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21 de Jan de 2021

Salud

Las repercusiones en la intimidad del exceso de trabajo

Deseo sexual hipoactivo, estrés, baja autoestima, mal humor, son algunos de los efectos del exceso de trabajo de manera consecutiva. A continuación, un sexólogo analiza este problema y brinda algunas recomendaciones

Un estudio afirma que el estrés producido por la carga laboral afecta por igual a ambos sexos.Pexels

El libro Last One Down the Aisle Wins, escrito por la psicoterapeuta Shannon Fox y la abogada especializada en derecho de familia Celeste Liversidge, sustenta que el estrés producido por el exceso de trabajo contribuye a disminuir la libido.

De acuerdo con el sexólogo Pedro Rondón, cuando una persona trabaja más de la cuenta, una de las primeras áreas afectadas es la frecuencia sexual debido a que la persona que labora llega cansada a casa, únicamente quiere dormir o simplemente no hacer nada.

Un hecho es que en estos últimos meses la recarga de horas laborales ha incrementado en muchos países producto del teletrabajo, donde la disponibilidad actual es prácticamente de 12 horas diarias y a pesar de estar en casa, es agotador.

“En mi consulta diaria veo a personas que se quejan de bajo deseo y frecuencia sexual, consecuencia del estrés por el aumento de trabajo. Esto está afectando a las parejas y más aún a las que antes ya venían mal”, reconoce.

Una de las señales que puede indicar que las jornadas extraordinarias están afectando su vida íntima son la fatiga, malestar, estrés, mal humor, cansancio; esto por un lado, y por el otro se encuentran las afectaciones en el estado emocional que se ven reflejadas en el cambio de actitudes y conductas que conlleva al distanciamiento generalizado, por consiguiente, ocasiona la ausencia de intimidad, irritabilidad, baja tolerancia hacia la pareja, discordias maritales y alteraciones en la respuesta sexual.

La psicoterapia está enfocada en disminuir los niveles de ansiedad y estrés generados por el aumento de trabajo.Pexels

En este escenario, ante el exceso de labores la respuesta de la pareja es la misma que se presenta cuando hay una disfunción sexual que no ha sido diagnosticada: se siente rechazada, no deseada, no amada, y eso genera inseguridad y baja autoestima.

“Expresar sentimientos ante este 'descuido' de la relación a causa del trabajo excesivo puede ser un primer paso para dialogar y tomar decisiones al respecto, sin ataques ni juicios de valor. Si no se puede resolver llegando a acuerdos, buscar apoyo terapéutico”
PEDRO RONDÓN,
PSICÓLOGO, ESPECIALISTA EN SEXUALIDAD.

“Los temas que no se conversan en pareja hacen que la persona afectada interprete erróneamente las situaciones. Los problemas no se solucionan solos, hay que empezar a hablar, analizar la situación de exceso de trabajo, en este caso, ver si hay forma de ayudar al otro en su ocupación o en otras actividades, de modo que se genere un tiempo libre para estar en pareja”, explica.

En caso de que los cónyuges estén sometidos a la misma situación de sobrecarga de trabajo, es muy probable que se instale el deseo sexual hipoactivo y una baja frecuencia sexual.

También podrían generarse otras alteraciones, como falta de erección, eyaculación rápida o retardada, incapacidad para alcanzar orgasmos y falta de lubricación vaginal.

Las pocas investigaciones que hay sobre de este tema son contradictorias en cuanto a qué sexo se ve más perjudicado, si el femenino o el masculino.

De acuerdo con una investigación realizada por la académica Rochar-Sánchez (especialista en psicología) en 2005, aparentemente hay una mayor tendencia a darle prioridad al trabajo por encima de otros aspectos, en las mujeres.

Este tema está relacionado con los estereotipos y roles de género que se esperan del hombre como proveedor y la mujer como responsable del hogar.

Otros estudios afirman lo contrario, que el estrés producido por la carga laboral afecta por igual a ambos sexos. (Makhbul y Hasun, 2001).

Equilibrio

¿Por qué a algunas personas les cuesta más hacer un balance entre el trabajo y su vida sexual? El sexólogo afirma que esto se debe a diversas causas, como la inhibición del deseo sexual, discordia marital, evasión de una vida sexual insatisfactoria, rutina, aburrimiento, desgaste del vínculo amoroso/afectivo, pretexto para no tener relaciones sexuales, alguna disfunción sexual oculta y falta de comunicación con la pareja.

Otro aspecto que hay que valorar es cuando esta situación ocurre cuando los cónyuges tienen hijos. En este caso, balancear el tiempo entre la pareja, los hijos y la sobrecarga de trabajo puede resultar una tarea titánica.

Para el especialista, independientemente del exceso de labores, los padres tienen que dedicar tiempo para compartir con los hijos y no generar distanciamiento; los hijos no deben ser un motivo de separación de la pareja. Por eso aconseja planificar espacios para ambos, aparte del tiempo destinado para estar con los hijos.

Un hecho es que la convivencia requiere de momentos individuales y de pareja para subsistir. “Si tener un día de trabajo estresante afecta la salud emocional de los cónyuges, peor aún es cuando no se tienen espacios para compartir y disfrutar porque se va generando un malestar que generalmente lleva a la ruptura”.

Para lograr un equilibrio, sin afectar uno de estos dos aspectos, se debe tomar conciencia cuando uno o ambos miembros de la pareja están en una situación de exceso de trabajo y tomar decisiones al respecto antes de que pase más tiempo y la relación se vaya deteriorando, volviéndose irreversible la ruptura.

En ese sentido, el sexólogo recomienda organizar el tiempo de trabajo y los momentos de descanso, no distraerse para que el tiempo rinda más, planificar espacios para estar en pareja y compartir en la intimidad, no solo sexual sino de diálogo, recreación. También, se debe respetar y desconectarse del horario de trabajo, no sobrepasar límites de horarios a menos que sea eventual y necesario, dar prioridad a lo más importante en el trabajo y apagar el celular en los momentos a solas con la pareja.

¿Cuándo buscar ayuda?

Con relación a los indicativos con los que se puede detectar que la situación es grave y se requiere ir a terapia individual o de pareja es cuando se observa que hay cada vez más distanciamiento y que no es producido por aspectos diferentes al exceso laboral.

“Expresar sentimientos ante este 'descuido' de la relación a causa del trabajo excesivo puede ser un primer paso para dialogar y tomar decisiones al respecto, sin ataques ni juicios de valor. Si no se puede resolver llegando a acuerdos, se tiene que buscar apoyo terapéutico”, arguye.

El método para tratar esta circunstancia es a través de psicoterapia enfocada en disminuir los niveles de ansiedad y estrés generados por el aumento de trabajo.

Los efectos positivos de la terapia son múltiples, entre ellos las herramientas que otorga el psicólogo que ayudan al individuo a planificar los tiempos, en donde los pacientes pueden darse cuenta de que trabajar horas extras, estar pendiente del celular a toda hora y trabajar los fines de semana va a desgastar la relación.

Un estudio de la Universidad de Texas registra que dentro de la vida sexual existen elementos que pueden ayudar a disminuir los niveles de estrés producidos por una larga semana laboral. Uno de ellos son los besos.

De igual manera, expertos señalan que el mindfulness puede ser un complemento perfecto, junto con la terapia que requiere la pareja.

Especialistas concuerdan en que el tiempo invertido en el trabajo debe tener límites; y llevar asignaciones a la casa o estar pendiente del celular todo el tiempo, mientras se está con la pareja o los hijos, puede generar hogares disfuncionales.

“El tiempo dedicado a la pareja e hijos debe ser de calidad y puede reducir la probabilidad de conflictos. Hay que separar el trabajo del hogar y cumplir con el compromiso, no permitir que la labor absorba la vida en pareja”, manifiesta el sexólogo.