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25 de Jul de 2021

Planeta

La reducción del uso del plástico, un compromiso con el medio ambiente

A fin de crear un planeta más sostenible, investigadores están produciendo un tipo de plástico más resistente y biodegradable que puede usarse en varios tipos de empaque, incluyendo los que se usan para embalar productos alimenticios. En Panamá se han creado iniciativas para erradicar tanto las bolsas de plástico como otros accesorios de un solo uso

La reducción del uso del plástico, un compromiso con el medio ambiente
Muestras de las bolsas biodegradables de yuca.Shutterstock

“Cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan 500,000 millones. 8 millones de toneladas acaban en los océanos cada año, amenazando la vida marina”, redacta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su sitio oficial.

La asamblea medioambiental de la ONU ha terminado con una declaración en la que más de 200 países se comprometen a reducir el uso del plástico, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) cuyo alcance debería concretarse para el año 2030.

De acuerdo con el organismo internacional, al no ser recicladas, las bolsas de plástico causan efectos dañinos a todos los seres vivos y al planeta en general, puesto que tardan más de 500 años en descomponerse.

En ese sentido, un equipo de investigadores en Brasil logró producir un tipo de plástico más resistente y biodegradable que puede usarse en varios tipos de empaque, incluyendo los que se emplean para embalar productos alimenticios.

La reducción del uso del plástico, un compromiso con el medio ambiente
Las bolsas y botellas plásticas tardan más de 500 años en descomponerse.Pixabay

Se obtiene mediante la aplicación de ozono al almidón de yuca, una técnica que cambia las propiedades moleculares del almidón de yuca, obteniéndose un bioplástico 30% más resistente que las bolsas hechas con almidón de papa, arroz o maíz, según reseña una publicación de SciDev.Net, un sitio dedicado a brindar noticias, opiniones y análisis con información sobre ciencia y tecnología para el desarrollo global.

“Nuestras pruebas indican que esta nueva técnica puede generar un plástico biodegradable tan resistente como los plásticos hechos de petróleo”, explica a SciDev.Net Carla La Fuente, ingeniera química de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, de la Universidad de Sao Paulo, Brasil.

La Fuente, quien es la autora principal del estudio publicado en la revista científica International Journal of Biological Macromolecule, asegura que el ozono ha permitido mejorar la transparencia del plástico hecho de yuca.

Según la publicación, no se sabe exactamente el costo para producir el plástico biodegradable con la nueva técnica, sin embargo, La Fuente y su equipo ya han solicitado la patente para su invento.

Según la científica, los bioplásticos son menos dañinos para el medio ambiente porque pueden degradarse por la acción de organismos vivos, el dióxido de carbono (CO2) y la biomasa o dentro del agua. “Este tipo de plástico tiene el potencial de ayudar a los países del mundo a enfrentar el consumo desenfrenado de plásticos y la contaminación generada por su inadecuada eliminación”, sustenta La Fuente.

En ese mismo camino, el biólogo indonesio Kevin Kumala fue uno de los primeros en diseñar las bolsas hechas de almidón de yuca, 100% biodegradables y que al contacto con el agua se disuelven y se convierten en alimento para peces.

Kumala replicó el proceso que se utiliza para fabricar bolsas de petróleo, incluso utilizó las mismas herramientas: una máquina de moldeo por soplado, una máquina de corte y una máquina de sellado. Así fue como nació la empresa Avani Eco: I am Not Plastic (no soy plástico) misma que fabrica otros productos biodegradables como envases desechables para comida hechos de caña de azúcar y “carrizos” para beber hechos a base de almidón de maíz que se biodegradan relativamente rápido y no dejan residuos tóxicos.

Este invento de Kumala hoy es replicado en Brasil y se espera que otros den paso a esta iniciativa para combatir el plástico de polietileno que tanto afecta al planeta.

Actualmente en Panamá, en julio de 2019 entró en vigencia la Ley 1 de 19 de enero de 2018, que prohíbe el uso de bolsas plásticas de polietileno en el país y promueve el uso de bolsas reutilizables. Con esta normativa, Panamá se convirtió en el primer país de Centroamérica que prohíbe, por ley, el uso de bolsas de polietileno en supermercados, farmacias, almacenes y sitios donde se vendan productos de forma minorista y mayorista.

Igualmente entró en vigencia a partir del 1 de julio de 2021 la Ley 187 del 2 de diciembre de 2020 que prohíbe la comercialización de hisopos para oídos, palillos de plástico para dientes, cóctel y caramelos; así como también cobertores de plástico para ropa de lavandería, varillas plásticas para sostener globos y anillos para latas.

La medida también contempla que, a partir del 1 de julio de 2022, no podrán venderse empaques plásticos para huevos, revolvedores de plásticos desechables y platos plásticos desechables, mientras que desde el 31 de diciembre del año 2023 se incluye en esta restricción de venta los carrizos de plástico.

En su reemplazo, la ley establece para su fabricación el uso de materiales biodegradables de origen biológico y renovable como la madera, el bagazo de caña de azúcar, la fibra de abacá, la fibra de yute, la madera de bambú, el maíz, la yuca y el almidón de maíz.