La Estrella de Panamá
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15 de Oct de 2019

Salud

‘Inteligencia sexual', el encuentro entre las emociones y el placer

Los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn popularizaron la terminología en 2003 a partir de un estudio realizado en base a una muestra de 500 personas. Hoy día sigue vigente y recuerda el valor de cultivar la salud emocional

¿Qué tan bien podemos administrar nuestras emociones en el desarrollo de una sexualidad saludable y plena? Si bien ya en 1995 el periodista y escritor Daniel Goleman, popularizaba el concepto de ‘inteligencia emocional' como ‘la capacidad de identificar, evaluar y controlar las propias emociones, las emociones de los demás y las de los grupos' en su best seller , de una manera no menos importante los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn planteaban en 2003 el concepto de ‘inteligencia sexual', en Sexual Intelligence , como un trampolín para el correcto disfrute del placer en la intimidad.

Lo cierto es que existe una literatura diversa dedicada a la exploración de este concepto. La popular actriz Kim Cattrall, recordada por encarnar uno de los papeles más sensuales de la televisión norteamericana, como Samantha Jones en la serie ‘Sex and the City', también se aventuró en 2005 a plasmar junto a otros escritores a través de entrevistas a expertos, ‘las raíces de nuestro deseo para disfrutar de la sensualidad que existe alrededor de nosotros: en la naturaleza, la cultura, la vida y, sobre todo, en nuestro propio interior'.

Conrad y Milburn, docentes de la Universidad de Massachusetts, en Boston, realizaron una investigación basada en encuestas a 500 personas con diferentes preferencias sexuales.

Como resultado, los investigadores concluyeron que la inteligencia sexual puede ser cuantificada en una especie de coeficiente sexual y que la estructura de esta inteligencia está compuesta de los conocimientos sexuales, la conciencia del yo sexual secreto y la conexión con los demás.

Estos estudiosos de la conducta humana consideran que ‘la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parte de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional'.

‘Los programas basados en la gestión de las emociones tienen una gran influencia sobre la sexualidad, su desarrollo y manifestaciones',

LUIS RAMÍREZ

PSICÓLOGO CLÍNICO

Pero, ¿cómo se cultiva esta cualidad de ser inteligentes en el plano sexual? La psicóloga y sexóloga Marian Frías indicó durante una entrevista para la agencia de noticias EFE que ‘cuando uno se conoce y se escucha a sí mismo, sabe cuáles son sus puntos de placer y aprende a comunicárselos a la otra persona, su vida sexual será más plena'.

‘Sólo nosotros somos responsables de nuestro propio placer y debemos decirle al otro qué es lo que nos gusta y lo que no, lo cual es complicado y aún nos cuesta hacerlo, pero ese es el camino', explicó.

Numerosos estudiosos sobre la materia alrededor del mundo coinciden en que la educación sexual (para adquirir un adecuado conocimiento de sexualidad de manera científica y confiable además de aclarar mitos, falsas creencias, prejuicios), conocer la propia sexualidad y gustos (saber cuáles son nuestras necesidades y afectos) y la conexión con la pareja (al conocer sus gustos sin egoísmo) son los tres pilares de este concepto.

Lesbia González, psicóloga clínica y sexóloga, explicó a La Estrella de Panamá que la ‘inteligencia sexual es un elemento del neocórtex o cerebro superior, ya que normalmente lo reproductivo es manejado por el cerebro primitivo o reptiliano, el primero en desarrollarse durante la evolución humana'.

‘Cuando el individuo no se deja llevar solo por sus hormonas, sino que piensa en lo emocional y el disfrute, más allá de la reproducción y se preocupa porque la relación sea acorde con la satisfacción de ambos, podemos hablar de inteligencia sexual', explicó.

González agregó que ‘la mayoría de los seres humanos se mantienen dominados por las hormonas desde la pubertad hasta los 26 o 27 años. Necesitamos reforzar la psicoevolución, apartándonos de las emociones físicas del cerebro primitivo para acercarnos al cerebro medio o emocional, para emplear el cerebro superior, que nos indica el uso saludable y satisfactorio de la sexualidad'.

La psicóloga atribuye a la ‘inteligencia sexual' la correcta inversión de las emociones evaluando el contexto, las condiciones, el modo y los tiempos. ‘La inteligencia sexual es amor, no lo que vemos actualmente, por la falta de neuroeducación'.

Para Luis Ramírez, psicólogo clínico especialista en terapia de pareja, ‘todas nuestras decisiones están sustentadas en gran parte en las emociones y la correcta gestión de éstas'.

Inclusive, ‘los programas basados en la gestión de las emociones tienen un gran influencia sobre la sexualidad, su desarrollo y manifestaciones. A mayor nivel de inteligencia emocional, mejores decisiones que incluyen el sexo', destacó.