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23 de Sep de 2020

Planeta

Chernóbil tiene nueva amenaza

PANAMÁ. Veinticinco años después de que una explosión en la planta nuclear de Chernóbil provocara la formación de una enorme nube radioa...

PANAMÁ. Veinticinco años después de que una explosión en la planta nuclear de Chernóbil provocara la formación de una enorme nube radioactiva, la historia podría volverse a repetir.

Los bosques aledaños a la zona de exclusión están tan contaminados al punto que un incendio podría crear una nube de humo radiactiva desvastadora, de acuerdo a una publicación del portal digital de la BBC Mundo.com

El riesgo para las personas es alto. Aunado a lo anterior, el país se halla en la época de los arándanos que se acostumbra a vender en vasos plásticos. Lo malo es que muchos de estos frutos provienen de los bosques de Chernóbil. Y aunque parecen ser aptos para el consumo, para los especialistas es mejor no hacerlo. Los frutos pueden tener cargas radioactivas que podrían causar daños al organismo. Lo peor es que a los vendedores ambulantes no se les hace mediciones de radioactividad. Esto sólo se hace en los mercados oficiales.

PELIGRO DE INCENDIO

Pero el peligro más grande está, sin duda, cuando los árboles de pinos se llegan a estropear para terminan cayendo en los suelos. Allí pasan por el proceso de degradación hasta quedar secos. Una condición casi perfecta para que dé un incendio forestal. Si ocurre no sólo Ucrania se vería afectado sino todo el continente. Las partículas de humo radioactivas podrían dispersarse a grandes distancias. Su efecto podría ser similar al de una bomba nuclear.

Para conocer con certeza el impacto de un siniestro, el científico Sergiy Zibtsev está colectando datos sobre uno que se destruyó vastas zonas de pinos silvestres. Si logra probar su tesis el segundo punto será conocer cuáles son las especies de pinos más riesgosas para ir sacándolas del área poco a poco. Otra alternativa será convencer al gobierno de la necesidad de preparar a los bomberos para enfrentar una incendio forestal de esta magnitud.

Si esto se da en este momento, no están preparados para enfrentarlo. Su equipo es muy básico. Sólo son capaces de detectar un incendio radioactivo cuando experimentan una sensación metálica o de hormigueo en la piel. Ni siquiera entienden los peligros reales que podrían llegar a enfrentar si se exponen a un incendio radioactivo.

De darse un incendio de esta clase los impactos serían catastróficos para el turismo y para las tierras de cultivos ucranianas. El peligro de que ocurra se hace más latente con cada nuevo verano y con ello, la amenaza de una exposición de partículas radiactivas para los habitantes de esa golpeada región de Ucrania.