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05 de Jun de 2020

Planeta

Troncos sumergidos, más que un negocio en Bayano

PANAMÁ. Panamá cuenta con una gran riqueza hídrica que ha contribuido a su desarrollo económico y social. Pero la construcción de hidroe...

PANAMÁ. Panamá cuenta con una gran riqueza hídrica que ha contribuido a su desarrollo económico y social. Pero la construcción de hidroeléctricas ha representado caminos cruzados para nuestro país a través de los años, ya que abren el debate sobre la necesidad energética de una ciudad en crecimiento, frente a la creciente urgencia de proteger el medio ambiente y defender el derecho de los pobladores en donde estas son concesionadas.

La problemática tomó fuerza en la década de 1970, durante el gobierno de Omar Torrijos. Se inundaron 35 mil hectáreas de terreno con las aguas del río Bayano para construir la hidroeléctrica Ascanio Villalaz en el oriente de la provincia de Panamá.

En ese entonces, al igual que hoy, vivían en el valle del Bayano miles de gunas y emberás, y cientos de colonos de las provincias de Herrera y Los Santos que rechazaron su construcción. La represa se concluyó en 1976 y de paso desapareció a siete comunidades.

Hoy día la percepción está cambiando y gracias a pro gramas de extracción de troncos sumergidos —que antes significó una violación para los pobladores de la región y un crimen al ecosistema de la zona— ahora, además de ser un negocio redondo, protege y preserva el medio ambiente reduciendo los gases de metano.

Además impacta positivamente en la economía local al generar empleos para los habitantes de las comunidades indígenas de la comarca Guna y Madungandi.

PROGRAMA

Desde el 2011 se ha extraído con éxito troncos sumergidos en el lago Gatún a través del programa DoGoodWood Foundation, desarrollado por la empresa canadiense Coas tEco Timber.

La actividad ha servido como antesala para adquirir recientemente los derechos de concesión, a través de la empresa energética AES, de 15 mil hectáreas de troncos adheridos al lecho del lago Bayano.

CoastEco Timber, de la mano de su fundadora Alana Husby, intenta liderar el mercado de la extracción de madera sumergida y aprovecha para promover también la inclusión social apoyando en la reparación y suministro de materiales para escuelas de la zona.

Los troncos son extraídos por medio de buzos que cortan los árboles sumergidos con una sierra hidráulica especial .