24 de Feb de 2020

Planeta

Las aves rapaces invaden los cielos panameños

PANAMÁ. A eso de las doce medio día del jueves, un sol radiante se alzaba en lo alto. Una bandada de pájaros sobrevolaba los cielos. Una...

PANAMÁ. A eso de las doce medio día del jueves, un sol radiante se alzaba en lo alto. Una bandada de pájaros sobrevolaba los cielos. Una compañera de trabajo que logró verlos me anunció que se trataba de la migración de las rapaces. ¡Es increíble! fue mi primera expresión al levantar la mirada hacia el firmamento. Y es que durante tres años he escrito sobre este fenómeno natural que sólo puede ser visto en cuatro lugares del mundo: Panamá, México, Costa Rica e Israel, pero nunca había tenido la oportunidad de observarlo.

Era como ver los cielos cubiertos de pequeños puntos negros que se movían con el viento del Norte al Sur. Eran miles, contarlas y reconocerlas era casi imposible. Lo mejor era dejar grabado aquel instante en una fotografía...

No lo pensé dos veces. Subí corriendo las escaleras del diario, que se encuentra en la avenida Frangipani, para avisarle al fotógrafo que necesitaba fotos para describir la experiencia. A voces les avisé a mis compañeros lo que estaba ocurriendo con la migración. Sólo uno o dos se preocupó por verlo. Mientras los extranjeros pagan cientos de dólares por apreciar este espectáculo natural, para los panameños es algo muy común.

Josué decidió subir hasta el techo para lograr una toma más cercana de los pájaros. ‘Sube tú también...’, dijo. No lo pensé dos veces... Empecé a ascender escalón por escalón. Arriba encontré un sitio cómodo para observar el paso de las rapaces. Era la ventana de la dirección general. ‘Estás loca’ fue la expresión de muchos en la redacción. Era de esperarse escuchar algo así. Pero valía la pena guardar ese momento para siempre en una fotografía. Y así fue.

LA ÉPOCA

Cada año desde septiembre hasta noviembre por Panamá cruzan más de un millón de aves rapaces procedentes del Norte con destino al Sur del continente americano en busca de calor y alimentos. Se mudan en busca de un lugar donde pasar el invierno norteño. A mí sólo me atrajo este fenómeno. Científicos, ambientalistas y voluntarios de distintas regiones del mundo llegan hasta Panamá para observar el avance de la migración y documentar los hábitos de las especies.

LOS NÚMEROS

Las cifras que reposan en los archivos de la Sociedad Audubon de Panamá, una organización con más de 35 años dedicada a la conservación de las aves, revelan que en el 2004 cruzaron por el Cerro Ancón —punto de encuentro de los científicos para monitorear la migración— 1 millón 74 mil 78 pájaros. Este fue el primer conteo de aves en el país centroamericano.

En el 2005 bajó el número de aves que pasó por el cerro. Ese año se registró 800 mil 329. Para el 2006, la cifra aumentaría: 1 millón 330 mil 270 pájaros usaron el corredor biológico en su ruta hacia el Sur. A partir de este año las cifras de aves que han cruzado el Cerro Ancón han sido superiores al millón. El récord se registró en el 2008. Para entonces cruzaron 1 millón 687 mil 205 aves. Este año 2011 el conteo aún no ha terminado.

El fenómeno puede ser visto en cualquier sitio de la capital.

Entre los pájaros que más comúnmente usan los cielos panameños para hacer este viaje hacia el Sur del continente están el gallinazo cabecirrojo, el gavilán aludo y el gavilán de Swainson. La mayoría se alimentan, descansan y luego continúan su viaje. Pero hay otros que sienten que su hogar temporal está en el istmo. Se quedan mientras pasa la época de invierno en Norteamérica. Luego regresan para continuar sus vidas.