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22 de Oct de 2019

Salud

¿Es normal la falta de apetito sexual?

Expertos afirman que tanto hombres como mujeres pueden sufrir disfunción sexual, pero las mujeres la padecen en mayor medida. Terapias como la psicología experimental y alimentos como el aguacate y el chocolate son de gran beneficio para la libido

El deseo sexual es la primera fase del ciclo de la respuesta sexual humana. Se activa por la combinación de ciertos neurotransmisores y hormonas sexuales responsables del apetito sexual. Cuando este accionar no se produce o se obtiene en bajas dosis de manera recurrente, estamos hablando de falta de deseo sexual o deseo sexual hipoactivo, el cual responde a la inexistencia de fantasías sexuales. Pero, ¿es normal la falta de apetito sexual? ¿Qué consecuencias tiene en la relación? ¿Tiene solución?

Para el psicólogo Eliecer P. Rivera, muchas parejas jóvenes y muy adultas en algún momento de su vida van a ‘experimentar' la falta de deseo sexual y se puede decir que es algo muy típico. ‘Sin embargo, se habla de que existe un problema cuando la falta de interés sexual perdura por un tiempo o pasa de manera recurrente dentro de una relación', argumenta el psicólogo. Aunque reafirma que si esto ‘llega a ocurrir es porque existen factores que inciden en la falta de deseo, como el estrés, la ansiedad o incluso las discusiones dentro de la pareja, baja autoestima, depresión, falta de educación sexual, problemas de comunicación… que desfavorecen la calidad de vida y la relación sentimental de la pareja'.

Mientras que el Instituto Sexológico Murciano, de España, asegura que ‘tanto hombres como mujeres pueden sufrir disfunción sexual a lo largo de su vida en pareja, pero las mujeres lo padecen en mayor medida, llegando a una incidencia del 33% entre los 18 y 59 años y hasta el 45% en la menopausia (falta de estrógenos y progesterona).

Según Rivera, el deseo sexual puede ir disminuyendo e incluso perderse con la edad, ya sea porque descienden los niveles de testosterona (hormona masculina), aumentan los niveles de la prolactina (hormona que estimula las glándulas mamarias), por afección de la tiroides u otras enfermedades y sus tratamientos o por problemas psicológicos.

Pero si estos trastornos son a consecuencia de otras alteraciones como excitabilidad, orgasmo, dolor coital, sequedad vaginal, ‘hay que preguntarle a esa persona si el deseo reaparece cuando la provocan, cuando hay caricias, besos, abrazos' y si la respuesta es afirmativa, ‘entonces no es falta de deseo, sino falta de espontaneidad del deseo o vida sexual poco satisfactoria', describe el psicólogo.

‘Pese a que la edad juega un rol importante en la disminución del deseo sexual femenino, bien puede aparecer en edades tempranas',

JUAN CARLOS KUSNETZOFF

SEXÓLOGO CLÍNICO

El psiquiatra y sexólogo clínico Juan Carlos Kusnetzoff, indica en una publicación de Infoabe que ‘muchas veces, cuando una persona consulta por falta de deseo, se le hace un dosaje de hormonas y, si alguna está baja, lo que hay que darle es la hormona que le falta y, al mismo tiempo, estímulo'.

Al respecto, Kusnetzoff precisa que pese a que la edad juega un rol importante en la disminución del deseo sexual femenino, bien puede aparecer en edades tempranas. ‘Pero, en este caso seguramente no se trata de problemas hormonales, sino de orden afectivo. Es primordial descartar antes la causa hormonal para luego abordar lo emocional-afectivo', insiste el psiquiatra. ‘Esta falta de apetito sexual no debería interferir en las relaciones de parejas jóvenes; de ser así, es necesaria la intervención de un psicólogo o un especialista en educación sexual', explica Rivera, quien también es terapeuta de familia.

¡SÍ HAY SOLUCIÓN!

Hablar con un terapeuta sexual o con un asesor capacitado en abordar temas sexuales puede ayudar con la disminución del deseo sexual. La terapia suele consistir en información sobre la respuesta sexual y técnicas sexuales, como material de lectura o ejercicios para hacer en pareja. ‘Es importante saber que el asesoramiento psicológico de pareja que aborda temas de relaciones incrementa los sentimientos de intimidad y deseo', reseña el sexólogo mexicano David Barrios. A la vez, menciona que las terapias utilizadas para estos casos ‘derivan de la psicología experimental y tienen unos fundamentos cognitivo-conductuales, técnicas que forman parte de las guías mundiales para el tratamiento de alteraciones sexuales'.

Explica que en este tipo de terapias se realizan actividades individuales y en pareja que puedan realizar en casa, ya que uno de los afrodisíacos más importantes que posee el ser humanos es la imaginación. ‘Se trabajan casi todos los factores que mantienen el bajo deseo sexual', apunta el médico.

ALIMENTOS QUE MEJORAN EL DESEO SEXUAL

Aunque no existe una evidencia científica que pruebe que existe un alimento clave que despierte el apetito sexual, lo cierto es que muchas personas hablan de algunos nutrientes que funcionan como afrodisíacos, como el aguacate, que gracias a la vitamina E, puede mejorar la producción de hormonas sexuales. En cambio, el chocolate es capaz de liberar feniletilamina y serotonina, que contribuyen a tener un estado de ánimo mejor, lo que en muchos casos conlleva más deseo sexual.

Según demostró un estudio presentado por la Sociedad Europea de Medicina Sexual, las mujeres que consumían chocolate a diario obtuvieron resultados eficientes en la función sexual que las que lo hacían con menor frecuencia. De igual manera, el plátano o guineo aumenta la energía porque es rico en potasio, fibra y antioxidantes. ‘En definitiva el deseo sexual depende de cada persona y de cada circunstancia', zanja Barrios.

TIPOS DE FALTA DE DESEO SEXUAL

El Instituto Sexológico Murciano reconoce varios tipos de la falta de deseo sexual:

  • Primaria: afecta especialmente a mujeres que nunca en sus vidas han tenido un deseo sexual suficiente. Supone una nula capacidad para tener fantasías sexuales y escasas conductas con un fin sexual. Surge desde la adolescencia y empeora en el adulto.
  • Secundaria: aquellas personas que han disfrutado de un deseo normal pero que pierden el interés por la conducta sexual.
  • Generalizada: el afectado no puede experimentar deseo ni hacia su pareja ni hacia otras personas.
  • Situacional: no experimenta deseo sexual hacia su pareja, pero sí hacia otras personas.