Temas Especiales

02 de Feb de 2023

Tecnología

Los nuevos horizontes de la economía digitalizada

A la hora de generar confianza en los esquemas basados en dinero electrónico, las comunidades digitales pueden jugar un papel importante

Los nuevos horizontes de la economía digitalizada
Los nuevos horizontes de la economía digitalizada

El dinero se creó como una solución para facilitar el mecanismo del comercio. Cuando el trueque fue la norma, tener un ente que representase el valor de las cosas y fuese universal se hizo imprescindible.

El dinero esconde en el fondo el valor de la ‘confianza', para que las personas puedan usar una moneda, una concha de nácar o un pedazo de papel como representación de valor.

Quienes lo usan deben confiar en el mecanismo escogido. Deben ‘creer' que no perderá valor, que se puede intercambiar con facilidad, que será aceptado ampliamente y que se puede guardar sin depreciación.

Durante un tiempo, el comercio electrónico tuvo problemas en algunos de nuestros países, en parte por la falta de medios electrónicos de pago. Mas el obstáculo no ha sido solo técnico, aunque al principio sí lo fue, sino más bien de confianza.

Fueron muchos los años que tardamos en creer en las tarjetas, los giros y los sistemas de banca en línea.

Recuerdo al padre de un amigo que nunca quiso manejar tarjeta débito, pues para él solo los cheques tenían un respaldo real.

Diría cosas como, ‘¿No ve aquí el logo del banco?', o ‘¿No ve aquí mi firma?'.

El proceso para llegar a creerle a un ‘click' o a un app ha sido complejo y lleno de escollos, pero poco a poco hemos llegado a confiar en nuestros dispositivos y sus ‘trucos'.

Ahora se viene un alud de opciones de pago digital, monedero digital, tarjetas virtuales y todas sus posibles mezclas.

La ingeniería técnica está lista; falta la ingeniería humana, que permita a las personas y a sus comunidades ser usuarios habituales de estos mecanismos de intercambio.

El dinero electrónico debe generar confianza; debe cumplir con lo mismo que en su momento le pedimos al oro y a los cheques.

Debemos lograr que los usuarios se sientan seguros y deseen usar estos esquemas. Aquí es donde el mundo de las comunidades digitales y los ecosistemas aportan.

En ellos, los usuarios se sienten tranquilos de interactuar. Allí ya ocurren los intercambios, no necesariamente pagos, pero seguramente sí de valor.

El medio de pago debe sentirse como la solución a algún problema; debe ser algo solicitado por quienes intercambian dentro del ecosistema; debe surgir casi como un ‘clamor' de los miembros de las comunidades.

No es de extrañar que muchos de estos medios surjan en medio de comunidades culturales o grupos que manejan algún tipo de servicio.

Ellos ya tienen las necesidades y la forma como interactúan crea el menester de un mecanismo de pago, una forma de intercambiar ‘confianza' y valor.

Los clientes naturales de estos esquemas hubiesen sido los bancos, pero la innovación tiene un camino difícil dentro de los esquemas rígidos de estas organizaciones.

Los ‘startups' digitales fueron quienes terminaron empujando a los primeros a este mundo. Ya veremos qué tan bien logran integrarse.

Fueron los ‘tekis' y sus plataformas, sus sistemas de SMS, sus apps y sus portales, los que nos lanzaron de frente a la economía digital.

Además, las redes sociales catalizaron estos procesos, y factores como la publicidad en línea terminaron por acostumbrarnos a pagar por servicios en nuestros dispositivos digitales.

Las regulaciones le dan la ventaja a los bancos, pues todavía hay muchas cosas que requieren de su participación. Pero el mundo de hoy pertenece a los innovadores. Veremos cómo se acomoda todo al final.

==========

‘El dinero electrónico debe generar confianza; debe cumplir con lo mismo que en su momento le pedimos al oro y a los cheques',

PEDRO COLMENARES

ASESOR TIC