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- 19/02/2026 00:00
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) convocó para el 26 de febrero un foro público en el Gimnasio de Paraíso, de 3:00 p.m. a 8:00 p.m., para presentar y someter a consulta ciudadana el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) del proyecto de rehabilitación y ensanche de la Vía Omar Torrijos, entre Corozal y Red Tank.
La actividad forma parte del proceso de evaluación del EsIA de Categoría III —la clasificación más exigente— que el Ministerio de Ambiente admitió el 19 de enero. En esta etapa, el proyecto enfrenta revisión técnica y escrutinio público antes de que la entidad emita una decisión final.
El foro público del 26 de febrero permitirá a residentes, organizaciones y especialistas examinar los hallazgos técnicos y ambientales, así como plantear observaciones formales.
En proyectos de Categoría III, la participación ciudadana constituye un requisito esencial. Las observaciones pueden derivar en ajustes al diseño, nuevas condiciones de mitigación o requerimientos adicionales antes de la resolución del Ministerio de Ambiente.
El ensanche de la Vía Omar Torrijos se perfila como una obra estratégica para la movilidad del área metropolitana. Sin embargo, su viabilidad definitiva dependerá del equilibrio entre desarrollo vial, protección ambiental y salvaguarda de las operaciones del Canal de Panamá.
El proyecto contempla el diseño y construcción para ampliar a cuatro carriles (dos por sentido) un tramo de 6.80 kilómetros. Incluye una ciclovía de 3 metros de ancho, un nuevo puente vehicular sobre el río Cárdenas, intercambiadores en Red Tank y Ciudad del Saber, y retornos a desnivel.
La inversión estimada asciende a $ 89,1 millones. Según los informes técnicos —plasamados en la inspección 004-2026 y Evaluación de la Regional Metropolitana 002-2026— la obra presenta una tasa interna de retorno social de 38.74%, lo que la califica como socialmente rentable desde el punto de vista económico.
Los informes dividen el análisis en dos sectores con características distintas.
En Corozal, identificado como tramo intervenido, el paisaje urbano ya registra alteraciones históricas por su pasado como parte de la antigua Zona del Canal. Este sector concentra la mayor conflictividad de tráfico.
En contraste, Red Tank constituye el tramo más sensible desde el punto de vista ambiental. Su cercanía al Parque Nacional Camino de Cruces lo convierte en corredor biológico. El estudio reporta especies en categorías de conservación y advierte que la ampliación vial puede generar un “efecto barrera” para la fauna.
Uno de los hallazgos relevantes es que el río Cárdenas ya supera los límites permitidos de Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) antes del inicio de la obra. Este indicador refleja un nivel de contaminación previa que reduce la capacidad de autodepuración del afluente.
Ante ese escenario, los informes recomiendan sistemas de sedimentadores de alta eficiencia y controles estrictos para evitar que los trabajos incrementen la carga contaminante.
En el ámbito geológico, el estudio identifica la Formación La Boca, compuesta por arcillas expansivas. Esta condición, sumada a cortes de talud proyectados de más de 40 metros, representa el mayor riesgo técnico del proyecto por la posibilidad de deslizamientos asociados a saturación de agua.
La proximidad con la cuenca del Canal introduce un componente estratégico. Los informes advierten que el margen de error debe ser “nulo” para impedir que sedimentos colmaten el cauce o afecten la navegación.
Los rellenos previstos en los lagos de Miraflores requieren aprobación obligatoria de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que debe evaluar el impacto potencial sobre la operación de la vía interoceánica.
Además, el plan contempla monitoreo de calidad del aire (PM10) en tiempo real cerca de receptores sensibles, con el fin de controlar emisiones de polvo durante la fase constructiva.
El análisis técnico confirma que estructuras históricas como el Faro de Ciudad del Saber y antiguos búnkeres en el área no resultan afectados por el diseño vial y deben integrarse al entorno.
En Red Tank también se detectaron vertederos informales de desechos sólidos, considerados pasivos ambientales. El proyecto deberá gestionar su saneamiento como parte de las medidas complementarias.