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09 de Apr de 2020

Planeta

Orcas: depredadores de las crías de las jorobadas

Una investigación científica comprueba los ataques de orcas a crías de ballenas jorobadas

L Los ataques de las orcas (Orcinus orca) a las crías de las ballenas jorobadas han aumentado en los últimos treinta años (1986-2015), según Héctor M. Guzmán, ecólogo marino del Instituto de Investigaciones Tropicales (Smithsonian, por su siglas en inglés).

El ecólogo tiene tres hipótesis que buscan explicar el incremento en el número de agresiones de orcas a jorobadas. ‘Más ataques están ocurriendo conforme está pasando el tiempo probablemente porque existe más comida disponible', explicó Guzmán. Las poblaciones de ballenas jorobadas se han recuperado entre un 6% y 10% después de que se prohibiera su cacería entren los años 50 y 60, agregó el científico.

Aunque, la causa de este fenómeno también podría estar relacionado con el aumento de población de las orcas como consecuencia de una mayor reproducción o simplemente porque por falta de alimentos estos cetáceos han decidido trasladarse de zonas templadas y frías a aguas tropicales.

De hecho, el ecólogo aseguró que se ha tenido un mayor número de avistamiento de orcas en lugares como Panamá, Colombia y Ecuador, donde antes la presencia de estos animales no era notoria. ‘Aquí en Panamá cada día se observan más orcas', dijo Guzmán.

El investigador del Smithsonian junto a un equipo internacional se dio a la tarea de descubrir dónde, cuándo y a qué edad las ballenas jorobadas eran atacadas por las orcas en el Pacífico Sudoriental.

Este grupo de investigadores estudió fotos de ballenas colectadas en áreas de cría tropicales y en aguas poco profundas del Archipiélago de las Perlas en Panamá, de la Isla Gorgona y de la Bahía de Málaga en Colombia, y en Salinas y Machalilla en Ecuador, además, de áreas de alimentación en aguas frías del Estrecho de Magallanes en Chile y el Estrecho de Gerlache en la Península Antártica occidental.

Los hallazgos determinaron que el 11.5% de las ballenas adultas y el 19.5% de las crías mostraban cicatrices de mordidas de orcas, cifras similares a las reportadas en el Pacífico Norte, el Atlántico Norte, el este de Australia, Tonga y Nueva Caledonia.

Los resultados indican que 3,600 jorobadas habían sobrevivido a los ataques de la orca o, como también se les denomina, ballena asesina. Estas cicatrices eran parecidas a la de un rastrillo (dientes de orcas) en su cola.

Los científicos llegaron a la conclusión de que las agresiones ocurren durante la primera migración de los mamíferos marinos, cuando la cría nace en aguas panameñas e inicia su trayecto hacia áreas de alimentación en la Antártida o Chile.

‘Nos dimos a la tarea de descubrir dónde, cuándo y a qué edad las ballenas jorobadas son atacadas por las orcas en el Pacífico Sudoriental'

HÉCTOR GUZMÁN,

INVESTIGADOR

Esto, según el investigador del Smithsonian, es durante el primer año de vida de la cría, cuando puede medir 4 metros y una orca cinco metros. Y, aunque, es solo un metro de diferencia entre una y otra, la orca es mucho más grande y más desarrollada. La orca, además, posee muchas habilidades: puede incluso brincar fuera del agua, son muy rápidas, cazan en equipo y de manera simultánea. Es uno sino el más inteligente de los mamíferos marinos, aseguró Guzmán.

La cría de una jorobada es pequeña y, aunque, la madre intentará protegerla, las orcas pueden comérsela completa o solo un pedazo y dejarle una marca en la cola.

Con suerte una cría puede escapar de un ataque de una orca, para ingresar a un área de alimentación y crecer. Cuando regrese no formará parte de la dieta de las orcas. Las ballenas jorobadas adultas pueden medir hasta 15 metros por lo que tienen mucha mayor capacidad para defenderse.

Ambos cetáceos suelen encontrarse en su rutas hacia la Antártida. En isla Coiba, los ataques de orcas han sido registrados desde la década de los 90. ‘(Las orcas) ya no tienen que irse muy lejos a buscar alimentos cuando saben que cerca está el pastelito', dice Guzmán.

La cantidad de cicatrices en una ballena no parece cambiar de un año a otro. Las investigaciones indican que las marcas se mantienen por el resto de sus vidas, comentó Fernando Félix, biólogo marino de la Pontificia Universidad Católica y del Museo de Ballenas en Ecuador, que formó parte del equipo de investigación que participó del estudio.

Las ballenas hembras con cicatrices, es decir, las que fueron atacadas por orcas cuando eran pequeñas produjeron un mayor número de crías que las no tenían marcas. Esto, según el equipo de investigadores, indica que probablemente fueron mejores para evadir a las orcas y defender a sus crías del ataque porque en el pasado habían sobrevivido a uno.

Las orcas , como los humanos, son súper-depredadores. Aunque pueden alimentarse de más de 20 especies distintas de cetáceos, por lo general prefieren lobos, osos, peces y aves marinas.

‘Queremos resaltar la importancia de los estudios transnacionales para comprender mejor los entornos marinos y sus habitantes, ya que deseamos recomendar políticas que funcionen tanto para la salud de los océanos como para los beneficiarios de su riqueza', comentó Guzmán.