblación de este reptil, sin embargo, no hay estudios científicos que lo comprueben.

Las ardillas, por su parte, encontraron refugio en los pequeños parches de bosques que aún quedan en la ciudad. Los roedores han construido nidos hasta en los cables telefónicos. Han sobrevivido sin problemas porque no tienen depredadores naturales en esta área, pero esto no significa que no enfrentan riesgos diarios. Algunas _literalmente_ comen cables por la escasez de su alimento _las semillas de los árboles_. Las traviesas ardillas se han convertido en parte de la belleza paisajística de la capital panameña, dijo Jorge Morales, biólogo del Laboratorio Marino del Smithsonian en Punta Galeta, Colón.

Otra especie que se ha adaptado sin problemas a la selva de cemento es el ñeque, dice Morales. Este animalito perdió a su depredador natural, el ocelote, que se tuvo que retirar a otras áreas boscosas para poder sobrevivir. Ante esta falta se ha reproducido a diestra y siniestra. Se le ve con regularidad en áreas cercanas a la antigua zona del Canal y en lugares donde aún quedan algunos árboles.

Otros de los guerreros ha sido el mapache. Sí, ese animalito que tiene sus ojos cubiertos con un antifaz natural y su cola anillada es uno de los residentes más habituales en la capital. Se ha acostumbrado a alimentarse con desechos de los basureros y cangrejos del mar. Ha construido sus nidos en las rocas de las aguas saladas en Amador, donde existe una de las colonias más grandes, explicó Morales. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más podrán perpeturarse si los bosques y los alimentos son cada vez menos mientras que la contaminación es mayor? El mañana no está prometido para ellas. Lo peor es que no existe censos ni estudios que determinen la población ni la condición de los animales.