22 de Feb de 2020

Tecnología

La justicia a través de Twitter

Las redes sociales se han posicionado alrededor del mundo como plataformas de rebelión ante el descontento ciudadano y Centroamérica no ...

En diciembre de 2010, Mohamed Bouazizi se prendió en fuego afuera de una oficina de gobierno en Túnez. El vendedor callejero de 26 años murió a las pocas semanas, producto de sus heridas.

Pero su autoinmolación, provocada por el hostigamiento y la humillación a la que era sometido por parte de funcionarios municipales, terminó por ser la chispa que desencadenó una serie de levantamientos en el Medio Oriente, con los que se logró derrocar a los líderes de varios países.

Este movimiento se llegó a conocer como la ‘primavera árabe', cuyo factor común fue el uso efectivo de las redes sociales para organizar las protestas, comunicarse, y sensibilizar a la población acerca de la represión a la que eran sometidos por sus respectivos gobiernos.

Y en los últimos cinco años el poder de las redes sociales para movilizar las masas solamente se ha consolidado aún más.

El caso más reciente de esto lo tenemos a la vuelta de la esquina, en Guatemala, donde nuestros vecinos ‘chapines' lograron unir fuerzas como pueblo para limpiar su casa de la corrupción.

A través de protestas, en las que las redes sociales cumplieron un papel fundamental, los ciudadanos de Guatemala lograron la renuncia del entonces presidente Otto Pérez Molina, acusado de ser partícipe en una red dedicada al cobro de sobornos a empresarios, para la evasión de impuestos en el sistema nacional de aduanas.

MOVILIZACIÓN TWITTERIANA

Los hitos de la ‘primavera guatemalteca' se pueden medir en Facebook y Twitter, corroborando la relevancia de estas herramientas digitales en la movilización ciudadana.

La consultora en transformación digital Findasense, señala que para la primera manifestación en Guatemala, convocada el 25 de abril a través de Facebook, se enviaron 66 mil invitaciones y 15 mil personas se reunieron para exigir la renuncia de la entonces vicepresidenta Roxana Baldetti.

En este caso se manifestaron por medio del hashtag #RenunciaYa. Pero allí no acabó todo. pues cuatro meses después, cuando el presidente Otto Pérez Molina se rehusó a renunciar, esto provocó la convocatoria al paro nacional del 27 de agosto.

Según la consultora, este día fue el de mayor interacción en redes sociales del año en el país. Alrededor de 100 mil personas se reunieron en la Plaza de la Constitución y usaron sus redes sociales para generar casi 98 mil conversaciones.

El 58% de las conversaciones en Twitter ese día estaban relacionadas al tema y el 30% incluyó el hashtag #Paro27A.

Luego, el 1 de septiembre, la población se tomó en sus manos el presionar a los congresistas que debían votar para retirarle la inmunidad al presidente.

Nuevamente, las redes sociales cumplieron su papel,a través del hashtag #ExijoMis105Votos, que registró 71 mil 500 conversaciones. Días después, el presidente presentó su renuncia.

Según datos de Findasense, el clamor de las redes se volvió a sentir, suscitando más de 50 mil publicaciones relacionadas al hashtag #OPMrenunció, a través de 21 mil 916 cuentas de Twitter.

‘Los datos demuestran que las plataformas sociales... están impactando en todos los órdenes sociales', comentó Rafael Fernández Tamames, Co-Fundador y Socio de Findasense. ‘Centroamérica, aunque tiene la penetración digital más baja, está demostrando que no es ajena a este fenómeno'.

PLATAFORMAS DE REBELIÓN

Las redes sociales pueden impactar el desarrollo de las protestas de hoy en día en varios niveles. Primero, ayudando a crear una revolución o movimiento desde cero con mayor rapidez. Segundo, son una plataforma para ganar más partidarios y fomentar la participación. Tercero, una vez se da la protesta, los participantes y otros espectadores, tanto locales como globales, se pueden enterar de los avances, contratiempos o cualquier otra información relevante acerca del movimiento.

Por otro lado, Zeynep Tufekci, profesora asistente en el departamento de tecnología de la información en University of North Carolina, plantea que sí, las redes sociales han empoderado a los manifestantes en tres áreas: atención pública, evadiendo la censura y logística.

Este planteamiento es parte de un artículo que publicó la académica en la revista Journal of International Affairs en diciembre de 2014, en el cual también destaca que la capacidad de crecer rápidamente usando infraestructuras digitales ha hecho que los movimientos se lleven a cabo sin líderes.

Esto ha generado ‘nuevas debilidades [en las protestas] cuando la fase inicial de acción callejera decae', puesto que los movimientos sin profundidad organizacional, ‘usualmente no logran sobrevivir tales transiciones'.

En cuanto a la evasión de censura, Tufekci señala que muchos gobiernos han respondido ‘demonizando y atacando a las redes sociales, contribuyendo a ambientes polarizados en los que los disidentes tienen acceso a información muy distinta a la de aquellos que son leales al régimen'.

Esto hace muy difícil que se generen campañas nacionales de protesta y causa inestabilidad en muchos países, pues los gobiernos no pueden reprimir totalmente la disidencia, ni los manifestantes logran tener un impacto tangente en las políticas nacionales.

La catedrática concluye asegurando que estamos en una etapa temprana, de ‘aspiraciones humanas entrelazadas con tecnologías y herramientas' y que ‘le esperan tiempos interesantes, desafiantes e inquietantes a los movimientos sociales y a los gobiernos que estos desean enfrentar'.

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‘Los datos demuestran que las plataformas sociales... están impactando en todos los órdenes sociales. Centroamérica... no es ajena a este fenómeno'

RAFAEL FERNÁNDEZ TAMAMES

CO-FUNDADOR Y SOCIO DE FINDASENSE