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23 de Oct de 2019

Planeta

Cada minuto, el planeta pierde una extensión de bosque equivalente a 40 canchas de fútbol

En una década, el planeta perdió una cobertura forestal comparada al tamaño de Venezuela. El Global Forest Watch del World Resources Institute (WRI) indicó que la deforestación en bosques tropicales se ha incrementado desde 2008

En tan solo 10 años, el planeta perdió 945,345 kilómetros cuadrados de bosques naturales, un poco más de la extensión total de Venezuela. Esta pérdida de cobertura forestal se ha duplicado desde 2003 y la deforestación en bosques tropicales lluviosos también se ha incrementado el doble desde 2008, según el Global Forest Watch del World Resources Institute (WRI).

En otras palabras, cada minuto, el planeta pierde una extensión boscosa que equivale a 40 canchas de fútbol.

Con ello también se está contribuyendo al calentamiento global —y por ende al cambio climático— dado que se liberan emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera a causa del cambio de uso del suelo. Vale recordar que, sobre todo el carbono, se acumula en la biomasa de la vegetación (hojas, raíces y troncos de árboles, por ejemplo) así como en el suelo. Sin cobertura vegetal, ese carbono que estuvo almacenado bajo tierra durante años termina liberándose y contribuyendo al incremento de la temperatura global.

‘La deforestación es la segunda causa del cambio climático después de los combustibles fósiles. Basta pensar en los 2 mil millones de toneladas de dióxido de carbono que absorben los árboles al año, convirtiendo a los bosques en grandes depósitos', manifestó Douglas McGuire, coordinador de Paisaje y Reforestación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Ante este panorama, Fritz Hinterberger, director científico y presidente del European Institute for Sustainable Development (Seri), explicó que el cambio climático y ‘la deforestación provocarán el aumento de los precios de los productos agrícolas, con el consiguiente aumento de la pobreza en todo el planeta, por lo que debemos revisar nuestros modelos de consumo, promover nuevos estilos de vida y una economía circular desmaterializada'.

Para Sergio Baffoni, coordinador de la campaña por los bosques de la Environmental Paper Network, el cambio climático no es el único impacto negativo que trae consigo la deforestación. ‘El 80% de la biodiversidad de la Tierra vive en los bosques y, de este porcentaje, 250 especies desaparecen por día. Estamos perdiendo especies a un ritmo entre mil y 10 mil veces superior a lo normal. Estamos presenciando la peor crisis desde la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años debido principalmente a la pérdida de hábitats forestales', alertó Baffoni.

‘Un bosque no desaparece cuando muere el último árbol sino mucho antes, debido a las delicadas relaciones que se establecen entre los organismos. El bosque empieza a desaparecer cuando se fragmenta', comentó Andrea Masullo, asesor científico de Greenaccord, quien agregó que el planeta requiere recuperar mil millones de hectáreas de bosques fragmentados.

‘Un bosque no desaparece cuando muere el último árbol sino mucho antes, debido a las delicadas relaciones que se establecen entre los organismos. El bosque empieza a desaparecer cuando se fragmenta',

ANDREA MASULLO

ASESOR CIENTÍFICO DE GREENACCORD

‘Nos preocupa especialmente la deforestación de las tres grandes regiones del mundo con mayor porcentaje de bosques: la Amazonía, la región del Congo y el sudeste asiático', detalló Alfono Cauteruccio, presidente de Greenaccord.

Andrey Laletin, presidente de la organización Friends of the Siberian Forests, sumó una más: la región de los bosques siberianos. ‘En Siberia tenemos otro de los pulmones verdes del planeta y los bosques ocupan 515 millones de hectáreas, el 40% de todo el territorio y dan cobijo a 20 poblaciones indígenas. Todos estos bosques crecen en el permafrost: los crecientes accidentes forestales han permitido que el gas metano se derrita, un gas 30 veces más peligroso que el dióxido de carbono', alertó.

La causa detrás de la deforestación, según el informe sobre el Estado de los Bosques 2018 de FAO y citado por Baffoni, es el cambio del uso del suelo con fines agrícolas y ganaderos.

Para Masullo no deja de ser curioso que la agricultura busque áreas boscosas argumentando una alta calidad del suelo, la cual se traduce en una alta fertilidad, pero ‘la calidad del suelo es buena porque ahí hay un bosque. Con el cambio de uso, cuando se pasa de bosque a cultivos, esa calidad se pierde porque precisamente desaparece el bosque'.

Asimismo, con la deforestación se pierden servicios ambientales como regulación hidrológica y térmica, polinización, protección ante desastres, alimentos, componentes para la industria farmacéutica y cosmética, entre otros.

‘Los bosques representan el equilibrio y la estabilidad dentro del ecosistema. Sin embargo, cada año perdemos 16 millones de hectáreas de bosque. Estas son cifras asombrosas y deberían ser lo suficientemente fuertes como para impulsar una acción inmediata, ya que los bosques suministran oxígeno, filtran el aire, regulan la humedad de las zonas cercanas, absorben enormes cantidades de gases de efecto invernadero y proporcionan refugio y sustento a las poblaciones locales. Los bosques deben ser considerados recursos universales porque garantizan el equilibrio del planeta y porque su protección es la protección de toda la humanidad, pero en cambio dependen de las débiles legislaciones de cada país', destacó Cauteruccio.

También, poblados enteros dependen económicamente de los bosques. Ejemplo de ello es San Miniato, cuya trufa —hongo comestible utilizado en la gastronomía de la región de La Toscana— es el motor económico de la ciudad. Para que se dé, se requieren ecosistemas forestales saludables. ‘San Miniato es la capital mundial de la trufa y les puedo decir que este precioso hongo no estaría creciendo si no hubiéramos aplicado políticas ambientales cuidadosas en nuestra región en los últimos cincuenta años. Hemos logrado mejorar nuestros ingresos económicos respetando el medio ambiente', comentó Vittorio Gabbanini, alcalde de esta ciudad.

Pero la otra cara de esta historia pertenece a las comunidades cuyos modos de vida dependían del bosque y la deforestación se los ha arrebatado. ‘La deforestación es una tragedia que afecta la vida de más de 1.000 millones de personas que viven en los bosques o cerca de ellos y se ven obligadas a emigrar a medida que avanza la desertificación. Cada año, unas 200 personas mueren por intentar defender estos territorios y el número está en constante aumento', alertó Baffoni.