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31 de Oct de 2020

Tecnología

En estos tiempos se crea esculpiendo a la inversa

En sus propias palabras, define el 3D printing como un proceso que permite crear objetos sólidos en tres dimensiones

Miles de empresas alrededor del mundo tienen, en algún rincón de sus edificios, una impresora 3D, algún experto estudiando los posibles resultados y uno que otro programa piloto enfocado en esta tecnología. Pero, ¿qué entendemos por impresión 3D? Y, aún más importante, ¿es algo que está desarrollándose en Panamá?

Harold Maduro, del espacio de coworking panameño CascoStation, está de acuerdo con que este tipo de impresión es un vistazo al futuro, haciendo referencia al artículo publicado en el diario El País ‘Cariño, nos están imprimiendo la casa'. En sus propias palabras, define el 3D printing como un proceso que permite crear objetos sólidos en tres dimensiones. Las posibilidades en cuanto a la forma del objeto se disparan, ya que dependen del diseño; mientras que, el tamaño, está ligado a las dimensiones de la impresora.

En este mismo cluster encontramos a Ariel Yahni, miembro de Makerz, una empresa que brinda servicio de modelado e impresión 3D. Su primer encuentro con este ámbito fue hace un par de años, cuando adquirió su propia impresora 3D y la armó. En Makerz —señala Ariel— utilizan impresoras 3D con tecnología FDM (Modelado por Deposición Fundida, en inglés), la cual permite generar piezas en plástico. ‘El material más común en la industria se llama PLA (Ácido Poliáctico). Es el de más uso ya que no emite humo tóxico, es biodegradable y reciclable', añade. De hecho, este elemento está compuesto por plantas como el maíz o la caña de azúcar.

MODELANDO EL FUTURO

Antes de fundar DominoBox —otra compañía local que también brinda este servicio— Ángel Alvarado hacía una maestría en la INCAE Business School, donde estudiaba un caso sobre la invención de Chuck Hull: las impresoras 3D; y cuando se le preguntó a siete empresas distintas en qué podían utilizar esta tecnología, las opciones eran casi innumerables.

En DominBox —cuenta Ángel— se puede imprimir con cualquier material. Está el ABS (Acrilonitrilo butadieno estireno), el mismo plástico usado en ‘LEGOs' y en la industria automotriz. ‘Es un termoplástico, quiere decir que aplicado a cierto calor es más moldeable para realizar cualquier forma, y es a base de petróleo'. Aunque también está la madera, compuesta en un 60% por residuos de madera de bambú o cedro —ambos disponibles en la compañía—, y un 40% de PLA. Se suman otros materiales como la fibra de carbono kevlar, plástico magnético y plástico conductivo, que es el que atrae electricidad. De los pocos comunes está el azúcar, que Alvarado detalla no lo tienen disponible pero lo ha manipulado. ‘Es lo más cercano que he visto a la comida de los ‘Supersónicos'... Es interesante porque se puede expandir la expresión de quien está a cargo de la cocina', dilucida.

En cuanto al desarrollo del mercado local, el fundador de DominoBox percibe dos agravantes fundamentales: el precio de introducción —tanto de las impresoras como los materiales—, puesto que, según desglosa, para tener esta impresora se tiene que invertir al menos 5 mil dólares, además de lo materiales. ‘El margen de ganancia que se puede obtener del negocio tendría que venir acompañado de un volumen, que no hay —agrega—. No sé si va a ser una apuesta lucrativa pero por el momento soy un apasionado del tema y la verdad es que estoy ahí por la pasión que le tengo a poder crear cosas de la nada'.

Uno de los objetos que ayudó a crear en DominoBox es el ‘Kummi' —‘guardián de las mágicas galletas'—, de la artista Annie Pereda. En base a un dibujo de su autoría, Arturo De La Guardia ajustó el diseño en Blender para que se pueda imprimir y se hizo en dos piezas. Con el resultado se hizo un molde que ayudó a la confección del Kummi en porcelana. La impresión 3D no dio el resultado final per se, sino que sirvió como herramienta para elaborar el producto en otro material.

‘La posibilidad de construir algo que quizás se hace en China, lo puede hacer uno en casa', apunta Alvarado, quien ahora tiene un acercamiento con dos médicos para la elaboración de prótesis y un estudio sobre la impresión de modelos de órganos. ‘El crecimiento es lento en Panamá, comparado con los vecinos que han aplicado la impresión 3D en arquitectura, protesis dentales y ámbitos médicos, como el pico de un tucán en Costa Rica', continúa el abogado de profesión.

Por otro lado, aunque los principales clientes de Makerz son escuelas, universidades y personas del ámbito industrial —sin dejar por fuera a emprendedores y artistas—, Yahni aduce que en la compañía no tienen una especialización, ya que pueden generalmente ayudar en cualquier área o rama, incluyendo la médica. ‘Hay muchas aplicaciones para utilizar esta tecnología en la medicina, siendo la más importante la de prótesis de miembro superior, las cuales son 100% utilizables', detalla. ‘Formamos parte de E-nable, organización internacional dedicada a usar esta tecnología con dicho propósito'.

Por eso, no es casualidad que hoy miles de empresas inviertan en esta tecnología que los expertos estiman como una de las líderes en el futuro. La firma Wohlers, que le da seguimiento a la impresión 3D, calculó que mientras en 2013 este ámbito reportó $3.07 mil millones, para 2020 se espera que ka cifra exceda los $21 mil millones.

IMPRÍMALO USTED MISMO

Mientras tanto, Harold comenta que en CascoStation tienen un programa que se llama ‘Print It Yourself', en el cual se provee el espacio, las impresoras, y se vende el material para que cada uno pueda imprimir su diseño, ya sea modelado personalmente o bajado de la web. ‘Si deseas asistencia, existen profesionales como Ariel de Makerz. En este espacio, se puede adquirir por $45.00 el material (rollo de plástico).

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Ariel Yahni

‘ El material más común en la industria se llama PLA (Ácido Poliáctico). Es el de más uso ya que no emite humo tóxico, es biodegradable y reciclable'.

MIEMBRO DE MAKERZ